En su tercera visita al Santo Sepulcro, uno de los epicentros del cristianismo, el presidente Javier Milei protagonizó una jornada marcada por el silencio místico y la actividad en redes sociales. En un clima de fuerte hermetismo, el mandatario rindió homenaje a la figura del papa Francisco, a quien calificó más tarde en sus redes como “el argentino más importante de la historia”.

Acompañado por su hermana Karina Milei y una comitiva reducida -que incluyó al canciller Pablo Quirno, y el embajador Axel Wahnish-, el Presidente recorrió a pie las callejuelas del barrio cristiano. 

En el templo, Milei encendió una vela y guardó un minuto de silencio en memoria del Sumo Pontífice, y dejó un mensaje personal en el libro de visitas.

A la salida, el contraste fue evidente. Mientras ignoraba con rostro adusto las consultas de la prensa sobre el significado de su oración, Milei se mostró cercano con los transeúntes, deteniéndose para tomarse fotos con un policía israelí y una familia argentina que lo esperaba con una bandera.

“Abrazo a la distancia Santo Padre”, escribió el Presidente en su cuenta personal de la red social X (exTwitter) junto a una serie de imágenes de un encuentro que tuvo con el por entonces jefe de la Iglesia Católica. En ese mismo mensaje, Milei describió a Jorge Bergoglio como “el argentino más importante de toda la historia”.

La visita de Milei a Israel sucede en un medio de un escenarko geopolítico sensible. Semanas después de definirse como el “presidente más sionista del mundo” y en medio de una Jerusalén vacía de peregrinos por el conflicto bélico, el mandatario -católico de nacimiento pero estudioso del judaísmo- buscó equilibrar su perfil espiritual en una ciudad donde lo sagrado y lo político convergen.