NUEVA YORK, Estados Unidos.- En un hecho inédito en la historia del estado de Nueva York, el alcalde de la ciudad Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul anunciaron el establecimiento del primer impuesto “pied-à-terre”, un gravamen que se aplicará a las residencias secundarias de lujo cuyos dueños no puedan demostrar que viven en la ciudad. La ciudad de Nueva York aprobó un impuesto anual a las propiedades de lujo deshabitadas de forma permanente, conocido como pied-à-terre tax (impuesto a segundas residencias).

Mamdani y Hochul impulsaron la medida, que afecta inmuebles valorados en más de 5 millones de dólares, cuyos dueños no residen en la ciudad. El gobierno local proyectó una recaudación mínima de 500 millones de dólares al año y destinó esos fondos a servicios públicos esenciales.

El alcalde anunció el impuesto en un video en su cuenta de X. “Cuando me postulé para alcalde, dije que iba a cobrar impuestos a los ricos. Pues bien, hoy estamos poniéndole impuestos a los ricos”, afirmó Mamdani. Luego ejemplificó el alcance de la medida: “Como este ático que el director ejecutivo de un fondo de cobertura, Ken Griffin, compró por USD 238 millones”.

Mamdani sostuvo que la mayoría de estas viviendas permanecen vacías la mayor parte del año, mientras sus propietarios aprovechan los servicios y el valor inmobiliario de la ciudad, sin vivir allí. “Este impuesto sobre los pied-à-terre está diseñado específicamente para los más ricos entre los ricos, aquellos que almacenan su riqueza en bienes raíces de la ciudad de Nueva York, pero que en realidad no viven aquí”, sentenció.

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El nuevo tributo recae sobre casas, apartamentos y áticos con un valor superior a 5 millones de dólares, cuyo propietario tiene residencia principal fuera de Nueva York. La norma excluye la vivienda habitual y los inmuebles alquilados a inquilinos permanentes. El gobierno de la ciudad exigió que quienes poseen estas propiedades y no las usan habitualmente paguen una parte justa para el sostenimiento de la ciudad. Antes, los trabajadores locales soportaban la mayor carga fiscal, mientras los dueños de viviendas vacías solo sacaban provecho de los servicios urbanos.

Respaldo

La gobernadora Hochul respaldó la medida: “Si puedes permitirte una segunda vivienda de 5 millones de dólares, que permanece vacía la mayor parte del año, puedes contribuir igual que cualquier otro neoyorquino”. El gobierno evitó así aumentar impuestos a residentes y empresas.

El alcalde detalló que la recaudación prevista financiará cuidado infantil gratuito, limpieza urbana y seguridad en los barrios. Mamdani reclamó un presupuesto que priorice a quienes “trabajan y viven en la ciudad”.

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El impuesto impacta unidades exclusivas como el ático citado por el alcalde y otras residencias usadas ocasionalmente o como inversión. Este fenómeno de propiedades vacías se repite en ciudades de todo el mundo, donde la inversión extranjera eleva los precios y limita la oferta de vivienda habitual.