El debate oral y público por el femicidio de Mercedes Kvedaras sumó una carga probatoria que parece dejar poco margen para la duda. En esta nueva jornada, la atención se centró en los testimonios de los peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), quienes reconstruyeron el hecho a través de los rastros invisibles que quedaron en la escena. 

Los bioquímicos Mariano Rafael Ojeda y Alejandra Guinudinik fueron los encargados de explicar cómo la evidencia biológica y toxicológica conecta de forma directa e inequívoca José Figueroa con el cuerpo de la víctima.

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Examen toxicológico

Uno de los puntos clave para establecer el contexto del crimen fue el análisis de sustancias realizado por el bioquímico Mariano Rafael Ojeda. Según los informes técnicos elaborados sobre las muestras tomadas aquel 4 de agosto de 2023, Mercedes Kvedaras no tenía en su organismo ninguna sustancia que pudiera haber mermado su capacidad de reacción o defensa. Los estudios en sangre, contenido gástrico y humor vítreo resultaron negativos para alcohol, psicofármacos y diversos grupos de drogas de abuso.

En el caso de José Eduardo Figueroa, el resultado fue idéntico. Los peritajes sobre sus muestras de sangre e hisopados nasales confirmaron que el imputado no se encontraba bajo los efectos del alcohol ni de ninguna de las diez variantes de estupefacientes analizadas. 

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El ADN de Figueroa como marca del ataque

La exposición de la genetista Alejandra Guinudinik fue la más contundente del día, al detallar cómo el material genético del imputado quedó impregnado en el cuerpo de Mercedes. El análisis de las manos de la víctima reveló una lucha silenciosa: en el hisopado de su mano derecha se halló un perfil mezclado donde Figueroa era el aportante masculino principal, mientras que bajo las uñas de ambas manos se recuperaron perfiles compatibles con el cromosoma Y del acusado.

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La pericia genética se extendió a otras áreas críticas. Se detectó saliva humana y ADN de Figueroa en la cara anterior del cuello de Mercedes, una zona vinculada directamente a la mecánica de la muerte. 

La perito informó que bajo las uñas de la mano izquierda del imputado se halló ADN de Mercedes. Esta misma mezcla de perfiles genéticos de ambos apareció en el volante del vehículo, donde se identificó sangre humana, y en las correas de una mochila de cuero a través de células epiteliales.

Finalmente, la experta mencionó que otras búsquedas de información biológica, realizadas en un escalón y en una ventana del antebaño del dormitorio matrimonial, no arrojaron resultados positivos.