Entre ambos crímenes hay 20 años de diferencia. Sin embargo, los femicidios de Paulina Lebbos (26 de febrero de 2006) y Érika Antonella Álvarez (7 de enero de 2026) tienen grandes similitudes. Desde un principio hay que aclarar que no existe el mínimo indicio de que ambos femicidios hayan sido cometidos por las mismas personas, pero el modus operandi tiene varias coincidencias. A saber:

1- Ambas víctimas fueron asesinadas con las manos: Paulina, ahorcada; y Érika, salvajemente golpeada.

2- Sus cuerpos fueron arrojados en lugares diferentes a los que fueron asesinadas. Álvarez estaba desnuda; a Paulina le faltaba parte de la ropa con la que había sido vista por última vez.

3- Los celulares de las dos víctimas nunca aparecieron.

4- En el caso Lebbos, fueron condenadas más de 10 personas por haber realizado maniobras de encubrimiento para que no se supiera la verdad de lo ocurrido. Entre ellas, se destacan el exsecretario de Seguridad, Eduardo Di Lella (pariente de Sosa); el exjefe de Policía, Hugo Sánchez; el exsubjefe de la fuerza, Nicolás Barrera; y el exfiscal Carlos Albaca.

En la causa de Érika, están acusados de haber cometido ese delito Justina Gordillo (empleada judicial y pareja de Sosa en el momento del femicidio); Nicolás Navarro Flores (amigo del presunto femicida); y Jorge “Chicho” Díaz (empleado de las empresas del “Militar”).

Antecedentes

5- Los acusados de los crímenes tendrían antecedentes de violencia de género. Se sabe que César Soto -que está siendo enjuiciado- habría agredido en más de una oportunidad a Paulina. Sosa afrontó un largo proceso judicial por haber atacado a su exmujer. Si bien es cierto que llegó a estar detenido por esta causa, terminó siendo sobreseído.

LA VÍCTIMA. Érika Antonella Álvarez.

6- En ambos expedientes salieron a la luz posibles vínculos narcos. En el de Paulina, durante el segundo juicio, se mencionó a un poderoso narcotraficante que nunca fue identificado y que podría haber tenido origen extranjero. Este hombre habría estado vinculado a Soto, a Virginia Mercado -la última persona que la vio con vida a la joven- y a algunos integrantes de “La Inimitable”, la barra brava de Atlético. Esa pista nunca se profundizó porque surgió 12 años después de que se registrara el crimen de la adolescente.

Fallo en el caso Érika: Justina Gordillo tendrá una nueva oportunidad para recuperar la libertad

Érika estaba relacionada sentimentalmente con Carlos “El Paraguayo” Ferreira, acusado de haber sido responsable del envío de grandes cantidades de marihuana por vía aérea y que se refugió en nuestra provincia hace varios años. Él, según los familiares de la víctima, se lo habría presentado a Sosa. “El Militar” está procesado por una causa de drogas y ahora es investigado por venta de drogas sintéticas.

Para los investigadores, estas similitudes no son casuales. Tienen que ver con un mecanismo que se repite: violencia extrema, intentos de borrar rastros y redes de encubrimiento que aparecen una y otra vez cuando se intenta llegar a la verdad.

Caso Érika: piden que se investigue la línea narco

A dos décadas del crimen de Paulina, el caso de Érika vuelve a exponer patrones inquietantes que la Justicia todavía no logró desarticular por completo. Las coincidencias no prueban una conexión directa, pero sí reflejan un mismo entramado: poder, silencio y estructuras que, con el paso del tiempo, parecen seguir operando bajo lógicas similares.