San Miguel de Tucumán volvió a ser, por unas horas, el epicentro de la narrativa liberal del país. El Salón Abasto del hotel Hilton, colmado por el “círculo rojo” del NOA y por jóvenes entusiastas que desafiaron la seguridad para intentar un saludo, fue el escenario donde Javier Milei decidió bajar su doctrina a tierra firme.
En el marco del Foro Económico del NOA, organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, el Presidente no solo disertó sobre teoría económica; trazó una línea divisoria entre lo que considera la “decadencia moral” del pasado y el “renacimiento estoico” de su gestión.
La jornada comenzó con una postal de sintonía institucional. En la pista del Aeropuerto Benjamín Matienzo, el gobernador Osvaldo Jaldo recibió al mandatario con un apretón de manos que ratifica la convivencia política entre la Casa Rosada y la Casa de Gobierno tucumana. Afuera, en las inmediaciones del hotel, la humedad tucumana se mezclaba con el fervor de los seguidores que, entre banderas y gritos, esperaban captar una mirada del líder de La Libertad Avanza.
El “palo de hockey”
Al subir al atril, Milei no tardó en conectar su presencia en la provincia con la figura de Juan Bautista Alberdi. Para el Presidente, Tucumán es la cuna del pensamiento que hoy intenta restaurar. “Siempre que vengo me gusta recordar a los grandes próceres de la libertad, y Alberdi es el ideólogo de nuestra Constitución”, señaló, para luego enlazar esa herencia con los 250 años de “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith.
Aunque el discurso tuvo una profusa carga técnica, el foco político fue claro: Smith no es sólo teoría, es el diseño de las políticas de Estado actuales. Milei utilizó la metáfora del “palo de hockey” para explicar el crecimiento económico exponencial tras la Revolución Industrial y compararlo con el estancamiento argentino. “Argentina 2023 iba camino a ser Cuba, con estación intermedia en Venezuela”, sentenció, disparando la primera ovación de la tarde.
El eje político y Bullrich
Uno de los puntos más potentes de su alocución fue el reconocimiento explícito a su actual ministra de Seguridad. Al repasar la contienda electoral, Milei destacó la existencia de dos opciones de cambio: una radicalizada (la propia) y otra moderada. “Estamos haciendo el mejor gobierno de la historia gracias a que la doctora Patricia Bullrich dejó sus aspiraciones personales de lado para contribuir a una Argentina mejor”, afirmó, elevando a la funcionaria al estatus de pieza fundamental en la arquitectura de su poder.
Fenoa 2026: dirigentes libertarios y de otros partidos opositores destacaron el rol empresarioEl Presidente no ahorró calificativos para la oposición y el modelo anterior. Definió a la izquierda como “una idea de parásitos” y acusó al concepto de justicia social de ser una maquinaria para “fomentar la vagancia”. Según su visión, los últimos 100 años de historia argentina fueron un cultivo de retroceso moral donde “el que labura es explotado y el que es jefe es explotador”.
Agosto y el “cero”
En el plano estrictamente económico y de gestión, Milei defendió a capa y espada el ajuste fiscal. Tras llamar “mandriles” y “salvajes” a quienes fomentan el consumo por sobre el ahorro, puso nombre propio a la recuperación: Luis “Toto” Caputo.
“Nos decían que el déficit cero era imposible. Pero nos topamos con un señor al que le dicen ‘Toto’ y pusimos las cuentas en orden en un mes”, alardeó. El Presidente lanzó entonces su apuesta más fuerte para el corto plazo: aseguró que para agosto de este año la inflación minorista “arrancará con cero, les guste o no les guste”.
Aclaró, no obstante, su visión científica de la economía. Admitió que factores externos como el precio del petróleo o el gas pueden generar saltos, pero sostuvo que mientras se mantenga el equilibrio fiscal y la política monetaria, “inexorablemente la inflación se va a terminar”. Para Milei, el ahorro no es una privación, sino “consumo a futuro”, y el déficit es, lisa y llanamente, un robo a las generaciones venideras.
La política y la moral
El tramo final del discurso abandonó los números para entrar en el terreno de la filosofía ética. Milei presentó su concepto de “la moral como política de Estado”, una idea que -según él- ya estaba presente en los textos de Smith sobre los sentimientos morales.
Para explicar su rechazo al egoísmo despiadado que le atribuyen sus críticos, utilizó una analogía deportiva: Usain Bolt. “Si Bolt es un fuera de serie, el que viene atrás tiene que correr más fuerte para ganarle. La solución egoísta o socialista es pegarle un tiro o cortarle una pierna para que no gane. Nosotros no validamos eso. Nosotros respetamos la vida, la libertad y la propiedad privada”.
La economía argentina mejora, pero el humor social no, según economistas que participaron del FenoaEn este sentido, defendió su decisión de no haber “regalado dinero” ni “explotado el déficit” en pleno año electoral, calificando esa actitud como una muestra de estoicismo. “Somos estoicos, no estamos dispuestos a ganar violentando la libertad. Si la política es injusta, tarde o temprano termina mal. Por eso Argentina se estaba hundiendo”, explicó ante un auditorio que escuchaba en silencio absoluto.
Relativismo y sobres
El Presidente también dedicó varios minutos a fustigar a lo que denomina el “triángulo de la corrupción”: políticos chorros, empresarios prebendarios y periodistas que les dan cobertura. “Hacen una carnicería mediática porque tienen que defender a los carniceros del sistema”, denunció, aclarando que su ataque no es contra el empresariado en general, sino contra aquellos que buscan “vender cosas cuatro veces más caras de lo que marca el mercado” gracias a la protección estatal.
Para cerrar, Milei apeló a las raíces judeocristianas, citando los mandamientos de “no matarás” y “no robarás” como bases de su programa de gobierno. Su conclusión fue una promesa de resiliencia: “Aunque el costo sea grande, volveremos a poner grande a la Argentina”.
Tras el consabido “¡Viva la libertad, carajo!”, repetido tres veces, el Presidente se retiró del Hilton dejando en claro que no modificará el rumbo económico de su gestión. Además, evidenció con sus ataques al “socialismo” que continuará con lo que denominó “batalla cultural” contra lo que se hizo antes de su mandato.