Juan Carlos Vega estaba a días de cumplir 37 años en Panpack SA. El 9 de marzo iba a alcanzar esa antigüedad, pero no llegó. “Es triste que de un día para otro te digan que no seguís trabajando. Teníamos la ilusión de seguir”, dijo con tristeza el empleado, de 55 años.

El sábado por la tarde se confirmó lo que se venía anticipando de manera extraoficial: la empresa cerró sus puertas en Los Nogales. El fin de la planta, dedicada a la producción de tejidos, bolsas, hilos y cintas de rafia de polipropileno, profundiza la crisis del sector industrial en Tucumán, golpeado por la caída de la demanda interna y la apertura de las importaciones.

El delegado gremial Juan Catalán, de la Unión de Obreros y Empleados Plásticos (Uoyep), confirmó a LA GACETA que alrededor de 70 trabajadores fueron despedidos. “El sábado nos informó la gerencia general de Buenos Aires que iban a enviar los telegramas y que la fábrica se cerraba. Hoy nos dimos con la realidad: fue así”, expresó Catalán.

Los documentos comenzaron a llegar el lunes, aunque de manera parcial. En los primeros telegramas, el representante de Panpack notificó que la “empresa ha definido el cierre definitivo de la planta fabril” ubicada en la ruta nacional 9 y el “cese total de la explotación”. La decisión “obedece a la profunda y sostenida caída de ventas que obligó a presentarse en concurso preventivo”, que se tramita en un Juzgado Nacional en lo Comercial de Buenos Aires.

La fábrica quedó totalmente paralizada. Los empleados se presentaron ayer por la mañana e intentaron ingresar al predio para interiorizarse de la situación, pero no pudieron hacerlo porque el portón estaba cerrado. El cese de actividades dejó sin sustento a entre 50 y 55 operarios y a otros 15 o 17 administrativos. “No quedó nadie adentro. Estamos todos en la calle”, resumió Catalán.

La empresa -con unos 50 años de antigüedad- contaba con personal de extensa trayectoria. “Hay mucha gente con más de 30 y hasta 40 años de trabajo. El promedio de antigüedad es de 20 años para arriba. Son muy pocos los que tienen menos”, detalló el representante sindical.

“Hay gente grande que hoy queda en la calle. Algunos tienen conocimientos en mecánica o tornería, pero muchos son maquinistas especializados en extrusoras u otra máquina específica. Saben hacer eso y nada más”, se lamentó luego.

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En cuanto a las obligaciones salariales, los trabajadores consultados indicaron que la empresa había acordado pagar las vacaciones en cuatro cuotas desde enero, pero aún restan montos pendientes. “Todavía no nos terminaron de pagar la tercera cuota. Queda una más y la segunda quincena de febrero, que la trabajamos”, explicó el delegado gremial.

Tras retomar el contacto con la gerencia, les aseguraron que se abonarán los salarios adeudados y las indemnizaciones. Sin embargo, no se fijaron plazos. “Dijeron que van a cumplir, pero no se habló de fechas”, advirtió Catalán.

Producción en baja

El personal reconoció que la caída de la producción no fue sorpresiva. “Es real que venía en baja”, admitió. El declive comenzó hace un poco más de dos años, cuando se habilitó con mayor fuerza la importación de bolsas más económicas desde el exterior. “Empieza a entrar mercadería más barata y ahí arranca la caída. No se puede competir con esos precios”, sostuvo.

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Panpack se dedicaba a la fabricación de bolsas para alimentos y productos agrícolas: envases para papa, cebolla, zanahoria, azúcar y granos, con capacidad para soportar entre 20 y 50 kilos.

El delegado expresó al final que el sindicato comenzará a analizar los telegramas de despido para realizar las presentaciones correspondientes ante la Secretaría de Trabajo.

El caso de Panpack se sumó a la crisis que atraviesan distintas empresas en Tucumán, como el caso de las textiles. Las empresas en este sector frenaron sus actividades ante el actual escenario económico del país.