En una maratónica sesión que se extendió por más de 14 horas, el Senado de la Nación aprobó en general la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. El oficialismo consiguió una victoria legislativa clave al imponerse por 42 votos a favor contra 30 en contra, logrando así avanzar con una de las leyes estructurales de su gestión.

El debate expuso las diferencias políticas entre los representantes de la provincia en la Cámara alta, quienes votaron de manera dividida frente al proyecto del Ejecutivo. Por un lado, la senadora Beatriz Ávila decidió acompañar la medida y votó a favor en general, "alineándose con los bloques que respaldaron la iniciativa oficialista".

A la hora de explicar su fundamento, Ávila señaló: "Es muy positivo que se haya excluido del proyecto, la modificación impositiva que afectaba a las provincias. Es fruto del consenso y del trabajo. Tucumán iba a tener mermas de ingresos por más de $80.000 millones y eso afectaría los servicios básicos que hoy están garantizado los gobernadores".

"Debemos decir con claridad que está ley por si sola no creará más empleo. Hacen falta reformas estructurales y que se recupere la economía. Pero es un paso importante", añadió.

En la vereda opuesta, los senadores del peronismo, Sandra Mendoza y Juan Manzur, rechazaron el proyecto, manteniéndose "en sintonía con los sectores que cuestionan el alcance de la reforma" y sus posibles efectos sobre el mercado de trabajo.

Las negociaciones

Para llegar a la sesión, el Gobierno tuvo que aceptar más de 20 cambios al proyecto original con el que pretende dinamizar el mercado de trabajo y dejar atrás la industria del juicio.

Los ganadores de las últimas negociaciones fueron los gobernadores, a quienes se les aseguró que no habrá recortes en Ganancias, impuesto coparticipable que representa billones de pesos para las cajas provinciales.

Los gremios también se anotaron una victoria al asegurarse los aportes patronales a las obras sociales y la continuidad del aporte solidario.

Durante la tarde de ayer, aunque la movilización de la CGT y sectores de izquierda comenzó de manera pacífica, se registraron incidentes entre un grupo de manifestantes y la Policía.