Stephen Hawking falleció el 14 de marzo de 2018, a los 76 años, en Cambridge, Inglaterra. Había sido diagnosticado a los 21 años con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que lo dejó completamente paralizado y lo obligó a comunicarse mediante un generador de voz. A pesar de que la expectativa de vida promedio para ese diagnóstico es de apenas 14 meses, Hawking convivió con la enfermedad durante 55 años y dejó un legado científico y reflexivo que hoy vuelve a cobrar vigencia, en un mundo atravesado por la inteligencia artificial.
El Papa alertó sobre los riesgos de la inteligencia artificial en el pensamiento y el debate públicoCuando la IA todavía no ocupaba titulares ni formaba parte de la vida cotidiana, Stephen Hawking ya advertía sobre el alcance y los riesgos de su desarrollo. Hace casi 12 años, en 2014, el reconocido científico británico afirmó en un artículo publicado en el diario The Independent que esta tecnología podría convertirse en "lo mejor o peor que le haya pasado a la humanidad", según la nota publicada por TN.
El físico apeló a no minimizar el avance de las máquinas inteligentes pensando que es solo ciencia ficción, "eso sería un error”, sostuvo Hawking. Además remarcó que la investigación en IA avanzaba a gran velocidad.
Inteligencia artificial: tus datos, su fortunaSi bien, los beneficios de esta tecnología podían ser enormes, la advertencia siempre estaba latente. El científico planteó escenarios en los que la IA superaría a los humanos en ámbitos como los mercados financieros, la investigación científica, la manipulación política o el desarrollo de armas. “El impacto a corto plazo de la IA depende de quién la controle; el impacto a largo plazo depende de si se puede controlar”, enfatizó.
Llega "Sin piedad": la Inteligencia Artificial es juez, jurado y verdugo al mismo tiempoEn noviembre de 2017, reiteró su preocupación y llamó a actuar con anticipación. “Necesitamos ser conscientes de los peligros, identificarlos, aplicar las mejores prácticas y una gestión adecuada, y prepararnos para sus consecuencias”, afirmó Stephen.
Ese mismo mes, en una entrevista con la revista Wired, fue aún más tajante: “El genio ha salido de la botella. Temo que la IA pueda reemplazar a los humanos por completo”.