La Policía logró ubicar una pieza clave en la investigación del crimen de Érika Antonella Álvarez. Un empleado del Grupo Sosa, la empresa que pertenece a Felipe “El Militar” Sosa -único imputado en la causa-, reconoció que el acusado le había pedido que trasladara una camioneta VW Amarok a Buenos Aires.
Ante ese dato, personal de Homicidios solicitó colaboración a sus pares de esa provincia para localizar el vehículo. Los uniformados avanzaron con las averiguaciones y lograron secuestrarlo en Pilar, la localidad donde fue detenido el sospechoso.
En el marco de esta causa ya se incautaron más de media docena de camionetas.
Los investigadores sospechan que en uno de esos rodados podría haberse trasladado el cuerpo de la joven hasta el lugar donde finalmente fue arrojado.