El Consejo de Paz promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se instala formalmente este jueves en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, en una iniciativa que busca posicionar a Washington como actor central en la resolución de conflictos internacionales, por fuera de las estructuras multilaterales tradicionales. El lanzamiento del organismo se produce rodeado de interrogantes y cuestionamientos sobre el alcance real de sus funciones y su impacto en el escenario global. Lo acompañaron con su firma líderes y cancilleres de 19 países, entre ellos Javier Milei y el paraguayo Santiago Peña.
El nuevo consejo surge con el objetivo declarado de “asegurar una paz duradera en áreas amenazadas por conflictos”, consolidando, según sus impulsores, el liderazgo global de Estados Unidos. El comité ejecutivo fundador está integrado por figuras de peso en la política internacional, como el secretario de Estado Marco Rubio, Jared Kushner, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair.
Durante el discurso de presentación, Trump defendió la iniciativa y reivindicó su gestión en materia internacional. “Mucha gente no sabía en 2020 que algunas de esas guerras estaban ocurriendo. Y algunas de ellas llevaban, en un caso, 32 años, en otro caso, 35 años, y en otro, 37 años”, afirmó. En ese marco, destacó la mediación entre India y Pakistán, dos potencias nucleares, y aseguró que evitó una escalada que podría haber costado entre 10 y 20 millones de vidas. “Como presidente, puse fin a esas ocho guerras en nueve meses, incluyendo Camboya y Tailandia”, sostuvo, al enumerar también procesos de diálogo entre Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán e India, Israel e Irán, y Egipto y Etiopía. “Estamos trabajando en eso ahora mismo”, remarcó.
La nueva Junta de Paz fue concebida inicialmente como parte del plan de 20 puntos impulsado por Trump para poner fin a la guerra entre Israel y Hamas, con especial énfasis en la reconstrucción y la administración civil de la Franja de Gaza. De acuerdo con el estatuto fundacional, el consejo supervisará un comité tecnocrático palestino que se encargará de la gobernanza transitoria del enclave y coordinará el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés), destinada a mantener el alto el fuego y desarmar a los grupos insurgentes.
La convocatoria al organismo alcanzó también a líderes latinoamericanos. Presidentes como Milei y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva confirmaron que fueron invitados a participar. “Creo que es el mejor consejo que se ha formado jamás”, afirmó Trump el miércoles, durante una reunión con el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, otro de los mandatarios que aceptó integrar el nuevo espacio.
La puesta en marcha del Consejo de Paz se da, además, en un contexto de frustración personal para el mandatario estadounidense, quien no logró obtener el Premio Nobel de la Paz pese a su insistencia en haber puesto fin a ocho conflictos armados. El galardón fue otorgado, en cambio, a la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien incluso le obsequió su medalla.
El liderazgo del organismo recae directamente en Trump, que cuenta con poder de veto sobre las decisiones y la agenda del consejo. La membresía está abierta a todos los países, con la posibilidad de sumarse de manera gratuita durante los primeros tres años. No obstante, se estableció también la opción de acceder a un “asiento permanente” mediante un aporte de 1.000 millones de dólares.
En paralelo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respaldó formalmente la existencia del Board of Peace a través de la Resolución 2803, aprobada en noviembre de 2025, aunque limitó su mandato para la situación en Gaza hasta finales de 2027, estableciendo así un marco temporal preciso para su intervención en ese conflicto.