Matías Vieito, fotoperiodista de LA GACETA comisionado para cubrir el accidente registrado en las cercanías de Los Ralos, fue detenido por efectivos de la Policía mientras realizaba su trabajo. Lo trasladaron a la comisaría de Delfín Gallo, donde se lo mantuvo incomunicado durante más de tres horas. De acuerdo con el jefe de la repartición, en carácter de “demorado” y sin que se aclarara cuál era la norma que había infringido y que merecía esa medida.

El equipo periodístico de LA GACETA había llegado al lugar, denominado finca San Luis, y cuando Vieito iniciaba su tarea fotográfica la Policía lo obligó a interrumpirla. Fue subido a una camioneta y llevado a la seccional. 

En ese momento no se produjo ninguna clase de contacto, mucho menos una discusión, con los familiares de las víctimas del trágico episodio.

Poco después de la detención LA GACETA publicó la información en el sitio web, mientras se hacían todas las averiguaciones pertinentes. Al cabo del lapso apuntado, Vieito fue liberado y se le devolvieron los equipos de trabajo, que estaban -según el comisario- bajo “custodia policial”.

Este accionar arbitrario de la Policía de Tucumán constituyó un ataque a la libertad de expresión y al derecho a informar, principios que guían la labor de la prensa independiente y que LA GACETA mantiene firmes a lo largo de sus más de 113 años de vida.