La Asociación del Fútbol Argentino giró U$S 6 millones al exterior en plena previa, desarrollo y posmundial de Qatar bajo un contrato que, en los papeles, figuró como “servicio de logística”, pero que en la práctica funcionó como un préstamo encubierto. La operatoria, reconstruida por La Nación, a partir de documentos bancarios, registrales y contractuales, tuvo como destino final a TourProdEnter LLC, la empresa del productor teatral Javier Faroni.
El acuerdo fue firmado el 8 de septiembre de 2022 entre la AFA y Alemond Holdings Ltd, una sociedad constituida en Estados Unidos. En el texto se mencionaban vuelos chárter, hoteles y centros de entrenamiento para los primeros partidos de las eliminatorias rumbo al Mundial 2026. Sin embargo, el articulado utilizó un lenguaje propio del mercado financiero: “prestamista”, “prestataria”, “capitalización de intereses” y “desembolso de capital”. No era logísitica.
El contrato lleva las firmas de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino como presidente y tesorero de la AFA, con certificación notarial. Desde Alemond reconocieron que se trató de un préstamo y explicaron que transfirieron el dinero a TourProdEnter por indicación de la propia AFA. Afirmaron que desconocían que esa cuenta pertenecía a Faroni.
La contradicción central está en el recorrido del dinero. Alemond no cobró honorarios por servicios. Giró la totalidad del monto pactado a un tercero. En lugar de tres pagos de U$S 2 millones, como establecía el contrato, se realizaron dos transferencias de U$S 3 millones: una en diciembre de 2022 y otra en marzo de 2023. Ambas ingresaron a una cuenta de TourProdEnter en el Synovus Bank.
La lógica comercial tampoco cierra. Ninguna empresa de logística transfiere el 100% de su contrato a otra firma si realmente debe pagar vuelos, hoteles y estadías. Alemond funcionó, en los hechos, como un puente financiero para que el dinero saliera del país en pleno cepo cambiario.
La cronología también despierta dudas. El contrato hablaba de servicios a prestar en 2023, pero los fondos comenzaron a moverse en 2022. Incluso se establecía que el acuerdo quedaba automáticamente aceptado si el dinero se transfería dentro de los tres días hábiles, una cláusula más habitual en préstamos que en contratos de prestación de servicios.
Otro punto llamativo es la desprotección contractual de la AFA. La entidad asumió todas las cargas impositivas, entregó un pagaré ejecutable a la vista y aceptó que Alemond pudiera ceder libremente sus derechos, mientras que la AFA no podía hacerlo sin autorización. La asimetría es propia de una operación financiera, no de un contrato logístico.
La investigación también reconstruyó el rol de Juan Pablo Beacon, entonces presidente ejecutivo del Consejo Federal, quien habría participado en la redacción del borrador del acuerdo. En el texto se incluyó una cláusula singular en la que la AFA debía pagarle a TourProdEnter “por cuenta y orden de Alemond”, sin que se explicara el vínculo jurídico entre ambas sociedades.
El vínculo con Alemond se dio por terminado recién en 2024, cuando el comité ejecutivo de la AFA aprobó la rescisión del contrato y autorizó a Toviggino a firmar la documentación correspondiente. Desde la empresa estadounidense aseguran que el préstamo todavía no fue devuelto.
Consultado por las revelaciones, Tapia desestimó las publicaciones y buscó bajarle el tono al tema desde Mar del Plata. Cuestionó a la prensa, evitó entrar en el detalle de la operatoria y sostuvo que la gente lo sigue apoyando.
La trama deja expuesta una ingeniería financiera que utilizó un contrato deportivo como vehículo para mover millones de dólares fuera del país, con cláusulas, tiempos y recorridos que no encajan en una contratación de servicios. Un esquema que hoy forma parte del entramado de investigaciones judiciales que rodean a la conducción del fútbol argentino.