DATO. La cosecha del limón tucumano resultó abundante y de calidad, pero no fue fácil ubicarlo. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SANCHÉZ NOLI

Los cítricos australes, al igual que las restantes frutas, sufrieron bajo la crisis mundial desatada con la pandemia de coronavirus y con el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Los incrementos de costos, las complicaciones logísticas y la caída del consumo se han globalizado. Pero no todos los países lo vivieron de la misma manera. En esta ocasión, los cítricos de Sudamérica resultaron los más afectados. “A las adversidades enumeradas, se sumaron inconvenientes climáticos -sequía, heladas, temperaturas extremas- y situaciones internas complejas en los diferentes países”, afirmó Betina Ernst, de Topinfo.
Precisó que las exportaciones sudamericanas cayeron a los niveles más bajos de los últimos cinco años. Tanto el limón, como los cítricos dulces, registraron esta merma.
En contraposición Sudáfrica finalizó el año con un nuevo récord exportador, gracias a un buen clima y una relación cambiaria muy favorable. Este año no se vivió la intensa sequía, ni las temperaturas extremas o tormentas, que afectaron otras campañas. Gracias a esto su exportación citrícola alcanzó por primera vez las 2,3 millones de toneladas, superando así las 1,8 millón a 2 millones de los últimos dos años. Se registraron récords en la exportación de limón, de mandarina y de naranja. Solo en el pomelo la evolución no fue tan exitosa: se exportó algo menos que en otros años.
Sudáfrica
Es el gigante de las naranjas; el segundo exportador mundial, después de Egipto. Este año alcanzó un nuevo récord, al superar la 1,1 millón de toneladas. En campañas previas las exportaciones se ubicaron cerca del millón de toneladas. En caso del limón de Sudáfrica registró un crecimiento casi exponencial. En cinco años duplicó sus exportaciones, alcanzando en la actual campaña el medio millón de toneladas. Con este volumen se ubica en el tercer puesto mundial, luego de España y Turquía. También para las mandarinas Sudáfrica registró un crecimiento vertiginoso: en un lustro duplicó sus exportaciones. En la campaña 2022 alcanzó las 465.000 toneladas.
Ante el fuerte aumento que se dio en Sudáfrica, en contraposición con la reducción de Sudamérica, el país africano aportó un 50% de las exportaciones australes de mandarinas, el 60% del limón y el 80% de naranjas.
Los dos grandes mercados de Sudáfrica, son Europa y Asia; a cada uno de ellos destinó aproximadamente un 40% de sus envíos. A ambas regiones envió mayores volúmenes que en el 2021. Como tercer destino se está cristalizando cada vez más Norteamérica. Fue esta región la que más creció en la actual campaña (+35%). Otro destino importante es Europa del Este. A pesar del conflicto bélico Sudáfrica logró despachar a Rusia mayores volúmenes que en el 2021.
Argentina
Fue un año muy difícil para la citricultura argentina. A la complicada situación internacional, se suman los problemas internos a los que se enfrenta el sector desde hace varios años; en especial, un incremento de los costos internos, una relación cambiaria desfavorable y la falta de competitividad.
El limón sigue siendo el producto estrella de la fruticultura argentina. A pesar de las dificultades internas y externas se logró exportar un volumen similar al de años previos (260.000 toneladas). Este año Tucumán contó con una abundante cosecha de buena calidad y sanidad, por lo cual hubo suficiente volumen exportable. Pero no resultó fácil ubicarlo.
La campaña se inició con las dificultades que impuso la guerra al comercio con Rusia. Estas se lograron superar, y se pudo enviar volúmenes similares a los de 2021. El mercado europeo se mostró al principio favorable, ante la menor cosecha del limón de verano español. Pero los voluminosos envíos australes no encontraron suficiente salida, los precios cayeron rápidamente, lo que hizo poco redituable el negocio. Esta fue la razón por la cual la Argentina finalizó anticipadamente su campaña. Similar situación se vivió en los Estados Unidos. La campaña se inició correctamente, pero luego los precios cayeron a niveles muy bajos.
Para los cítricos dulces la campaña se presentó compleja, ya que en estos Argentina no cuenta con las ventajas competitivas del limón. La guerra entre Rusia y Ucrania, los mayores costos de los fletes, los elevados aranceles y las exigencias fitosanitarias limitaron los envíos. En las mandarinas la campaña finalizó con una exportación de 33.500 toneladas; y en las naranjas, de 62.000 toneladas: de un 25% a un 30% menos que en 2021.
Chile
Fue una de las temporadas más difíciles para la citricultura chilena, en la cual las exportaciones cayeron al nivel más bajo de los últimos años. Esto se debió a la ocurrencia de fuertes heladas al inicio de la campaña. A esto se sumó la seca, los incrementos de costos y algunos problemas logísticos.
El cítrico más afectado fue el limón. De las habituales casi 100.000 toneladas que Chile solía exportar, se alcanzaron solo 54.000 toneladas; una caída de casi un 50%. A las mermas debido a las heladas se sumaron mercados externos complicados, que pagaban precios bajos.
Perú
Las mandarinas fueron una de las frutas exitosas, con las cuales Perú conquistó el mundo de la fruta. Sus exportaciones se dispararon. En una década se cuadruplicaron. El avance se logró gracias a la apertura de nuevos mercados y un cambio varietal. Se redujo la exportación de las Mineolas y Satsumas, y se volcó a pleno a la exportación de las tardías (Nadorcott, Murcott, Tango, Or). Este año por primera vez se frenó el avance, ante los complejos escenarios mundiales a los que se sumaron algunas complicaciones internas y productivas.
Uruguay
Al complejo escenario mundial, se sumó en Uruguay la sequía, la falta de competitividad y las elevadas exigencias fitosanitarias y arancelarias. Las exportaciones citrícolas bajaron a su nivel más bajo de los últimos años. El cítrico más afectado fue la naranja, de la cual solo se embarcaron 21.000 toneladas, debido a complicaciones que surgieron en los envíos a Europa.







