Canigó: Una firma que marcó a los tucumanos celebra sus 100 años

Canigó: Una firma que marcó a los tucumanos celebra sus 100 años

Los dueños de Canigó cuentan cómo sobrevivió el negocio a tantas crisis. Otra historia del esfuerzo de inmigrantes. Reconocimientos.

PARA LA ETERNIDAD. Una imagen del local en los años 30. Los propietarios se encargaron de mantener el mobiliario construido por encargo. la gaceta / fotos de archivo - diego araoz - gentileza canigó PARA LA ETERNIDAD. Una imagen del local en los años 30. Los propietarios se encargaron de mantener el mobiliario construido por encargo. la gaceta / fotos de archivo - diego araoz - gentileza canigó

Una familia entera levantará las copas para brindar por una sola razón. Un aniversario que, por las diferentes crisis que soportó el país, podría tildarse de insólita. Canigó cumple hoy nada menos que 100 años. Pescadores, cazadores, amantes de las armas y de la vida al aire libre se sumarán a esta celebración, ya que se trata de un comercio que hizo historia en la provincia.

El local, que actualmente está ubicado en 24 de Septiembre al 300, encierra una historia forjada por esos inmigrantes que llegaron a la provincia con un único propósito: crecer en la tierra que los recibió con los brazos abiertos.

Camilo Vidal Doria llegó del pueblo catalán Gerri de la Sal. Abrió en 1889 la Armería Camilo Vidal. Se convirtió en una de las más fuertes de todo el NOA. Su iniciativa llamó la atención, porque en esos tiempos, los hombres de negocios apostaban a la creciente industria azucarera, pero este inmigrante decidió abrir un comercio diferente porque la caza y la pesca era abundante.

FUROR. En los años 20 la armería fue la más importante de la región. FUROR. En los años 20 la armería fue la más importante de la región.

Entre 1906 y 1908, el emprendedor decidió volver a su tierra natal. Le vendió el local a dos coterráneos llamados Sardá y Triado que renombraron al comercio como Armería Argentina. Ya en casa, convenció a su sobrino Ernesto Vidal Giró para que viaje a Tucumán para recuperar el negocio. Le hizo caso y en 1915 comenzó a trabajar como empleado en el local que funcionaba en San Martín al 500, frente a la Casa de Gobierno.

Siete años después, los propietarios decidieron vender el fondo de comercio y Vidal Doria lo compró. El 28 de diciembre de 1922 abrió sus puertas con el nombre de Canigó Vidal y Palacios, una armería y relojería.

RECUERDO. El primer local de la firma con la armadura como distintivo. RECUERDO. El primer local de la firma con la armadura como distintivo.

El gobernador Roberto Avellaneda decidió expropiar el local por una insólita razón: pretendía que ningún edificio impida la vista de la Basílica Menor Nuestra Señora de la Merced. El local fue demolido en 1969 y trasladado a 24 de Septiembre al 400. Luego terminó mudándose a su actual emplazamiento.

Cambios

En los 50, el fundador decidió regresar a su tierra natal. Al mando del negocio quedarons sus hijos Benito Antonio, Ernesto José y Daniel Juan Vidal Borrellas. Don Fracchia, la mano derecha del creador de la firma, fue una pieza clave para que los hermanos continuaran con el negocio. El último de ellos, decidió probar suerte en otra provincia y fundó Canigó Salta, que permaneció con sus puertas abiertas hasta unos años después de su muerte.

En los 90 apareció la tercera generación en escena. El comercio está a cargo de los nietos del fundador, Ernesto José Vidal Sanz, Ramón Vidal y Raúl Martínez Ribbó. “Tuvimos la suerte de que mi papá y mi tío estuvieron aquí hasta hace poquito tiempo, y siempre nos guiaron y nos ayudaron en algo en lo que tenían mucha cancha. El diablo sabe por diablo pero más por viejo” resaltó Ramón.

RESPONSABLES. Ernesto y Lucía Vidal Sanz y Ramón Vidal. RESPONSABLES. Ernesto y Lucía Vidal Sanz y Ramón Vidal.

“Esta fue una empresa de mucho trabajo y creo que este espíritu de “catalanidad” del abuelo se plasmó en todos nosotros”, remarcó Lucía Vidal Sanz. “Esta armería supo de tiempos prósperos, como en el momento en el que surgió; pero también tuvo que enfrentarse a tiempos muy complicados. No es fácil pilotearla con pandemia, saqueos e inflación, pero no bajamos los brazos tal como nuestros padres y abuelo nos enseñaron”, señaló la mujer que es la encargada de atesorar todo lo referido a la historia de la firma.

Los Vidal no dudan al destacar cuáles son los secretos para mantenerse vigente en 100 años. Sostienen que las ventas y los intereses de los clientes fueron cambiando con el tiempo y según el contexto, por lo que Canigó fue reinventándose. Uno de los ejemplos más claros fue cuando comenzaron a vender artículos del hogar por obligación.

“Fueron un complemento que nos salvó en un momento muy complicado, porque cuando llegó el proceso militar en 1976 se prohibió la venta de armas y la gente no quería salir a acampar o ir de pesca; apostamos a ese rubro y nos permitió sobrevivir”, explicó Ernesto Vidal Sanz.

HISTÓRICO. La firma se mudó por última vez a este moderno local. HISTÓRICO. La firma se mudó por última vez a este moderno local.

Los tiempos cambian y la mentalidad de la familia también. La cacería como actividad fue apagándose con el tiempo. Pero repuntó la práctica de tiro. “La caza deportiva ya es mínima a comparación de lo que era antes. Hoy mucha gente que antes cazaba se volcó a la pesca, por lo que las ventas de productos para actividades al aire libre se incrementaron mucho más”, confesó Ernesto. “Hoy el 90% del consumo de armas es por el tiro deportivo, porque las personas van renovando su arma a medida que sale un modelo nuevo o debido a que las suyas se desgastan por el uso”, afirmó.

FUNDADOR. Ernesto Vidal Giró viajó para recuperar el negocio. FUNDADOR. Ernesto Vidal Giró viajó para recuperar el negocio.

“Esta es una juguetería para gente grande”, bromeó Ramón Vidal. Creo que algo distintivo es que Canigó siempre se preocupó por vender productos de calidad. Hay una calidad detrás del nombre que se pudo sostener”, recalcó Lucía. “Siempre hemos tratado de cumplir las garantías, de tratar que el cliente salga satisfecho y contento”, añadió.

Caminar por el local es como hacer un viaje al pasado. Los actuales dueños siguen manteniendo el mismo mobiliario que hizo construir Don Ernesto, lo que habla de la visión de futuro y la calidad que exigía para su local. “El negocio también es un punto de encuentro. Se reúnen nuestros clientes y cuentan sus anécdotas sobre sus aventuras en la pesca, cómo les fue en sus concursos de tiros, se comparten novedades y tienen chistes y bromas internas”, destacaron. “Lo más importante es este grupo va creciendo de generación en generación”, agregaron

Gratitud

Los 100 años del comercio no pasaron desapercibidos por la comunidad. Miguel Quesada es uno de los grandes referentes de la pesca. Fue empleado de la firma durante años y después se independizó y puso su propio negocio del rubro. “Siempre hicieron culto al honor. Siento orgullo de haber trabajado para ellos y seguimos siendo amigos”, explicó. “Su nombre es un hito en la historia comercial para las actividades al aire libre. Siempre se caracterizaron por fomentar esas disciplinas y no estar sólo detrás de los mostradores. Ramón fue un gran cazador y Daniel, un gran pescador”, destacó Quesada.

Carlos Nivea, presidente del club de Caza y Pesca de la UNT también celebró el aniversario. “Siempre estuvieron presentes a la hora de apoyar a todas las actividades y no sólo a la pesca. Realmente es algo muy importante que hayan cumplido 100 años. Un ejemplo de perseverancia y dedicación que debería ser imitado por muchos”, indicó.

Juan Pino, es uno de los pescadores que, cada tanto, visita el local para renovar sus artículos. “Era niño y venía a comprar anzuelos mojarreros para ir a pescar al lago del parque. Ahora tengo la suerte de recorrer varias provincias y sigo adquiriendo los equipos acá. Cada vez que vengo me siento como un niño”, señaló. Esas palabras confirman los dichos de Ramón Vidal: Canigó es una juguetería para grandes. (Producción periodística: Micaela Pinna Otero)

El porqué del nombre

Una historia llena de desafíos

Además de la armadura como sello distintivo, el nombre tiene un significado muy especial para la familia. Ernesto Vidal Giró abría la ventana de su habitación en Gerri de la Sal y descubría el Canigó, uno de los picos más elevados de los Pirineos.

“Era lo más alto que él había visto desde chico en su vida y su máxima aspiración. Y para nuestro abuelo, el negocio era el desafío más importante que había decidido afrontar en su existencia”, relataron los nietos del fundador.

Un representante

El orgullo de la familia

Fernando Luis Vidal Sanz es el nieto menor de Ernesto Vidal Giró. Él es oftalmólogo y no está vinculado directamente al negocio familiar. Sin embargo, su pasión por la pesca y, fundamentalmente por el tiro, fue heredado.  Representó al país en múltiples competencias, entre ellas los Juegos Panamericanos de Lima, la Copa del Mundo de Escopeta de Acapulco y los Juegos Odesur. Fue tres veces ganador del premio al “Deportista del Año” de LA GACETA, fue subcampeón Argentino el año pasado y actualmente lidera el ranking nacional.

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