Zoe Gotusso: "No soy la misma después de Coldplay"

La cantautora cordobesa, que reivindica sus raíces, se presentará hoy en el Teatro Mercedes Sosa, después de la maratón de nueve recitales como telonera de la banda británica.

Con más ganas que nunca de enamorar al público con sus canciones, Zoe Gotusso llegará hoy a las 21 con su “Ganas Tour” al teatro Mercedes Sosa (San Martín 479).

La cantante y compositora cordobesa disfruta de una creciente popularidad y su carrera tomó gran impulso en este año. En diálogo con LA GACETA, recordó que hace poco más de un mes vino a actuar en el Norte Rock y dijo que fue una hermosa experiencia, no solo por el cariño del público sino también por las ricas empanadas que probó. Pero a lo más intenso de su trayectoria, hasta el momento, lo vivió sin duda como telonera de Coldplay en nueve de los 10 conciertos que la banda británica ofreció en el estadio de River Plate hace pocas semanas, siempre con lleno completo.

“Fue un antes y un después -confesó sobre esa experiencia-. No soy la misma. Siempre cambiamos, pero hay momentos de mucho aprendizaje y para mí éste lo es. Nueve conciertos. Iba a dar 10 pero me enfermé en uno. Para mis 25 y mis pocos años de experiencia, fue una irrealidad hacer nueve River Plate. No es lo que yo convoco. Ni siquiera había ido nunca al Monumental. Sueño con hacer estadios pero en ese momento no me imaginaba en ese lugar. Había tenido un gran año y cuando se supone que bajo para descansar, de repente me cae esta oportunidad que me resultó muy tentadora, por todo lo que implica”.

- ¿Aprendiste mucho en esas nueve noches?

- Muchísimo. Fue muy enriquecedor el hecho de que no me vayan a ver a mí, sino que se encontraban conmigo. Aprendí a ser como “entretenedora” o animadora, de alguna manera. Una cosa es hacer música, otra es ser constante y otra es aprender a animar a una masa de 50.000 personas y que para mí era una locura. Hacerlo nueve noches seguidas, con descansos de uno o dos días y hasta enfermarme en el medio, en uno me subí con 38 grados de fiebre... Con estas locuras frente a tanta gente, uno ya no vuelve al lugar donde estaba. Después, me pasa que me doy cuenta en la calle. Para algunos soy “la telonera de Coldplay”, muchos otros conectan con mi música por eso, así que sí: fue un antes y un después.

- ¿Ellos te dijeron por qué te eligieron?

- Yo no les pregunté. Vinieron a buscarme la primera noche para ver cómo estaba, la segunda también, la tercera pude darles un regalo de Córdoba, que era un mate para que compartan. No quise preguntarles, pero sí le pregunté a mi equipo. Es mucha gente la que se postula. Coldplay abre ese espacio para que lo ocupe un artista nacional y me habían dicho que iban a postularme, como una posibilidad. Me eligieron y acepté la invitación con un orgullo muy grande, me pareció un poco shockeante, me emocioné mucho. De alguna manera, me cambiaron la vida. Ahora hice un Gran Rex y me di cuenta de que no fue lo mismo que el anterior, que hice en mayo. Mi mamá me dijo: “Es impresionante lo que creciste en este mes”. No sólo por Coldplay. Venimos de un año agitado, con 80 conciertos, y yo no soy Abel Pintos, tengo 25 años, recién estoy comenzando. Cuando creo que voy a poder descansar un poco, no para de ser ascendente la actividad. Estoy aprendiendo mucho, no sólo en lo musical. También en lo personal me está golpeando. No mal, pero golpean las emociones y el aprender a trabajar tanto. Estoy en un momento de muchos cambios.

- ¿Esa actividad intensa estimula la creatividad?

- Así es. La creatividad va y viene, pero este momento me pega de una manera personal. Los que hacen las cosas por pasión, cuando la máquina empieza a dar respuesta inmediata y empieza a dar frutos aquello que uno siembra, a mí me sirve como una gran gasolina. He compuesto mucho. Estoy terminando un disco que quiero grabar el año que viene. Además de los conciertos, estoy yendo casi todos los días al estudio. Lo elijo porque siento que estoy con una energía linda y la quiero poner en la nueva producción. Estoy creativa, estoy ilusionada y también confiada. También estoy con la sensibilidad a flor de piel y a veces, angustiada. Todo junto. Espero aprender, año a año y disco a disco, a disfrutarlo cada vez más, a cuidar mi energía, a elegir dónde sí y dónde no. Mis planes también incluyen tomarme una semana de vacaciones en Córdoba, en enero. Descansar y después volver a tocar. El disco nuevo me tiene muy entusiasmada.

- ¿Tu origen cordobés influye en tu música y en tu manera de afrontar la vida?

- Cien por ciento. Yo creo que somos todo lo que vivimos, todas nuestras experiencias. Hasta mis 19 años, mi experiencia fue puramente en Córdoba, en una zona horizontal cerca del estadio Kempes. He crecido con la bici en mi barrio, con el río muy cerca y los veranos he nadado en el río. Ahora que vivo en la capital puedo darme cuenta de la velocidad que tienen las capitales, pero también vuelvo al interior y me encanta porque tiene otra calma y digo: “Ah! claro. Yo vengo de acá”. Córdoba me ha marcado en mi música, en mi tiempo, en mi temple, en mi trato. También mis últimos años en Buenos Aires me han marcado un montón, pero en la infancia y la adolescencia, que es cuando estamos creciendo y nos estamos formando, muchas de las cosas que absorbemos nos quedan para siempre. No soy una persona que se haya peleado con sus raíces sino lo contrario: me he ido para expandirme. Ahora que estoy en un momento ascendente y viviendo muchas cosas, donde más encuentro refugio es en lo que más quiero. También tengo mi familia de Buenos Aires, que son mis amigos, pero en realidad siempre vuelvo a mi casa. Hace poco estuve en Córdoba y en vez de salir como salen todos, me quedé en mi casa tomando algo con mi mamá, el novio, mi amiga de toda la vida de la infancia, o sea que soy familiera, que soy de las raíces y me gusta volver a Córdoba al menos cada dos meses, si puedo.

- ¿Esos lazos familiares aparecen en tu música? Porque en el show de River le dedicaste una canción a tu abuela.

- Sí. Es una canción que no grabé todavía. El disco en el que estoy trabajando se llama “Súper poder” y habla de eso. El hecho de que le escriba una canción a mi abuela habla de que vuelvo a mis raíces, que es donde más cosas puras encuentro. He tenido una gran infancia en Córdoba. Entonces, sí. Nunca me habían hecho esta pregunta y me parece muy dulce.

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