El oficialismo busca paz, tras una semana complicada

Manzur se mostró con Jaldo, que evitó confrontar, por ahora, con la oposición

Juan Manzur habla con Edmundo Jiménez. Más atrás lo hacen Jaldo y Campero. Y hacia el fondo, Yedlin y Chahla sonríen.  Juan Manzur habla con Edmundo Jiménez. Más atrás lo hacen Jaldo y Campero. Y hacia el fondo, Yedlin y Chahla sonríen.

Paz. Esa es la palabra que más se busca dentro de la Casa de Gobierno. Tranquilidad. Esa es otra que Osvaldo Jaldo encontró al cierre de la semana administrativa en Buenos Aires y también en Tucumán, junto con su compañero de ruta, Juan Manzur. La paz social es la consigna que el Gobierno quiere instalar de aquí hasta el cierre del año, en un período complicado con una inflación que, por un lado, pone entre las cuerdas al poder adquisitivo de la sociedad y, por el otro, implica un mayor ingreso a un Estado que trata de salir del paso, llevando señales de compensación financiera para que los empleados públicos no pierdan tanto frente al aumento sostenido de los precios. Los profesionales autoconvocados de Sitas le hicieron sentir al Gobierno que lo anunciado tiene gusto a poco.

La protesta en un supermercado de los piqueteros identificados con el referente Raúl Castells ha sido esta semana un llamado de atención para la Casa de Gobierno. Sus autoridades ordenaron mayor celo a la hora de seguir de cerca estos movimientos que, al entender de algunos funcionarios, son aislados y que no revisten peligro alguno que altere el clima social. Los empresarios veían con cierta preocupación este avance. El gobernador interino afirma que se tomaron las medidas preventivas, que no implican chocar contra las organizaciones sociales, sino de abrir permanentes instancias de diálogo frente a los reclamos callejeros. Hacia diciembre, Jaldo reeditará el viejo esquema de seguridad que, en algún momento se lo denominó “Felices Fiestas” y ahora puede modificarse a unas “Fiestas en Paz” o una “Navidad en Paz”. El nombre es lo de menos, pero sí las acciones que se adopten en un mes en el que se volcarán no menos de $ 80.000 millones en pago de remuneraciones estatales y privadas, jubilaciones, pensiones y planes sociales. Ese dinero permitirá alentar el consumo tras un año difícil para la economía, en la que la inflación puede cerrar en torno de un 100%.

“Somos parte de la solución, no del problema”, supo decir Jaldo a sus colaboradores, instándolos a salir más a la calle para que la sociedad perciba que el gabinete está escuchando las inquietudes a domicilio. Fue una semana difícil para ministros, secretarios y directores por las ordenes que partieron desde el gobernador interino, se transmitieron a los ministros y estos, a su vez, a sus colaboradores más estrechos. El mensaje fue claro: más compromiso institucional y político con la gestión, independientemente de que esos funcionarios hayan sido designados por el actual jefe de Gabinete de la Nación o por el vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo. Queda medio año para mostrar acciones de Gobierno certeras que sostengan los resultados preliminares de la encuesta para que, según esos sondeos encargados por el oficialismo, el Frente de Todos retenga el poder en Tucumán, el sexto distrito electoral más importante de la Argentina. Un triunfo en las urnas implicará que Jaldo cumpla con su vieja aspiración de ocupar la gobernación por el voto popular. Ese mismo triunfo, a su vez, significará para Manzur conservar el liderazgo territorial que lo llevó a la Casa Rosada y, de ese modo, proyectarse hacia las presidenciales.

La consolidación de la unidad en la acción es primordial para la eventual fórmula Jaldo-Manzur. Ambos compartieron gestiones en los ministerios nacionales para que Tucumán capitalice las obras anunciadas en reiteradas oportunidades y, así, asegurar cortes de cintas antes del domingo 14 de mayo. La gestualidad -esa misma que profesa el gobernador en uso de licencia- estuvo presente en dos actos en la provincia. En San Javier, gobernador y vice dejaron en claro que no hay lugar para las divisiones, al rehabilitar la Primera Confitería. Si de gestos se trata, en una misma mesa pudo observarse a la dupla gobernante compartiendo una charla con el intendente de Yerba Buena, Mariano Campero, mientras el senador Pablo Yedlin también lo hacía con la diputada Rossana Chahla, ambos ex ministros de Salud Pública y que en alguna oportunidad sacaron a relucir sus diferencias dentro del poder. Aún más, la charla con Campero fue institucional y no rozó lo político. Sucede que el jefe municipal es uno de los impulsores de la candidatura a gobernador del presidente de la filial local de la UCR, Roberto Sánchez, que un día antes marcó claras diferencias con la Casa de Gobierno. “Hoy el oficialismo habla como si nunca hubiera gobernado, pero lleva más de dos décadas de fracasos. Su tiempo se agotó”, remarcó el diputado nacional por Juntos por el Cambio. Jaldo prefirió no confrontar con el ex intendente de Concepción. En este interregno vale el uso de la frase “por ahora” por la personalidad que el tranqueño muestra cada vez que la oposición embiste contra la gestión gubernamental. Es cuestión de tiempo. ¿Cuál es la excusa que lleva a Jaldo a tener paciencia frente a las declaraciones de Sánchez? La respuesta parece simple: no lo mencionó directamente, como sí lo hizo, por ejemplo, el intendente de la Capital, Germán Alfaro, un claro adversario de los moradores de la sede del PE.

“Vamos avanzando silenciosamente; ellos, en cambio, recorren caminos internos bien diferenciados”, comenta el gobernador interino. Cree que Juntos por el Cambio no solo tiene una avenida de pensamiento interno, sino también una platabanda conformada por dirigentes que no responden ni al radicalismo ni al Partido de la Justicia Social.

El otro gesto oficialista se observó en Tafí Viejo, territorio gobernado por el intendente Javier Noguera que, en algún momento supo exteriorizar sus intenciones de competir en internas por la gobernación. Las postales de las recorridas en las obras de remodelación del tradicional mercado taficeño hablan por sí: concordia peronista con los líderes tucumanos juntos. Esa cordialidad también se instaló en el domicilio del intendente que ofreció un almuerzo a las autoridades que también fueron al Policlínico de Lomas de Tafí. Hubo sugerencias para armar las listas en el oeste rumbo a las elecciones sin que ello implique abandonar los espacios de poder. Todo un desafío para un municipio con muchos dirigentes que se visten de caciques.

Jaldo le asigna mucha importancia a la presentación judicial que hizo Manzur para que pueda ser, otra vez, vicegobernador. En el fondo, el vicegobernador a cargo del PE sabe que ese es el camino más seguro para mantener la tropa unida hasta mayo. Manzur también lo sabe. Espera señales desde Tribunales, mientras sigue en medio de la puja entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, con una gestión que aún no encuentra ni el rumbo económico ni político para sacar de la crisis a la Argentina.

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