“Es mucho más probable que un emprendedor local resuelva los problemas locales”

Con 32 años, el santiagueño Díaz Ailán colidera Rebill, una de las compañías fintech más prometedoras de América latina. El ex gerente de LA GACETA Shop sostiene que la pandemia desbloqueó el acceso a la posibilidad de comunicar “mensajes interesantes” a todo el mundo y que esta oportunidad beneficia en especial a quienes provienen de zonas geográficas desfavorables.

Díaz Ailán Colidera Rebill. Díaz Ailán Colidera Rebill.
Por Irene Benito 04 Septiembre 2022

La historia reciente del emprendedor tecnológico Ariel Díaz Ailán, oriundo de Santiago del Estero, se desarrolla en ciclos de dos años. Es el plazo de vida de Rebill, una compañía cuya leyenda cuenta que empezó con un préstamo de U$S 20.000 y hoy está valuada en U$S 20 millones. ¿Qué hace Rebill? Resuelve las dificultades que existen en América Latina para cobrar suscripciones electrónicas. Esta fintech cofundada por Díaz Ailán y Nahuel Candia sirve a empresas mediante la automatización del cobro de ventas y suscripciones; el aumento de la tasa de aprobación y la integración de múltiples pasarelas de pago en un solo lugar.

Rebill es una de las 34 compañías de la región elegidas en la última selección de YCombinator, la aceleradora de startups con sede en California (Estados Unidos) célebre por su capacidad para detectar potenciales unicornios (emprendimientos tecnológicos que alcanzan la valuación de U$S 1.000 millones). Y el mes pasado trascendió por haber conseguido inversiones de capitales de riesgo por U$S 3,6 millones que le permitirán duplicar su tamaño y expandir sustantivamente su alcance. Díaz Ailán desliza que quizá nada de esto hubiera sucedido sin la pandemia del coronavirus.

El licenciado en Administración de 32 años gerenció entre 2016 y 2018 el proyecto de LA GACETA Shop, razón por la cual vivió en Tucumán, aunque durante esta entrevista remota confiesa que los fines de semana regresaba a Santiago del Estero, donde reside la mayor parte de su familia. “Al tiempo que decido salir de LA GACETA Shop, aparece un amigo santiagueño y me pide opiniones sobre una aplicación móvil que buscaba ayudar a comercios a generar programas de fidelización con una especie de billetera virtual. A partir de esas conversaciones llega una invitación para sumarme y dirigir las operaciones de ese emprendimiento. Y estuve con eso hasta mediados de 2020. Fueron otros dos años de hacer algo distinto”, resume.

El confinamiento de la covid-19 desdibujó el horizonte del programa de fidelización. Díaz Ailán estaba masticando ese cambio de planes cuando se reencuentra con Candia, el chico -más joven que él- con el que compartía la mesa de trabajo de un espacio de coworking de la Ciudad de Buenos Aires. Ocurre que en otro período de dos años (2014-2016), Díaz Ailán vivió en la capital del país. “Nos hicimos amigos y siempre hablábamos de emprender algo juntos”, recuerda. Y fue así que arrancaron con esta idea que simplifica la vida de otros emprendedores y negocios digitales.

Ir hacia la dificultad

“Los servicios internacionales a los que estamos suscriptos, por ejemplo, Netflix y Spotify, son compañías que han desarrollado en su interior la capacidad de gestionar las suscripciones. Se conectaron con procesadores de distintos países para permitir que nosotros, los usuarios, hagamos un pago en la moneda local. Eso, que para una gran empresa es realizable, por el tamaño y los fondos que tiene, y porque puede invertir el tiempo que requiere este proceso largo de desarrollo, nosotros lo ofrecemos a compañías que, o no disponen de los recursos para hacerlo por su cuenta, o deciden no hacerlo porque el foco de su negocio es otro”, explica Díaz Ailán.

El cofundador de Rebill parte de una distinción clave: una cosa es vender un bien y un servicio en internet, y otra cosa es cobrarlo. “Cobrar es una forma de recaudar los fondos que garantizan la provisión del producto: ahí encontramos una oportunidad de pararnos como un aliado tecnológico y estratégico de empresas que buscan expandirse en la región, y que no pueden o no quieren pasar por el desarrollo de un sistema para los pagos recurrentes”, dice.

La fintech de Candia y Díaz Ailán es novedosa por el área geográfica a la que apunta: América Latina. Sin duda se trata de un mundo lleno de dificultades para las transacciones electrónicas. Los usuarios de Rebill abonan una licencia anual o mensual en función del volumen e importes de sus transacciones: “el momento en el que nosotros más agregamos valor es cuando la empresa opera en al menos dos países, debido a que nuestras tarifas quizá sean elevadas para un emprendedor que está comenzando y que tiene un volumen de facturación bajo. Rebill se mete en el punto donde hace falta más de un proveedor para cobrar a los clientes porque, por ejemplo, el que se usa no permite percibir dólares en el exterior, o no permite cobrar en reales en Brasil o en soles en Perú. Lo que termina sucediendo es que hay que ir a buscar al proveedor local de cada país. Ahí es donde nosotros entramos y damos llave en mano una plataforma a cambio de una tarifa, cuyo costo es mucho menor que el que supondría armar un equipo que haga todo desde cero”.

“Nunca acabar”

Díaz Ailán, Candia y su equipo se meten en el enjambre de regulaciones y restricciones donde muchos prefieren no ingresar, y solucionan el problema que desalienta las inversiones. “Conviene pensarlo como lo que debería hacer cualquier empresa regional: es mucho más fácil lograrlo si estás todo el tiempo haciendo eso a si, por ejemplo, vendés cursos online, tenés que producir los cursos; contratar a los profesores; conseguir alumnos y, encima, armar el sistema de cobranzas. Es inviable”, refiere.

En Rebill son especialistas en estar al tanto sobre las novedades y particularidades que afectan a los pagos. Díaz Ailán menciona el impacto de las billeteras virtuales y de las criptomonedas, y dice que “es un nunca acabar” de contar nuevos métodos para consumidores que siempre quieren poseer la mayor cantidad de opciones. Si bien el cofundador prefiere no dar cifras sobre la cantidad y el monto de operaciones que procesa su startup, asegura que sus operaciones crecen el 30% mes a mes. “Empezamos en la Argentina y hoy procesamos pagos en 15 países, con clientes en seis. Esta ha sido la tasa de crecimiento verificada en nuestros dos años de historia, pero por el momento no podemos brindar otros datos”, se excusa. Rebill hoy da trabajo a 20 colaboradores, pero sus líderes se proponen duplicar esa cifra en los próximos 12 meses. A partir de 2023, la startup con sede porteña tendrá oficinas en México y en Colombia.

Personas como él

“Llevo 12 años haciendo esto y mi socio, entre ocho y 10. Pudimos lograr estos hitos con Rebill en sólo dos años porque arrastramos una historia de muchísimo trabajo y dedicación, y de muchos errores y aprendizajes. A veces la historia se simplifica en una valuación o en volumen de facturación, pero detrás de los emprendimientos existe un sacrificio enorme, sobre todo para los que no hemos tenido la oportunidad de haber nacido en determinados entornos o asistido a determinadas universidades”, reflexiona Díaz Ailán. Y añade que hasta hace poco tiempo los únicos casos que existían en América Latina de proyectos que habían levantado rondas de inversión de los principales fondos del mundo pertenecían a ex estudiantes presenciales de las mejores universidades del planeta: “lo que empieza a pasar ahora es que cada vez aparecen más personas como yo, que me crié en Santiago del Estero. Lo digo sin desmerecer, y por una cuestión estadística de contactos y de recursos”.  

Los emprendedores oriundos de zonas desfavorables están capitalizando el impulso digital que produjo la pandemia. “El esfuerzo y la posibilidad de conectarnos con un mensaje interesante abren el camino. Esto beneficia a quienes arrancamos con desventajas objetivas para construir una compañía internacional”, opina el cofundador de Rebill. “Es mucho más probable que los emprendedores locales resuelvan los problemas con los que conviven porque los conocen. La oportunidad está servida más que nunca”, advierte.

Según Díaz Ailán, el interior de la Argentina guarda mayores semejanzas con América Latina que con la Ciudad de Buenos Aires. La noticia es que eso puede ser beneficioso. Díaz Ailán lo pone en estos términos: “las problemáticas que tenemos con el uso de efectivo y la informalidad en el Norte aparecen casi con la misma presentación en la Ciudad de México. Entonces, se puede comenzar en el nivel local y escalar a la región. Sólo hay que levantar la cabeza y ver esas similitudes en las dificultades cotidianas”.

La receta de Díaz Ailán

- Poner el foco en el producto.

- Encontrar en los problemas propios oportunidades para negocios regionales.

- Aprovechar las posibilidades abiertas por la pandemia.

- Aspirar sin sujeción a los límites de las zonas geográficas desfavorables.

- Confiar en el poder de “un mensaje interesante”.

El emprendimiento en la web: rebill.to

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios