Cómo evitar la angustia del domingo

Cuando cae la tarde y se acaba el fin de semana, muchos sienten desazón y temor. Los expertos apuntan algunas tácticas para llegar mejor al lunes, no caer en la procrastinación y ser positivos.

“El sábado está lleno de expectativas y promesas. En cambio, el domingo tiene sabor a nostalgia”, describe Gloria Labruna. En el ocaso del séptimo día de la semana aparece la angustia de pensar en la liberad que se acaba.

A Karina Puente le sucede todos los domingos. Cuando empieza a caer el sol, la tristeza se adueña de su corazón. No es aburrimiento. En su mente desfilan las escenas de un lunes cargado de trabajo. El inicio de una nueva semana le parece imposible de soportar. Sufre. Protesta por dentro. Se fastidia por cualquier cosa.

Karina (33 años, empleada administrativa en una empresa) comenzó a sentirse así cada domingo, especialmente después de la cuarentena estricta, cuando retornó a la oficina. Infiere que le ocurre ahora que valora mucho más su tiempo libre, el encuentro con sus amigos y con su familia, las salidas y los viajes.

Los viernes después del mediodía y los sábados son sus días favoritos. Los domingos, los odia ¿Qué hace cuando la invade la angustia? Nada. Se pone frente al televisor o se acuesta a dormir. Hace unas semanas decidió investigar qué había detrás de esa tristeza. Y encontró que era mucho más común de lo que creía. En EE. UU. le llaman el Sunday Blues y es lo que popularmente se conoce como la depresión del domingo. Ésta, en ocasiones, es completamente normal y no es más que un indicador de que el fin de semana pasó demasiado rápido y no alcanzó el tiempo para descansar. Pero a veces este sentimiento puede ser el reflejo de nuestra disconformidad en el trabajo o con la vida que estamos llevando.

Expertos en Recursos Humanos sostienen que es muy probable que el domingo sea el día más triste de todos y que le haya arrebatado ese título al lunes, que históricamente ostentaba el récord de la jornada más temida por el hecho de volver de nuevo la rutina. En este mundo dominado por la anticipación, no es raro que se haya adelantado la angustia.

La psicóloga Graciela Chamut cuenta que lo que se conoce como “el síndrome del domingo” fue descripto por la psicóloga norteamericana Larina Kase, autora del libro “Ansiedad de 9 a 5”, y es el resultado de una serie de investigaciones realizadas en el Centro de Estudio y Tratamiento de la Ansiedad de la Universidad de Pensilvania, de la cual es miembro.

El Sunday blues no es una enfermedad, sino un conjunto de síntomas muy definidos que abarcan desde ansiedad, angustia, inestabilidad emocional, miedo, sensación de vacío, tristeza, melancolía y una predisposición a centrarse en los aspectos negativos del mundo, describe Chamut. Algunas personas también pueden presentar problemas digestivos, dolores de cabeza o una mayor dificultad para conciliar el sueño el último día de la semana.

En muchos casos se debe a la falta de adrenalina, explica. De lunes a viernes, uno puede estar en piloto automático y no hay demasiado tiempo para pensar. El domingo hay quienes sienten que la libertad se acaba y se deprimen. Algo sin graves consecuencias, pero si sumamos todos los domingos del año veremos que 52 veces debemos pasar por esta sensación fea que puede llegar a tener un efecto en nuestra salud mental. “No hay que minimizar esos sentimientos. Es bueno ver qué está pasando. El primer paso es identificar el problema: tal vez sea el trabajo que no nos gusta, un compañero con quien no la pasamos bien, el jefe o una tarea que hacemos y que nos resulta desagradable”, recomienda.

El segundo paso que puede ayudarnos a evitar esa depresión del séptimo día es planificar con anticipación, remarca Chamut. Probablemente, la razón por la que te sientes ansioso el domingo se debe a que temes el trabajo que tienes que hacer la semana siguiente.

El tercer punto fundamental es el control de las emociones. “Hay que cambiar los pensamientos negativos. Hay gente que los domingos se dedica a a cuestionarse por qué tengo que trabajar si no me gusta, a mí me toca siempre lo peor, etcétera. Es bueno ver el lado positivo de la vida e intentar hacer un trabajo contento. Dice (Sigmund) Freud que la salud mental es la capacidad de poder disfrutar del trabajo y del ocio. En ese sentido, un buen punto es no polarizar, no creer que los días lindos son los de descanso y los otros son feos porque trabajo”, remarca.

Seguir una rutina es el cuarto consejo de Chamut, quien también propone hacer ejercicios de estiramiento y relajación al levantarnos cada día. El punto cinco: aligerar la carga de trabajo. “Una buena opción es no dejar todo para el lunes; no tratar de resolver ese día lo que no pudimos resolver en varios días anteriores. Eso provoca culpa y estrés. Es mejor aceptar que no llego a hacerlo; la sobreexigencia no es buena”, apunta.

Por último, la experta en Recursos Humanos señala que es esencial socializar durante la semana. Poder juntarse con amigos y familiares cualquier día hace que lleguemos mejor al fin de semana. “En resumen, encontrar un equilibrio es clave, poder valorar nuestro trabajo y disfrutar de él sin sentirse un esclavo resulta fundamental. Y si no estamos bien, buscar alternativas; encarar un emprendimiento propio. Hay que ver lo bueno que puede tener nuestro empleo y valorar si nos produce bienestar. Si realmente la situación es muy desesperante, lo ideal es buscar terapia psicológica”, concluye.

Contrastes

Quizás el problema del domingo es que se trata de una jornada con muchos contrastes. Uno llega a ese día con demasiadas expectativas: es una oportunidad para ponerse al día con amigos y familia, para perder el sueño y recuperarse de la resaca de la noche anterior. Cuando cae la tarde, no son pocos los que se ven envueltos en un sentimiento de ansiedad y temor. “Los miedos del domingo son más comunes de lo que uno piensa. Siete de cada 10 personas sienten angustia por la llegada del lunes”, explica María Laura Colque, presidenta de la Fundación para el Desarrollo Profesional,

“Una de las principales razones es por la procrastinación que hay en las jornadas de trabajo y que no nos deja terminar todas las tareas. Hay personas que dicen: “si el martes ya no llego con lo que tengo que hacer, tiro la toalla y me dedico a hacer tareas irrelevantes. Asimismo, se entremezclan los fantasmas mentales. Llegamos a ocupar nuestras agendas al 100% sin considerar los imprevistos que salen durante el día, sumado a la presión”, remarca. Ante eso, lo que se recomienda -dice Colque- son una serie de prácticas llamadas esencialismo, para acudir a lo más importante del día.

“Aprender a decir que no, sin culpa es fundamental, considerando que en algunos casos no puedo entregar la tarea para la cual me comprometí ya sabiendo que no podía terminarla”, apunta.

Consejos

Estos pasos, según María Laura Colque, nos sirven para mejorar la productividad desde el lunes, para no estresarnos y no dejar pendientes que nos den tristeza los domingos:

1. CAPTURAR

- Captura todo el papel entrante en una bandeja de entrada, y sobre todo la tareas que debes realizar. Por ejemplo, anotar esto audios en whatsapp.  

- Escoge tu herramienta de captura: con todas las ideas dispersas, escribirlas por ejemplo en papeles, o posticks para ordenar el grado de importancia que tiene cada cosa.

- Haz un Barrido Mental: en algún momento del día después de comer o en un parate de actividad dedicá 10 minutos a juntar las ideas por todo los medios que tienes

2. CLARIFICAR

- Ordenar todas las ideas según la prioridades que tienes.

- Es bueno decir que no al inicio en caso de que no llegues con alguna actividad o tarea.

- Pon a cero tus Actividades de Comunicación: tanto el correo electrónico, como la comunicación de las tareas que debas realizar.

- Recuerda que no es lo mismo avisar que vas a postergar una actividad cinco días antes que el mismo día que debías presentarla.

3. ORGANIZAR

- Creá tus listas de acciones siguientes y demás listas:   Es importante colocar los verbos a las ideas importantes.

- Haz un seguimiento de tus proyectos en una lista: con los mismos posticks, vas marcando y subrayando los proyectos que ya realizaste y los que te faltan hacer lo ideal es ponerlos al inicio de la tarea.

- En algún caso que te propusiste realizar una tarea que no la hayas cumplido. Agenda levantarte 10 minutos antes, quizás sea una buena solución para poder realizar durante la mañana la acción que te faltó.

- El lograr llegar a los objetivos planteados, hace que nuestro cerebro se sienta más productivo.

- Creá carpetas para tener a vista la lista de tareas, sacando las acciones diarias.

4. REFLEXIONAR Y ACTUAR

- Haz una revisión semanal: en el momento de descanso volver al barrido mental y revisar las acciones pendientes.

- Llevá a cabo una revisión diaria: al iniciar el día en el desayuno, revisar la carpeta cinco minutos para ver los pasos que nos están faltando.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios