En busca de prevenir y erradicar el trabajo infantil

23 Junio 2022

Están en las calles revolviendo basura en busca de cartón. Están en los semáforos limpiando parabrisas o vendiendo golosinas. Pasan golpeando las manos por las casas, pidiendo ropa y comida. Están en los campos, trabajando en las cosechas. Están en sus hogares, cuidando a sus hermanitos más pequeños. Muchos de ellos tuvieron que abandonar la escuela y ayudar en la economía familiar.

En este mes, que se recuerda la lucha contra el trabajo infantil, urge que los distintos actores del Estado y del sector privado profundicen las acciones para que no haya menores cumpliendo tareas laborales. A raíz de la pandemia por covid-19 más niños y adolescentes empezaron a trabajar. Según un informe realizado en conjunto por la Organización Internacional del Trabajo en Argentina, Unicef y el Ministerio de Trabajo de la Nación, el 23% de quienes tienen entre 13 y 17 años trabaja. Esto es un 7% más respecto de 2020.

El estudio, llamado “El impacto de la pandemia en las familias con niños, niñas y adolescentes”, mostró que en nuestro país uno de cada dos menores que trabajan comenzó a hacerlo durante el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio. El 68% pertenece a hogares en que los ingresos laborales se vieron disminuidos respecto de 2019. La falta de trabajo digno y decente para los adultos a cargo de los hogares es la principal razón para el trabajo infantil. El 31% de los jóvenes que trabaja pertenece a hogares donde, para la compra de alimentos, debe recurrirse a préstamos o al fiado en algún comercio. La pandemia afectó especialmente a personas de los hogares más vulnerables, sostiene el estudio. Además, el 9% de los menores de edad que trabajan dejó de ir a la escuela durante 2020 (el 2% no asistía a ningún establecimiento educativo) y el 35% no retornó en 2021. En Tucumán unos 25.000 alumnos -sobre un total de 500.000- abandonaron las aulas en 2021. Todas estas dramáticas situaciones representan un desafío urgente. Desde Unicef y la OIT llamaron a las autoridades dar una respuesta integral, sostenible y articulada para que no haya chicos trabajando.

En ese sentido, recientemente hubo algunas acciones tendientes a revertir la problemática del trabajo infantil. Por ejemplo, en nuestra provincia se firmó un convenio para implementar el Programa Buena Cosecha, a través del cual se crearán siete espacios de cuidado y contención para hijos e hijas de trabajadores rurales. Por otro lado, a fines del mes pasado en el Tribunal Oral Federal se juzgó a dos personas por explotar laboralmente a menores de edad. Fue un hecho histórico.

En Argentina, la Ley 26.390 prohíbe todo tipo de actividad laboral, sea remunerativa o no, de los chicos menores de 16 años. Los niños deben estar jugando o estudiando. No en las calles ni en las cosechas. Sin embargo, con tantos chicos expuestos a la pobreza estructural, que deben salir a trabajar porque muchas veces no tienen dinero ni siquiera para comer, tenemos una deuda impostergable con ellos. No permitir que los exploten y devolverlos a las aulas es una urgencia.

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