Caso Verón: las líneas de investigación que no avanzaron

SIEMPRE PRESENTE. En una de las audiencias, Susana Trimarco colocó en un banco de la sala una foto de su hija. SIEMPRE PRESENTE. En una de las audiencias, Susana Trimarco colocó en un banco de la sala una foto de su hija.

Pasaban los días y María de los Ángeles Verón no aparecía. Sí se sumaban nuevos indicios que generaban más dudas en la causa y desgastaba a los investigadores. Pistas descabelladas o falsas que, a 20 años de haberse cometido el secuestro, no dejan dudas de que fueron plantadas para confundir y evitar que se siguieran otras que podrían haber ayudado a que se descubriera la verdad absoluta y no sólo una parte. No fue un caso sencillo, sino complejo que tuvo al menos 18 hipótesis que hablaban de que había sido secuestrada por una red de trata de personas, que es la que se mantiene vigente hasta el día de hoy, pasando por una crisis de salud mental de Marita y hasta una fuga por cuestiones sentimentales.

1- El golosinero

Al día siguiente de su desaparición, se supo que después de haber sido atendida en la Maternidad, se había presentado el 3 de abril de 2002 en el jardín Semillitas -ubicado en el parque Avellaneda- para preguntar los requisitos que necesitaba para inscribir a su hija Sol Micaela en ese lugar. Vicente Enrique Zelaya, el histórico vendedor de golosinas del lugar declaró que Marita salió del establecimiento entre las 10 y las 10.30 con los ojos vidriosos. También contó que la vio subirse a un Renault 12 gris que estaba estacionado por calle San Martín, aunque no pudo precisar si la joven en cuestión se subió por su propia voluntad o por la fuerza. El testigo murió antes de que se realizara el juicio, por lo que no pudo debatirse la veracidad de sus dichos. Y más aún cuando surgió otra versión sobre cómo fue captada.

A los pocos días, según consta en el expediente, Ángela Muruaga de Alonso, vecina de los Verón, recibió un llamado de un desconocido para informarle que había visto cómo dos hombres hicieron ingresar a la fuerza a la joven en un Fiat Duna rojo con vidrios polarizados en la esquina de Thames y Santiago del Estero, a metros de la casa que vivía. La testigo no pudo identificar a la persona que realizó el llamado.

Meses después, la mismísima Susana Trimarco informaba que una empleada del registro civil de Villa Luján, a la que identificó como Alcira Martínez Hinojoza le contó la misma versión. También contó que esa mujer se había relacionado con su hija cuando estaba gestionando el cambio de domicilio y hasta llegó a visitarla en su departamento del barrio Gráfico. Contó además que le ofreció conseguirle un plan social si es que el legislador José “Gallito” Gutiérrez no se lo hacía dar y un trabajo para su pareja como herrero.

“Sobre esta mujer pude enterarme, por intermedio del señor de apellido Molina, empleado del SE.P.A.PyS que tiene un hijo de unos 30 a 35 años de edad, el cual tiene un Duna rojo con vidrios polarizados y que se dedicaba a hacer viajes a La Rioja, más precisamente a Chilecito, llevando mujeres”, declaró Trimarco el 6 de noviembre de 2002. Nunca llegó a confirmarse esta versión que se contradecía a la línea que implicaba al clan Ale.

2- En Buenos Aires

En 19 de agosto de 2012, la oficial de la Policía Federal Margarita Isabel Soria se comunicó con sus pares tucumanos para informar que el 19 de abril, en el hospital Moyano, atendieron una joven que dijo llamarse Raquel Verón que era muy parecida a Marita. Por sus dichos, la fiscala Joaquina Vermal ordenó que se la ubicara a la mujer y que se le hiciera una comparación de huellas dactilares para confirmar o descartar que se trataba de la mujer desaparecida.

Lo que parecía un trámite sencillo, se transformó en un largo peregrinaje burocrático. La Policía no contaba con una ficha con sus huellas dactilares. Sin embargo, solucionaron el problema enviando una fotocopia de DNI. Meses después, los peritos de la Policía Federal descartaron que Raquel haya sido Marita.

3- En el Centro de Salud

Delicia del Valle Díaz, domiciliada en Bella Vista, declaró primero en la Policía y después ratificó ante la fiscala Joaquina Vermal, que había visto a Marita deambulando en el Centro de Salud la primera semana de abril. “Siempre andaba con una libreta o cuadernos y con una flor en la mano”, señaló. La testigo dijo que conocía a la familia, pero que terminó de confirmar que se trataba de ella cuando encontró un cartel con su foto en una farmacia de su ciudad natal. “Una semana entera estuvo esa chica ahí y lo sé porque ella, al igual que nosotros, pedíamos que nos dieran comida de la cocina del centro asistencial”, indicó.

También señaló que ella le avisó de esa situación a Teresa Trimarco, la tía de la desaparecida e intercambiaron teléfonos para que diera a conocer la novedad a los padres de la desaparecida o para que los Verón la llamaran a ella. “Esos días estaba muy enloquecida por la salud de mi madre y no los pude llamar. Si fueron a verme el abuelo y el tío de la joven para que le diera la información, pero los padres nunca se comunicaron conmigo”, detalló.

Personal al mando del comisario Jorge Tobar, que ya había sido designado para que estuviera al frente de la investigación, se presentó en el centro asistencial y se entrevistó con las autoridades, personal policial que realizaba la guardia y familiares de los pacientes que se encontraban internado en esos días y todos desmintieron la presencia de la joven en ese lugar.

4- La llamada

El 11 de setiembre de 2012, Trimarco denunció que recibió una llamada telefónica de Marita. Pero, por algún tipo de interferencia, no se pudo concretar la comunicación. La mujer estaba convencida de que era su hija. La fiscala Vermal comenzó a investigar esa línea que tuvo origen la ciudad de Río Gallegos, donde vivía su otro hijo Daniel Horacio. “Escuché la voz de mi hija, la reconocí inmediatamente”, declaró la mujer.

Cuando los pesquisas se preparaban para profundizar esa línea, después de semanas de espera de los informes de las compañías telefónicas, se confirmó que la comunicación se había realizado de un celular de un pariente de la novia del hermano de Marita. “Fue un error de Susana. Él era el que intentaba comunicarse y ella se confundió. Eso quedó demostrado en el expediente porque a los pocos minutos volvió a llamarla”, explicó el abogado Carlos Garmendia, representante legal de la familia de la víctima.

5- El cuñado

Trimarco, en la exposición de octubre, contó sobre un extraño incidente que se registró cuando se cumplían los seis meses de la desaparición de su hija. Dijo que estaba con su madre y su nieta Sol Micaela revisando el álbum familiar y la niña al observar una de ellas, tuvo una insólita reacción. “Ese es una basura”, dijo mientras señalaba a su tío Adrián Catalán, hermano de su padre David. “Le pregunto por qué y ella me respondió: ‘porque entró al departamento y la vio a mi mamita con bombacha y sin corpiño y mi mamita lo agarró a patadas y lo arañó en la cara y me dijo que no contara nada”, dijo la madre de la joven desaparecida. La mujer también recalcó que escuchó a la joven varias veces tratando de “basura” a su cuñado que era policía y que trabajaba en la seccional 4ª.

El 18 de abril, el cabo del ejército Roberto Néstor Díaz declaró en la Policía que, mientras hacía guardia en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, días después de la desaparición de la joven, la vio por ese lugar a bordo de una moto Honda C90 roja que era conducida por un hombre. El suboficial aceptó realizar un retrato hablado del acompañante de la joven.

Trimarco, en una de las tantas declaraciones que realizó, detalló que Marita le había adquirido a su pareja un rodado de esas características para que trabajara como mensajero, puesto que estaba sin trabajo. Cuando le mostraron el identikit, la mujer dijo que era el cuñado de su hijo. Lo mismo hizo la enfermera Patricia Soria cuando en el juicio le pidieron que reconociera el rostro del joven que había sido dibujado por un perito. Además, el comisario Víctor Lisandro consiguió el testimonio de Aldo Coronel Vildoza, vecino del barrio Gráfico II indicó que había visto a dos jóvenes en una C90 y que uno de ellos se bajó e ingresó al departamento que ocupaba la joven.

Tobar reconoció que esta línea fue dejada de lado cuando surgió la pista que la víctima había sido vista en El Chañar a mediados de mayo. Ese dato, que fue aportado por Lisandro, quedó totalmente descartado porque la mujer que supuestamente brindó la información declaró que jamás mantuvo una comunicación con la fuerza sobre el tema.

6- La Rioja

El 21 de mayo, Daniel Verón, padre de la joven, se presenta antes las autoridades con el fin de hacer una declaración. Sostuvo que había recibido información de varias personas que le informaron que su hija había sido secuestrada por personas que la habrían llevado a La Rioja. Dos días después, el tío de Marita, Fernando Guillermo Verón realizó una denuncia del mismo tenor.

Fuentes judiciales explicaron que se trató de una maniobra realizada por la familia para que se comenzara a tomar en serio esa posibilidad porque se habían dado cuenta que se estaban plantando datos falsos que lo único que hacían era entorpecer y desviar la investigación.

7- El chofer

El expediente de la desaparición de Marita era conocido como la “Causa Íñigo”, pero muy pocos conocen el porqué. En junio de 2002, a los pocos días de que los familiares de Marita realizaran la denuncia de la pista “La Rioja”, el comisario Tobar se entrevistó con una prostituta que se hacía llamar Silvia y que vendía su cuerpo en la zona del parque 9 de Julio. La mujer señaló que tenía información de que la joven desaparecida había sido llevada a la fuerza a esa provincia para ejercer la prostitución y que podría estar en los locales Candilejas o Candy. También señaló que un chofer de transporte de pasajeros la había trasladado.

La testigo declaró también que el sospechoso se llamaba David Gustavo Íñigo. El acusado fue detenido a los pocos días. Ante la fiscala Vermal negó la acusación en su contra y que no tenía nada que ver con el oscuro mundo de la prostitución. Con el correr de los meses quedó sobreseído en la causa, pero su nombre quedó vinculado para siempre en la causa.

Los investigadores realizaron allanamientos en La Rioja, pero no encontraron a Marita en ninguno de los prostíbulos, pero si ubicaron a Anahí, una joven que también ejercía la prostitución en el lugar. Al ser entrevistada, señaló que Marita, usando el nombre artístico de Lorena, estuvo en ese lugar. Los investigadores lograron rescatarla del prostíbulo y la trajeron a Tucumán donde ratificó sus dichos y la investigación de la pista riojana se fortaleció. Pero aún quedaba mucho camino por recorrer.

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