Por qué los olores nos condicionan al elegir pareja

Desde el aroma reconocible de algunas personas a los perfumes o fragancias eróticas, el olfato tiene su propio rol protagónico en los rituales de seducción y romanticismo. El rol de las feromonas y la química del deseo.

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Amar, desear o seducir son experiencias que se viven con nuestros cinco sentidos. Sin embargo, en cuestiones de sexualidad y atracción, muchísimas veces solemos olvidarnos del poder del olfato.

Para bien o para mal, los aromas pueden influenciar en la percepción que tenemos de una pareja, potenciar el deseo o cambiar nuestro estado anímico. Sobre el último punto, hay ensayos clínicos (de corta escala) que comprueban cómo oliscar alguna prenda de un ser querido minimiza la ansiedad y el estrés.

“El olfato es uno de los atributos que más se relacionan con la memoria. En nuestro cerebro nos abre una línea directa con el sistema límbico, encargado de regular las emociones y algunos aspectos de nuestra conducta sexual. Es por eso que hay aromas capaces de incentivar la atracción que sentimos por alguien o el propio sexapil”, explica la sexóloga Nora Herrero.

Al respecto, un tema bastante investigado es el impacto del aroma individual durante la seducción. “A veces resulta tenue, pero cada persona posee un olor corporal único; algo parecido a una huella que dejamos al mantener contacto con la ropa u objetos y que se lleva su parte de la tajada al encontrarnos con un tercero durante el coito”, comenta.

Este “perfume innato” es el resultado de diversos factores como la alimentación, la edad, la regulación hormonal, los genes y el grado de actividad física realizado. También varía acorde al consumo de cosméticos, alcohol o tabaco y hasta nuestro lugar de nacimiento.

Por tabú, solemos creen que todos los olores del organismo deben erradicarse porque los relacionamos con la ausencia de higiene. Alejarnos de tal imagen permite recuperar la conciencia sobre la orbe sensorial que rodea a la conquista; con sus célebres frases de “atracción a primera vista” o “fue cuestión de piel”.

“Hay una gran diferencia entre hechos que impliquen una auténtica falta de aseo y los aromas naturales que desprende nuestro cuerpo”, advierte.

Los segundos son normales y poseen un rol especial al intimar. “Por ejemplo, tenemos el aroma característico de los genitales femeninos (debido a las glándulas de la vulva, el moco cervical o los ácidos volátiles de la zona), de las secreciones que nos ayudan en la lubricación y excitación o del semen”, detalla la terapeuta.

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Ya entendimos que los estímulos olfativos complementan un ambiente íntimo ideal. Ahora, ¿cómo usamos esta información a nuestro favor?

En los sex shops tucumanos se venden una amplia variedad de perfumes, brumas, cremas y sprays corporales para incorporar en los encuentros. E incluso, hay opciones que combinan el esoterismo o lo holístico para crear productos basados en la energía reiki, la activación áurica o las Flores de Bach.

A lo largo de la historia siempre hubo fragancias que fueron relacionadas con el romance, lo afrodisíaco y empleadas para fines de conquista o amatorios.

“Hay registros de ello en Babilonia, Egipto, Grecia y los textos del Kamasutra. De manera general, los ingredientes estrella dentro de la cosmética erótica son las rosas, la vainilla, la canela, el sándalo y el azahar. Además del jengibre, del ylang ylang, ginseng y pachuli”, detalla el perfumista Pablo Bordoli Conti.

La apuesta cada día escala más alto y en Europa las tiendas para adultos ofrecen hasta esencias o bálsamos con oxitocina (una hormona relacionada a la confianza y afecto) para rociar en la cama o el hogar antes de invitar a nuestro enamorado.

Ahora va la aclaración. Si bien la eficacia de las fragancias está comprobada, sus efectos no nos harán irresistibles en unos minutos. “Su rol va emparejado con brindar asociaciones positivas, activar la sugestión o los recuerdos e incentivar un estado anímico apto para el sexo o las caricias. Por tal motivo, tiene que existir de antemano una mínima predisposición mutua y que el contexto sea propicio”, aclara.

Sin olvidar el asunto de las preferencias individuales en lo referente a fragancias y el rol de nuestro contexto sociocultural.

Por qué los olores nos condicionan al elegir pareja

Las feromonas

¿Cuál es el origen de la atracción?, ¿de dónde surge? Desde hace décadas los investigadores han convertido esta duda en objeto de estudio, los resultados nos hablan de decenas de factores convergentes. Con los lentes puestos en la perspectiva biológica, aparecen las feromonas.

Aunque la palabra sirve de gancho comercial en las etiquetas de bastantes productos XXX -en general- la gente desconoce su valor real. En resumen, nuestro cuerpo produce decenas de sustancias químicas para cumplir con fines específicos en el mantenimiento del sistema. Entre ellas, nos topamos con las feromonas.

“Estas se generan en las glándulas que rodean los genitales o en las axilas, y en ocasiones acompañan a la sudoración. Su olor es imperceptible, pero en la nariz poseemos un órgano que las capta y procesa inconscientemente como señales”, detalla la sexóloga.

En los animales su desarrollo es mayor y transmite información relevante para la selección de parejas reproductivas, el inicio de los sistemas de apareamiento, la comunicación entre especies y la delimitación de tewrritorios.

“Aún no hay consenso académico sobre nuestra capacidad específica para captarlas, pero hay estudios e investigaciones internacionales en las cuales los resultados confirman la influencia de inhalar las sustancias en los comportamientos de interés sexoafectivo y acercamiento en ambos géneros”, especifica Herrero.w

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