El testimonio del doctor Ferraro tras su cuadro de Covid: "No estoy en la lista de fallecidos por un milagro que hicieron la Virgencita y el Señor a través de la ciencia"

El ex director del Centro de Salud pudo volver a trabajar después de una internación que le impidió caminar por semanas. Su historia de recuperación.

APOYO. Junto a sus colegas mientras estaba internado. APOYO. Junto a sus colegas mientras estaba internado.

Más de 7.100 trabajadores de la salud se han recuperado de Covid-19 en Tucumán. Entre ellos hay uno que estuvo mucho más allá que acá durante 12 días. Su grave estado generó tal conmoción en el ámbito sanitario que cuando salió en silla de ruedas de la internación fue ovacionado con aplausos. Se llama Marcelo Ferraro, es médico cirujano y fue director del Hospital Centro de Salud Zenón J. Santillán entre noviembre de 2019 y septiembre de 2020. A cuatro meses de haber terminado de recuperarse, el doctor contó a LA GACETA detalles de sus horas más difíciles.

Ferraro dio positivo el 26 de mayo del año pasado, en plena segunda ola, mientras el sistema de salud estaba tenso porque los casos iban en aumento. Ese día, como cualquier otro, había ido a trabajar a las 7 al Centro de Salud, al que define como uno de sus “hogares” laborales desde hace más de 30 años. Sintió dolor de cabeza y se hizo un hisopado. “Resulté positivo de un contagio que desconozco totalmente; a pesar de que uno se cuida, siempre el trabajador de la salud está más expuesto”, dice.

El médico de 58 años volvió a su casa y se aisló de su esposa y sus dos hijas. Como se sentía mal, sus colegas, que seguían su evolución por celular, le recomendaron que se internara. “Me trataron con suero equino, pero mi estado se agravó: seguía con síntomas cada vez peores y pensaba muchas cosas no positivas”, recuerda.

El doctor había recibido la segunda dosis de la vacuna contra el Covid cinco meses atrás, y si bien no tenía comorbilidades, su estado no mejoraba.

TRABAJO. Volver a operar fue clave para mejorar el ánimo. TRABAJO. Volver a operar fue clave para mejorar el ánimo.

Al respirador

Dos días después de haber sido internado en el Centro de Salud, la tan temida asistencia respiratoria mecánica se le presentó como la única opción para seguir con vida. Ahí pensó que “estaba alta la posibilidad de muerte” y pidió la unción de los enfermos.

Pandemia de por medio, el acto litúrgico fue realizado a través de una videollamada por el padre Chain Charbel, con la ayuda de la directora del hospital, Liliana Gordillo, y el doctor Marcelo López Avellaneda, que estuvieron presencialmente al lado de la cama de Ferraro. “Como amigos, queriéndolo tanto, sabíamos que le iba a hacer bien porque él es muy creyente. Fue muy movilizante”, cuenta Gordillo.

Luego pasó a terapia intensiva. Las esperanzas de sus colegas, que lo visitaban diariamente, se empezaron a diluir ante los resultados que reflejaban las tomografías: neumonía bilateral con una extensa zona de un pulmón comprometida. Entonces se aferraron a la fe y difundieron una cadena de oración para pedir por su recuperación. Los mensajes de aliento se multiplicaron por las redes sociales.

El peor momento

El cirujano recuerda haber tenido varios sueños durante las casi dos semanas que estuvo dormido conectado a un respirador. Algunos fueron “extraños”, “raros” y “feos”, dice. El último que tuvo fue determinante. “Como católico devoto de María Auxiliadora -soy Salesiano- le pedí a la Virgen que me ayude, le pedí si podía acortar el sufrimiento, pero que se haga la voluntad de Dios y no la mía. Cuando terminé de hacer esa plegaria dormido, me desperté inmediatamente”.

Ferraro no tiene dudas de que se trató de un milagro. “Si no estoy en la lista de fallecidos fue por un milagro que hicieron la Virgencita y el Señor a través de la ciencia. No es que hayan hecho algo mágico de fantasía, sino que han puesto las manos y los conocimientos de mis colegas y compañeros para que me salven la vida”, afirma.

DOCENCIA. Ferraro enseña en la Facultad de Medicina de la UNT. DOCENCIA. Ferraro enseña en la Facultad de Medicina de la UNT.

La recuperación

A partir de allí, su evolución fue progresiva. Todavía internado tuvo que afrontar las secuelas inmediatas de su paso por la terapia: su cuerpo estaba débil, había bajado 20 kilos y perdido el 70% de su masa muscular. No podía ir ni al baño por su cuenta.

Al relatar lo que padeció, el cirujano agradece una y otra vez a cada uno de sus compañeros del Centro de Salud y de la Clínica Mayo, al que califica como su segundo “hogar laboral”. Allí continuó su proceso de recuperación post internación.

Luego le tocó pasar semanas en su casa. Sólo podía moverse en andador. Tras varias sesiones de rehabilitación, fue en agosto cuando decidió volver a trabajar pese a que se le recomendaba esperar un poco más. “Me urgía volver por una cuestión terapéutica y no me equivoqué: cuando empecé a operar de nuevo experimenté una recuperación maratónica y definitiva”, cuenta.

Hoy Ferraro se desempeña en su tradicional puesto como jefe de una unidad quirúrgica del Centro de Salud. Por las tardes trabaja en la Clínica Mayo y también ejerce la docencia en la Facultad de Medicina de la UNT, como hace 20 años. Volvió.

DIRECTOR. Ferraro  renunció a la conducción del Centro de Salud por razones personales. DIRECTOR. Ferraro renunció a la conducción del Centro de Salud por razones personales.

Reflexión

“He dejado de lado cosas banales que quizá en otros momentos de mi vida quizá le había dado importancia. Por ejemplo uno piensa en progresar, sobresalir, tener cargos, tener títulos...Y la verdad es que la vida se puede terminar mañana y lo que tenemos que llevarnos es lo que hemos hecho por los demás. Tengo una amistad muy importante con directivos del hospital, que es la misma relación que tengo con agentes de traslado, seguridad, con colegas, familiares, con personal administrativo, con profesionales de otras áreas. Si todos nos unimos y tratamos de hacer un mundo mejor vamos a vencer a esta pandemia y a muchas otras, como la de crisis de valores que también sufrimos en el mundo”, afirma el doctor.

Según cifras del Ministerio de Salud provincial, más de 7.200 trabajadores de salud se han contagiado en Tucumán desde que el Sars-Cov-2 y sus variantes cambiaron la vida de la humanidad para siempre. De ese total, 43 profesionales perdieron la vida mientras estaban en actividad, 24 fallecieron mientras estaban retirados y el resto se ha curado, como Ferraro.

Temas Coronavirus
Tamaño texto
Comentarios