Estados Unidos: de nuevo en la primera línea de batalla

Por segunda Navidad consecutiva, los trabajadores de los hospitales estadounidenses se preparan para recibir una marea de infectados.

24 Diciembre 2021

WASHINGTON, Estados Unidos.- Las medidas adoptadas por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para respaldar a los hospitales y distribuir kits de pruebas del coronavirus, si bien son bienvenidas, son escasas y tardías para frenar el aumento de casos de la variante ómicron durante la Navidad y el Año Nuevo, según expertos.

Un día después de que Biden presentó su plan para distribuir 500 millones de kits de pruebas de coronavirus para uso casero, Anne Rimoin, profesora de epidemiología de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), elogió su foco en las pruebas, una herramienta crítica, en la que Estados Unidos estaba atrasado. No obstante, indicó que “por desgracia llega tarde y será una pequeña gota de agua en comparación con el tsunami de casos que se avecina”.

Varios académicos criticaron a Biden por asegurar que las escuelas y los negocios podrán seguir abiertos y que los vacunados podrán reunirse con seguridad sin hacer énfasis en los riesgos a los que se enfrentan si no se vacunan.

Gregg Gonsalves, profesor de epidemiología de la Universidad de Yale, afirmó que Biden debería haber dejado claro que la vacuna de refuerzo es clave para protegerse de Ómicron.

“Se avecina un maremoto de infecciones y me hubiera gustado que el presidente hiciera hincapié en que todos -vacunados, reforzados o no- podemos hacer más para minimizar el riesgo”, coincidió Joshua Salomon, docente de política sanitaria de la Universidad de Stanford.

Alemania ya anticipa que esta situación y añadió a Estados Unidos (junto con España y Portugal) a su lista de países de riesgo, lo que dificultará el regreso a los viajeros no vacunados de esos países.

Con la variante Ómicron, potencialmente más transmisible, como la más extendida ahora en Estados Unidos, los hospitales se preparan para “un tsunami” de nuevos casos. Y, por segundo año consecutivo, muchos médicos y enfermeras que se encuentran en la primera línea de la pandemia tratarán a estos pacientes durante las vacaciones de Navidad.

Haleigh Seizys, enfermera de la UCI de covid-19 en el Centro Médico de Nebraska, en Omaha, contó en una entrevista con CNN que el personal está muy preocupado por lo que vendrá después de las fiestas. “Se necesita mucho tiempo y esfuerzo de personas diferentes para ayudar a estos pacientes a mejorar. “Estoy realmente agotada”, dijo.

Sus compañeros de trabajo ya enfrentan el aumento de las hospitalizaciones. Los que están en contra de los mandatos de las barbijos, incluidos los líderes electos, deberían ver lo que ella y otros hacen a diario, opinó.

“Me gustaría que pudieran venir y seguirme durante una hora para sentir cuánto les duelen los pies, y ver cuánta gente está tratando de contener las lágrimas día a día, y que puedan estar cerca del trauma por el que están pasando estos pacientes -dijo Seizys-. Estas personas tienen una muerte muy traumática, es muy duro verlo”.

Casi 70.000 estadounidenses habían sido hospitalizados con covid-19 hasta el miércoles, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos, frente a los cerca de 45.000 de principios de noviembre.

En la última semana, Estados Unidos registró una media de 1.324 muertes diarias por covid-19, un 11% más que la semana anterior, según datos de la Universidad Johns Hopkins. (Reuters-Especial)

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