Técnicos analizan fertilizantes para caña de azúcar

Técnicos analizan fertilizantes para caña de azúcar

Expertos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres opinaron sobre distintas alternativas que se vienen investigando.

ATENCIÓN. Los fertilizantes permiten alcanzar rendimientos rentables, por lo que se deber prestar gran atención al hacer esta práctica, debido a su alto costo.  ATENCIÓN. Los fertilizantes permiten alcanzar rendimientos rentables, por lo que se deber prestar gran atención al hacer esta práctica, debido a su alto costo.
23 Octubre 2021

En el marco de su ya habitual ciclo de conferencias online, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) llevó a cabo una capacitación sobre alternativas para la fertilización nitrogenada en caña de azúcar.

“En algunos lotes cañeros la tarea de fertilización ya se está realizando. La aplicación de los fertilizantes permite alcanzar rendimientos rentables, por lo que exige que se preste gran atención al realizar esta práctica, debido a su alto costo. Resulta necesaria una ejecución oportuna y efectiva, para asegurar su máximo aprovechamiento”, indicaron técnicos del equipo del subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar, que encabeza Eduardo Romero.

Precisaron que el momento oportuno para esta labor está relacionado con el ritmo de absorción del nutriente que tiene el cultivo. El máximo se da durante los primeros meses desde la brotación hasta pleno macollaje. En ese momento la planta absorbe más nutriente del que utiliza, pero tiene la capacidad de almacenarlo para reutilizarlo junto al nitrógeno que aporta el suelo durante el período de gran crecimiento (diciembre-marzo).

Contaron que los resultados de las investigaciones realizadas por la Eeaoc a lo largo de los años indican que la fertilización nitrogenada de las cañas socas en secano, registra la mayor efectividad cuando se realiza desde octubre hasta mediados de noviembre, aunque se puede adelantar hacia mediados de septiembre si se dispone de riego.

“Para caña planta conviene hacerla hacia fines de noviembre, ya que durante esa época el sistema radicular está en condiciones de absorber y de aprovechar mejor el fertilizante. Por lo tanto, la época de fertilización -aun cuando el suelo esté seco- es uno de los principales factores que modifican su beneficio, ya que el gasto es el mismo para diferentes fechas de aplicación, pero no resulta similar el retorno de la inversión, expresado en la mayor producción de caña y de azúcar”, señalaron.

Añadieron que en Tucumán está comprobado que retrasar la fertilización con nitrógeno (diciembre), no solo generará menores beneficios en la producción de caña, sino que afectará la calidad de la materia prima al provocar una demora en la maduración.

Dijeron que en el mercado de fertilizantes nitrogenados se puede encontrar diferentes fuentes. “Sin embargo, las de mayor uso son las sintéticas, como Urea, principalmente y nitrato de amonio calcáreo”, detallaron.

Con el objetivo de evaluar y de ajustar alternativas más eficientes, el equipo del subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar de la Eeaoc viene trabajando con otras fuentes de fertilizantes nitrogenados, cuyo empleo optimice el aprovechamiento de este elemento y disminuyan los costos de su uso.

Recomendaciones

Durante la jornada, Luis Alonso, técnico de la sección Caña de Azúcar de la entidad agrocientífica, señaló que la urea presenta una alta concentración de nitrógeno en su composición -un 46%-, pero esta fuente es de baja efectividad y elevada volatilidad. “En la actualidad, existe como alternativa la Urea con inhibidor NBPT [N- (n-butil) tiofosfórico ácido triamida], cuya función es la de inhibir la tasa de hidrólisis de Urea en el suelo, lo que permite reducir las pérdidas de este fertilizante por volatilización. Esto último permite una entrega controlada del nitrógeno, lo que lo hace más aprovechable por la planta”, contó.

También opinó sobre otra alternativa con la que vienen trabajando hace unos años y que logró ser ajustada para su uso en forma comercial: el Nitrato de Amonio Calcáreo (CAN). Este fertilizante aporta el nitrógeno al cultivo en forma de nitrato y de amonio (formas más rápidamente asimilables por la planta), lo que hace que su uso sea más eficiente.

“La gran ventaja de estos productos comerciales es que son aplicados sobre la superficie del surco y sobre los residuos de cosecha, sin necesidad de incorporarlos al suelo, lo que genera un ahorro económico al permitir el uso de tractores de menor potencia y, por ende, menor consumo de combustible”, explicó.

Añadió que las dosis por hectárea utilizadas en las fuentes citadas se equiparan a la dosis de uso comercial de la Urea (250 kgp.c./ha), lo que para el caso del CAN implica una menor dosis de nitrógeno por ha, asociado a su mayor eficiencia.

También destacó el uso de otra alternativa que complementa a las fuentes sintéticas y reduce el costo de la fertilización nitrogenada. Se trata de un “biofertilizante” comercial que ya se encuentra difundido entre los productores y se utiliza, en caña soca a una dosis de 10 lts/ha complementando una media dosis del fertilizante sintético que se proponga utilizar. “Para caña planta, se recomienda aplicar únicamente el biofertilizante a igual dosis que la citada, lo cual permite el reemplazo total del fertilizante sintético, con resultados similares y seguros”, dijo.

En cuanto a la fertilización fosfatada, se indicó su uso en aquellos lotes donde es necesaria su aplicación. Se recomienda realizar un análisis para determinar la disponibilidad de fósforo en el suelo y las cantidades necesarias para lograr cañaverales rentables.

En general, la aplicación de fósforo se realiza en el momento de la plantación, tomando en cuenta agregar fósforo para cubrir las necesidades de este nutriente para 3 años (caña planta y las 2 socas siguientes).

Por último, destacaron que la magnitud de los beneficios que se obtienen mediante la fertilización dependen, en gran medida, de la fertilidad del suelo, del nivel productivo, del número de cortes del cañaveral, de las condiciones de drenaje, del empleo de la dosis adecuada, de la aplicación en tiempo y forma, y de manera significativa, de la eficacia en el control de malezas y de la utilización oportuna y eficiente de todas las tecnologías disponibles.

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