El intríngulis oficialista: todos ganan o todos pierden - LA GACETA Tucumán

El intríngulis oficialista: todos ganan o todos pierden

10 Oct 2021 Por Gabriela Baigorrí
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La situación inédita por la que atraviesa el oficialismo provincial condicionó el inicio de la campaña para las elecciones generales del 14 de noviembre. Los líderes de los espacios justicialistas, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo, quedaron entrampados en las consecuencias del acuerdo de unidad forzada tras haber librado una de las internas más cruentas que se recuerden en el ámbito político local.  Aunque las cabezas intenten alisar la superficie de la relación y logren gestos políticos muy significativos, las grietas permanecen de manera subterránea. Dirigentes de las dos facciones mascullan por lo bajo que las condiciones para trabajar camino a las urnas no son las ideales y que esto podría generar más inconvenientes y molestias en el despliegue territorial. El hecho político de la semana será precisamente el puntapié de las acciones proselitistas. Durante la tarde de mañana, el Presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete Manzur y el gobernador Jaldo encabezarán un acto en el Hipódromo. Será el primero que compartirán los ex compañeros de fórmula en años. Según recuerdan referentes de uno y otro, no estaban juntos en un escenario de campaña desde fines de octubre de 2019, durante el cierre que se realizó en la plaza Independencia.

En el PJ prevén una campaña con cuatro características tan inusuales como el escenario político comarcano.

1-Corta: de acuerdo con el cronograma electoral, quedan 35 días para los comicios. Hoy, por lo tanto, comienza la campaña en medios audiovisuales. El 20 empieza a regir la prohibición de actos públicos que pueden llegar a promover la captación del sufragio, por lo que algunas inauguraciones de obras se concretarán esta semana. El proselitismo, según las normas, se extenderá hasta el 12 de noviembre. Quitando los fines de semana, a la dirigencia le quedan alrededor de 20 días para trabajar.

Tras el acto de mañana, el manzurismo-jaldismo saldrá al territorio. En principio, quienes encabezan las listas de senadores y diputados, Pablo Yedlin, y Rossana Chahla, se dividirían para poder abarcar la mayor cantidad de pueblos y de ciudades. Los armadores consideran que los últimos 10 días serán los más sustanciales.

2-Nacionalizada: las internas más fuertes se dirimieron en tres frentes durante las Primarias (en el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y el Frente de Izquierda). El sabor especial estuvo en la confrontación Manzur-Jaldo. La puja, al menos en lo discursivo, parece haber quedado en el pasado.  

Para los armados nacionales es clave el número de bancas que consigan en el Congreso y por eso se espera la llegada de figuras para apuntalar a los representantes tucumanos. Los temas que se debatirán serán de la agenda nacional y ya no se hará tanto hincapié en los asuntos provinciales.

3-“Flexible”: a diferencia de lo que se estila, habrá dos campañas que correrán en paralelo. En el oficialismo reconocen que el tiempo desde la reunificación no ha sido suficiente para limar todas las asperezas. Hay municipios y comunas en las que no será posible reunir a referentes que mantienen disputas comarcanas profundas. Entonces, la solución que se encontró fue que cada uno trabaje por separado, pero con el mismo objetivo.  

4- De los “gobernadores”: los destinos políticos del gobernador en uso de licencia Manzur y del gobernador en funciones Jaldo están atados. El intríngulis en el PJ es que todos ganan o todos pierden ¿Por qué? Porque en el justicialismo mandan los resultados. Manzur es una figura clave en el Gobierno nacional. En términos generales, si Manzur gana, Jaldo gana y viceversa. No sólo se trata de las bancas del Congreso en juego, sino que la mirada de ambos ya está puesta en cimentar las bases para sus proyecciones políticas. Manzur está a la cabeza del oficialismo nacional y de la campaña y si se revierte la derrota de las PASO en varias provincias, en su entorno subrayan que el médico tendrá muchas chances de conformar eventualmente la fórmula presidencial del Frente de Todos en 2023. En cambio, si los resultados no acompañan, hay quienes advierten que podría continuar en la Rosada, con un perfil más bajo, o volver a Tucumán y retomar su lugar en el Ejecutivo. En paralelo, un triunfo nacional le aseguraría a Jaldo dos años más en la Casa de Gobierno e impulsaría desde allí su objetivo de postularse para la gobernación desde un lugar privilegiado. Repetir una buena elección en Tucumán, por otro lado, le permitirá al tranqueño demostrar de manera concreta a Manzur y a Fernández que está dispuesto a trabajar en equipo y que dejó atrás la interna.  

Hay algunos detalles relevantes que derivan del acuerdo Manzur-Jaldo. El primero desvela a varios sectores de la oposición ¿Qué pasará con la porción de votos “anti Manzur” que logró Jaldo en las PASO?  En el jaldismo creen que puede haber un pequeño margen de los casi 200.000 sufragios que elija entre otras opciones y se quede en la oposición. Creen que no será un número gravitante. En cambio, entre los disidentes se relamen con esos números y afirman que irán a “pescar” en ese lago. A esos votantes les hablarán, por ejemplo, los espacios que encabezan Germán Alfaro, Ricardo Bussi y Federico Masso.

El segundo es que en el oficialismo creen que ahora el contrincante es Alfaro, porque afirman que es peronista y que trabaja electoralmente de la misma manera que ellos. Atrás quedaron los tiempos en los que el “enemigo” público eran el entonces vicegobernador.

El oficialismo, que no termina de acomodarse, ahora deberá enfrentar una campaña particular en una coyuntura compleja.

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