La marihuana hizo crecer los secuestros de droga - LA GACETA Tucumán

La marihuana hizo crecer los secuestros de droga

Hasta el 31 de agosto, la Digedrop había quintuplicado el secuestro de sustancia con respecto al año pasado.

25 Sep 2021 Por Gustavo Rodríguez
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Las cifras de 2021

El boom del consumo de marihuana está haciendo que el incremento de secuestro de drogas en la provincia y el número de detenidos crezca. El encarecimiento del valor de la sustancia sigue sorprendiendo a propios y extraños llegando a superar ampliamente los índices inflacionarios. El debilitamiento de la Justicia Federal por la falta de recursos en la lucha contra el tráfico y la comercialización de estupefacientes se está haciendo notar. Estas son algunas de las conclusiones que se pueden obtener al analizar el informe de gestión de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop) hasta el 31 de agosto.

Hasta ese día, la fuerza provincial incautó 456 kilos de drogas (ocho kilos de cocaína y 448 de marihuana). Esa cantidad es cinco veces más que los 87 kilos (10/77) decomisados en todo 2020, un año que estuvo signado por la pandemia. “Estos resultados son el fruto de varias situaciones que se están generando en la provincia. Una es la reestructuración y la capacitación que tuvo la Digedrop en los últimos tiempos”, aseguró el secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Carlos Driollet.

El jefe de esa repartición, Jorge Nacusse, explicó que poco más de 100 efectivos integran el grupo especial y cada Unidad Regional tiene una división que realiza el trabajo en la zona. “Hay dos equipos: uno que realiza las investigaciones más importantes y el otro se encarga de atender los casos de narcomenudeo”, señaló en una entrevista con LA GACETA.

“Esta organización tiene una razón de ser. Estamos esperando novedades sobre la aplicación de la Ley de Narcomenudeo en la provincia o si se confirma el proyecto nacional para que las provincias se hagan cargo del microtráfico de sustancias”, explicó Driollet. “Por ese motivo, también debemos confirmar que en los laboratorios de la Policía ya se están produciendo los reactivos que se utilizan para confirmar lo que se está decomisando. Ese es un importante avance porque son muy costosos y no son fáciles de conseguir”, añadió.

Cada vez se incautan más plantas

Dentro de este mar de números se puede encontrar un fenómeno: el secuestro de plantas de marihuana. Por tercer año consecutivo se incrementó la cantidad de ejemplares incautados. En 2019 se decomisaron 787 plantas; en 2020, 1.225 y en los ocho meses del 2021, 1.251.

“En este tema hay una confusión importante. El cultivo de marihuana, por el momento y a nuestro criterio, no está autorizado para todo el mundo. Sólo pueden hacerlo aquellos que se hayan inscripto en un registro a nivel nacional. Estamos esperando las modificaciones de la ley 27.737 que llevará claridad en este tema”, comentó Driollet. “Y por más que se trate de un cultivo para consumo personal, las normas nos obligan a decomisarlas y a iniciar un proceso que la justicia deberá resolver”, especificó.

El comisario Jorge Nacusse dijo que hay una línea muy delgada en este tema. “Es cierto que hay personas que cultivan su propia marihuana, pero hay otras que la hacen para comercializarla y eso sí es un delito. Cuando hacemos un allanamiento y encontramos plantas, no podemos determinar cuál es su finalidad. Por eso estamos obligados a abrir una investigación”, comentó.

Ambos coincidieron que la venta de flores de marihuana abrió un nuevo mercado ilegal. “Estamos encontrando vinculaciones de grupos que, además de dedicarse al robo, exploran esta actividad en algún momento”, detalló Nacusse.

Las reglas del mercado

El narcotráfico acata al pie de la letra todas las reglas del mercado que se pueden aplicar. La oferta y la demanda siempre influirán en su precio final. Pero además, hay un detalle que pocos saben: se trata de un negocio que está totalmente dolarizado, puesto que las drogas se las importa al casi no haber producción local.

En los últimos informes internacionales dan cuenta de que Colombia redujo un 10% la tierra dedicada al cultivo de coca, la materia prima de la cocaína. En Perú, otro de los países que fue ganando espacio como productor, el nivel de producción se mantuvo. Sin embargo, en Bolivia se incrementó en un 20% la superficie destinada a la producción. Y este país es el principal proveedor de la cocaína de los narcos argentinos.

Al haber mayor producción, en un principio, deberían haber bajado los valores. Pero esa regla no se cumple porque el kilo de cocaína está atado al dólar de frontera, que es el más caro de todos, ya que está entre $2 y $5 más que el ya conocido blue. Esa situación repercute directamente en el valor de la dosis.

Esa es la razón por la que en los ocho primeros meses de este año, con $8,6 millones, se haya cuatriplicado la cantidad de dinero secuestrado en los allanamientos con respecto al año pasado, que fue de $2,1 millones.

“Por el encarecimiento de la droga hemos notado otro cambio. Las personas ya no se arriesgan tanto porque un secuestro de más de cinco kilos puede significar un enorme golpe económico. Entonces buscan hacer más viajes para traer menos cantidad”, explicó Driollet. Nacusse agregó: “la calidad de la cocaína, por el valor, es cada vez menor. Estamos hablando de que una bochita que secuestramos tiene una pureza menor al 7%”.

Las debilidades y fortalezas del sistema judicial

El informe estadístico dado a conocer por la secretaría de Lucha contra el Narcotráfico dejó al descubierto los graves problemas que tiene la Justicia Federal para afrontar la lucha contra el narcotráfico.

Hasta el 31 de agosto, habían ordenado realizar 297 procedimientos, 43 más que el año pasado, que estuvo signado por la pandemia. Sin embargo, está lejos de los 386 que se hicieron en 2019.

“Es entendible lo que está pasando, ya que cada vez tienen menos recursos y además no han regresado a la normalidad en un 100%. No se debe olvidar que hay un solo juez y dos fiscales para atender todos los delitos de la órbita federal”, razonó Driollet.

El trabajo que no puede realizar el fuero federal, según las estadísticas, lo está llevando adelante la justicia ordinaria. Por segundo año consecutivo, se encontraron más drogas en allanamientos por delitos ordinarios que por causas vinculadas a la comercialización de drogas. En los ochos primeros meses, la relación fue 93/20, mientras que el año pasado, el registro fue de 84/19.

Tanto Driollet como Nacusse reconocieron que hubo un importante avance que facilitó esta tarea. “Antes, cuando se encontraba drogas en un procedimiento de rutina, se debía realizar todo un trámite para que el juez declarara la incompetencia y pasara todo a la justicia federal, lo que generaba horas de espera y muchos problemas”, explicó Driollet.

“Ahora el panorama es diferente, porque los fiscales, a la hora de solicitar un allanamiento declinan la competencia en caso de que se encontraran sustancias. Todo está muy aceitado”, agregó el jefe de la Digedrop.

El 2021 ya tiene un récord: la cantidad de detenciones que se realizaron. Cuando aún quedan que se carguen los datos de cuatro meses, en lo que va de 2021 se detuvieron a 451 persona, casi un 20% más que el año pasado y superando la marca de los 444 arrestados en todo 2019 que fue la más importante de los siete años.

Pero en ese mar de números hay un dato que no se puede ocultar y que seguramente iniciará un debate: el 60% de esas personas fueron demoradas por trasladar sustancias para consumo personal. Se les abre un expediente y luego son sobreseídas porque así los establecen las normas vigentes.

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