El calentamiento global se expresa en fuego y sequía - LA GACETA Tucumán

El calentamiento global se expresa en fuego y sequía

Arden bosques y pueblos en el Mediterráneo y en California, y la sequía se come los glaciares de la Cordillera de los Andes.

06 Ago 2021
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NUEVA YORK, Estados Unidos.- Las corrientes del océano Atlántico se debilitan y aceleran cambios climáticos; la Cordillera de los Andes registra el año más seco en una década, una ola de calor brutal convierte al Mediterráneo en foco de incendios; en California, el fuego se come un pueblo, mientras miles de hectáreas de bosques arden sin que sea posible controlar el avance de las llamas.

Todas estas son manifestaciones de los mismos fenómenos, asociados entre sí: el calentamiento global y el cambio climático.

Las advertencias sobre la rapidez con la que se está calentando el planeta y lo perjudiciales que pueden ser sus efectos quedarán consignadas en el informe que presentará el lunes la Organización de Naciones Unidas.

Un estudio científico publicado ayer deja constancia de que el sistema de corrientes del océano Atlántico, un vector del clima del hemisferio norte, podría estar debilitándose hasta tal punto que pronto podría provocar grandes cambios en el clima mundial.

La Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC) es un gran sistema de corrientes oceánicas que transporta agua caliente desde los trópicos hacia el norte, hasta el Atlántico Norte. A medida que la atmósfera se calienta debido al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la superficie del océano retiene más calor.

Los científicos afirman que el cambio climático inducido por el ser humano hace que las olas de calor sean más graves. El servicio de vigilancia atmosférica de la Unión Europea asegura que el Mediterráneo se ha convertido en un foco de incendios forestales, en medio de una ola de calor que aumenta el riesgo de nuevos siniestros y de contaminación por humo en toda la región.

Los incendios, en medio de una intensa ola de calor en el sur de Europa, están haciendo estragos en Italia, Grecia y Turquía. Al otro lado del mundo las cosas no están mejor. Ayer, el fuego devoró el centro de Greenville, un pequeño pueblo en el norte de California, en Estados Unidos. Los vientos de hasta 56 kilómetros por hora avivaron las llamas y empujaron el incendio. (Reuters-Télam)

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