Seguirá detenido el acusado de matar a un supuesto ladrón - LA GACETA Tucumán

Seguirá detenido el acusado de matar a un supuesto ladrón

La fiscalía pidió su sobreseimiento, pero al haberse opuesto la madre del joven fallecido, un juez rechazó el planteo. El vigía en un primer momento fue imputado de homicidio, pero ahora consideran que actuó en legítima defensa.

27 Jul 2021 Por Gustavo Rodríguez

¿Un caso de la mal llamada justicia por mano propia o un hecho de legítima defensa? Eso es lo que tendrá que resolver el fiscal regional Mariano Fernández luego que un juez rechazara el pedido de sobreseimiento a favor de un joven vigía que está acusado de haber asesinado de un disparo a un supuesto ladrón. Se tomó ese camino luego de que la madre del fallecido se opusiera al pedido que había realizado el representante del Ministerio Público Fiscal y que contó con el apoyo de los defensores del imputado.

Es tan polémico el caso, que es importante detallarlo paso a paso para entenderlo:

1- Tiros y corridas

El 13 de mayo, Matías Díaz descubrió que desconocidos le habían robado la ropa que utilizaba para jugar al fútbol de su casa que está ubicada en el barrio San José, de Cebil Redondo. Cuando se dirigía a realizar la denuncia a la Policía, observó a un grupo de jóvenes que estaba en una gruta del barrio y que uno de ellos tenía el buzo que le habían sustraído. Le pidió a los uniformados que lo acompañaran para recuperar sus cosas, pero los efectivos se negaron a hacerlo porque, según se dijo en la audiencia, “es una zona peligrosa”.

LA VÍCTIMA. César Pérez tenía 23 años cuando murió.

La víctima del robo, junto a su amigo Francisco González Gauna (29), que prestaba servicios en la Agencia de Protección de Espacios Públicos de la municipalidad capitalina, enfrentó a los jóvenes para solicitarle que le devuelvan sus pertenencias. Esas palabras generaron una inesperada reacción que originó una pelea y la posterior muerte de César Pérez (23). Hubo un intento de linchamiento que terminó con la intervención de tres ex policías que vivían en el barrio.

2- La primera teoría

El fiscal Carlos Sale, en la primera etapa de la investigación, pensó que Díaz fue decidido a recuperar sus pertenencias y contó con la colaboración de González Gauna. Ambos llegaron hasta el lugar con una pistola nueve milímetros que el vigía tenía registrada a su nombre y contaba con habilitación de tenencia, para tratar de recuperar sus pertenencias.

Por esa razón, siempre de acuerdo a la teoría oficial del caso, se produjo una pelea y el sospechoso sacó su arma y le disparó mortalmente al joven. Lo acusó de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y consiguió que el juez Federico Moeykens le dictara prisión preventiva por seis meses.

3- Surgen dudas

Pero con el correr de los días, la fiscalía fue sumando indicios para determinar que el hecho no se habría producido de esa manera. El primer dato importante fue que en la escena del crimen encontraron vainas de calibre 380, y no de nueve milímetros, que fue la con la que se hirió mortalmente a Pérez.

EL DOLOR DE UNA MADRE. Karina Pérez indicó que el estudio dijo que su hijo manejó un arma con la mano izquierda, pero él era diestro.

Otro detalle: una pericia reveló que Pérez tenía rastros de pólvora en su mano izquierda. Además, el mismo estudio dio negativo en González Gauna, que reconoció haber realizado dos disparos. Por estos indicios, el fiscal comenzó a sospechar que podría haberse producido un enfrentamiento entre ambas partes.

4- Testimonios decisivos

Los testimonios fueron claves para que el fiscal cambiara radicalmente la teoría del caso. Díaz, el amigo del acusado, en tribunales relató cómo se había producido el trágico episodio. Confesó que él portaba el arma cuando enfrentó a Pérez, que se la entregó a González Gauna porque resolvieron pelear a mano limpia con el fallecido en medio de la calle. Cuando hizo eso, el joven muerto y sus amigos sacaron sus armas y comenzaron a perseguirlos por las calles del barrio, ya que ambos intentaron escapar por caminos diferentes.

Pero fueron las palabras del testimonio de Liliana Herrera las que inclinaron la balanza. “Díaz, que estaba acompañado por otra persona, le reclamó las prendas al grupo de jóvenes que estaban idos de drogados (sic)”, declaró.

CON PRUEBAS SÓLIDAS. El auxiliar Juan Pablo Godoy dijo que González Gauna disparó para proteger su vida.

Y agregó: “Díaz lo invitó a pelear y Pérez aceptó. Ahí cometió el grandísimo error de entregar el arma al otro muchacho. En ese momento, los contrincantes sacaron sus armas y comenzaron a perseguirlos. El chico muerto fue tras el muchacho grandote (González Gauna) y le realizó cuatro o cinco disparos. Detrás de él iban entre 15 y 20 personas”.

5- Corrió por su vida

En tribunales, el acusado fue coincidente con los dichos de su amigo Díaz. Lo más importante fue el relato de cómo se produjo el desenlace del hecho. “Lo único que pedía era que no me agarraran. Además de sentir como me disparaban, veía como me perseguían unas 15 o 20 personas. Sabía que si me atrapaban me iban a matar. En lo único que pensaba era en que no vería más a mis seres queridos”, indicó.

“Corrí y corrí hasta que sentí que las piernas no me daban más. Me caí, en ese momento, puse el cargador en la pistola, apunté a las piernas y disparé contra esa gente. Es todo lo que hice”, contó.

El dramático testimonio no terminó ahí. “Me paré como pude para poder encontrar un auto o una moto para escapar. Terminé ingresando a la casa de una pareja y vino un hombre, me puso un arma en la cabeza y me dijo: ‘quedate quieto o te quemo’. Le pedía por favor que llamaran a la Policía para que me salvaran”, indicó.

GRAVE DENUNCIA. Roberto Díaz Taddei, el otro defensor del acusado, dijo que allegados al joven fallecido quieren vengarse.

6- En defensa propia

El auxiliar fiscal Juan Pablo Godoy, por instrucción de Sale, solicitó al juez Moeykens que el acusado sea sobreseído porque se había defendido legítimamente. “Su vida estuvo en grave y concreto peligro. Además de probarse que el fallecido había manipulado un arma, desde un primero momento se encontraba en inferioridad numérica, ya que era perseguido por entre 15 y 20 personas”, señaló.

El representante del Ministerio Público Fiscal dijo que también quedó demostrado que en el hecho se utilizaron dos armas, a pesar de que sólo se secuestró la del acusado. “Para repeler a los agresores González Gauna, que no realizó ninguna provocación, intentó disparar a las piernas. No le quedó otra que usar su arma para proteger su vida”, destacó.

7- Como el lejano oeste

“Estamos ante un hecho desgraciado que pudo haber tenido un desenlace mucho peor. El robo de ropa originó un reclamo y terminó con una horda persiguiendo a dos ciudadanos que fueron a pedir lo que era suyo. Estas personas han actuado con una impunidad típica del lejano oeste”, señaló Amancio Petray, uno de los defensores del acusado.

ATENDIÓ UN RECLAMÓ. El juez Federico Moeykens dilató el fallo por el pedido de la víctima, que está siendo representada por su madre.

El profesional agregó: “la sociedad no puede permitir que el delito, la droga y el ataque de patotas sea algo normal. Hay alguien que perdió la vida, y por el gran trabajo que realizó la fiscalía para que salga a la luz la verdad, no hay dudas de que se trató de un caso de legítima defensa. No se olviden que podríamos estar hablando de otra víctima o de más muertos”, concluyó el abogado.

8- Denuncian falencias

Antes de que tomara la decisión, tal como lo indica el nuevo código, Moeykens le cedió la palabra a Karina Pérez, la madre del joven fallecido para que opinara sobre lo que se había planteado en la audiencia. “Estoy muy disconforme porque noto que hay irregularidades. Dicen que mi hijo manipuló el arma con la mano izquierda, pero era diestro. Al acusado, que reconoció haber hecho dos disparos, el resultado del mismo estudio le dio negativo”, explicó.

“Los testigos que se mencionan parece que tuvieron problemas con mi hijo, pero hay otras declaraciones que no se tuvieron en cuenta. Dicen que ellos no provocaron, pero por qué lo fueron a buscar armados. No importa quién era César, lo único cierto es que no tenían ninguna prueba en contra de él y lo mataron”, argumentó la mujer al oponerse al sobreseimiento del acusado. “Quiero que esto llegue a un juicio”, pidió.

9- Amenazas y temor

“Su señoría tenemos temor por lo que le pueda sucederle a nuestro defendido. Nos hemos enterado que sus allegados están averiguando en qué comisaría se encuentra para vengarse”, informó Roberto Díaz Taddei, el otro defensor del acusado. “Además, en las redes sociales, lo comparan con J.J. Popeye, el famoso sicario de Pablo Escobar y están amenazándolo”, agregó.

La madre del joven fallecido dijo que ella subió esa foto e hizo un comentario irónico. “Lo hice porque el Gobierno nos mandó un ejército de policía para custodiar su acompañamiento. Familiares y amigos terminaron golpeados porque no pudieron despedirse de él”, explicó Karina Pérez.

Moeykens por su parte, le dijo al defensor que por problemas de cupo, González Gauna no fue trasladado al penal, pero que una comisaría está protegido. “Pensar que pueden producirse situaciones como la que usted dice, es lo último que podría pasarnos como Estado”, le dijo el magistrado.

10- Nada está definido

El juez Moeykens, tal como establece el nuevo código, al haberse opuesto la madre de la víctima al sobreseimiento, rechazó el planteo realizado por el representante del Ministerio Público Fiscal.

Envió el caso al fiscal regional Fernández para que resuelva la cuestión. Si entiende que el caso debe seguir siendo investigado, tendrá que designar a otra Unidad Fiscal para que continúe con el trabajo. Pero si le da la razón al pedido de Sale, González Gauna recuperará la libertad. La madre, al no haber asumido la querella, no podrá apelar la resolución que tome y el juez Moeykens deberá dictar el sobreseimiento del vigía.

LO QUE DICE LA LEY        
¿CUÁNDO SE CONSIDERA LEGÍTIMA DEFENSA?

Según el  Código Penal, en el inciso 6 del  artículo 34, es muy claro cuándo debe ser considerada una muerte en legítima defensa. Los tres puntos son:

A- Que la agresión sea directa y sin motivo aparente.

B- Que haya una racionalidad entre el medio empleado para impedirla o repelerla.

C- Que aquel que se defiende no haya provocado previamente al agresor.

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