Cartas de lectores IV: licitación de próceres - LA GACETA Tucumán

Cartas de lectores IV: licitación de próceres

27 Jul 2021
1

Los que atendemos y cuidamos de la salud cardiovascular de los argentinos no podemos dejar de pensar y sentir que, al enfermo en el día a día y de acuerdo al grado de severidad de su patología, podremos ofrecerle como alternativa: una cirugía “a lo Favaloro” (bypass) o una reparación arterial con catéter y balón cual es la angioplastia con colocación de stent. Y es un gran orgullo y una sensación especial saber que ambas modalidades nacieron de las mentes de dos profesionales argentinos formados en esta tierra: el Dr. Julio Palmáz (stent) y el Dr. René Favaloro (el bypass aortocoronario). Con ellos, además de la opción del tratamiento farmacológico, brindaremos y marcaremos a nuestros pacientes el camino a seguir: a ambos mi profundo agradecimiento. Ahora bien, hoy voy a querer referirme al Dr. René Favaloro por el cual profeso mi mayor admiración y a quien considero que fue nuestro último gran prócer. Nacido en el seno de un hogar humilde de la ciudad de La Plata, fue hijo de inmigrantes italianos, se recibió en base a su esfuerzo y gran mérito y ejerció como médico rural largos 10 años en un pueblito de La Pampa. Viajó a los EE.UU. donde diseñó y defendió un método innovador para el tratamiento de la obstrucción coronaria al que denominó Bypass. Lo hizo él para el mundo, y también para el beneficio de todos nosotros poniéndole una bisagra al enfoque y tratamiento de la enfermedad cardiovascular. Finalmente él regresó a su país renunciando a todo lo que podía lucrar con su invención en el país del norte. En fin, pasan los años y su figura se agiganta. Es que además nos dejó un palpable legado: la Fundación, una universidad prestigiosa y decenas de discípulos de su escuela que recibieron sus valiosas enseñanzas como profesional, pero también como ejemplo de ser humano. ¿Nuestro último gran prócer? Me resisto con dolor a pensar así. Un país como el nuestro que fue capaz de dar 3 premios Nobel de ciencias y tantos cerebros que triunfaron por todas partes del mundo yo abrigo la esperanza que corrija su rumbo y ponga su mayor énfasis y recursos en la educación y no debamos concluir que hoy “la tragedia siga siendo educativa”: no. Confío que los argentinos vamos a reaccionar a pesar de los malos gobiernos que no entienden cuál es la clave del real cambio que hay que generar en la sociedad cual es mejorar el nivel cultural. En una de sus últimas conferencias contaba Favaloro: “aún conservo el banco de carpintero donde mi padre ebanista me enseñaba a tallar simples trozos de madera hasta convertirlos en muebles de belleza única. En su taller trabajando hombro a hombro también aprendí de él el principio que me guiaría por el resto de mi vida: que nuestros sueños sólo se hacen realidad mediante el esfuerzo constante, con pasión y honestidad”. Él quería que lo recordáramos más como educador que como médico. Los seres humanos nos empeñamos en proponernos ejemplos y modelos que denominamos héroes y algún día próceres. Pues bien este 29 de Julio sea un homenaje a su memoria. Pero pensemos que no está lejos el día en que mejorando el nivel educativo y cultural podremos tener muchos Favaloros. Y por ende para elegir nuestro nuevo destacado argentino, y permítaseme soñar, tengamos para elegir entre varios y poder decir algo así como: se llama a licitación de próceres.

Juan L. Marcotullio

[email protected]

Para publicar en "Cartas al director" escribir a [email protected]

 

Comentarios