Héroe tucumano pisó por primera vez Malvinas luego de 37 años de la guerra - LA GACETA Tucumán

Héroe tucumano pisó por primera vez Malvinas luego de 37 años de la guerra

El “Tucu” Cervera combatió contra la flota y la tropa inglesa al mando de un cazabombardero A4B SkyHawk. Pasaron tres décadas para volver a recorrer los lugares que vio desde el aire. Video.

02 Abr 2021 Por Daniel Fernández
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En febrero de 2019, cuando regresó a Malvinas, y por primera vez pisó suelo malvinense, lo primero que visitó fue la bahía donde hace más de tres décadas fue uno de los audaces pilotos argentinos que sorprendieron a las tropas inglesas en los combates aéreos.

Pasaron 37 años desde el 24 de mayo de 1982 cuando Luis “Tucu” Cervera, capitán retirado, sobrevoló la Bahía de San Carlos al mando de un cazabombardeo A4B Skyhawk. En vuelo rasante sobre el agua, acelerando a más de 800 kilómetros por hora, bajo un intenso fuego de cañones y ametralladoras, atacó a uno de los  buques ingleses disparando una bomba que impactó en la nave. A gran velocidad, escapó de ese infierno de balas, bombas y misiles.

El 9 de febrero de 2019, caminó hasta la cima de la loma que rodea a la bahía y desde ahí tuvo una vista panorámica de todo el lugar.  De inmediato, los recuerdos se hicieron presentes.

“Volé algunos segundos sobre la bahía. Entré, llegué al buque, lancé la bomba y salí en fuga. Tengo muchísimas imágenes de ese momento. Fue un momento corto, pero para mí fue eterno en imágenes. Tengo cada segundo de ese cruce por la bahía y del lanzamiento de la bomba”, contó a LA GACETA, el “Tucu” por videollamada desde su casa en Banfield, provincia de Buenos Aires.

El viaje

Tomar la decisión de regresar a Malvinas y pisar el suelo por primera vez le llevó un tiempo al capitán retirado. Durante la guerra, Cervera tenía 28 años de edad y cuando regresó a Malvinas ya sumaba 64 años. Durante esos 37 años siempre estuvo presente en su mente volver a las islas.

“Fue todo un proceso de maduración, de entendimiento y de aceptación mía. No quería ir. No quería entrar a Malvinas con un pasaporte. Hasta que entendí que nada cambia el sentimiento que uno lleva en el alma”, contó sobre el viaje que emprendió en 2019.

Finalmente se animó cuando lo invitó a viajar Pablo Bolzán, hijo de Danilo Bolzán, piloto argentino derribado por un Harrier en un combate aéreo el 8 de junio de 1982. Bolzán fue ascendido a capitán post mortem y condecorado con la Cruz de la Nación por su valentía.

El hijo de Bolzán quería regresar a las islas para plantar una cruz de hierro en el lugar donde yacen los restos del avión de su padre. Pero, quería que Cervera y Héctor “Pipi” Sánchez, comodoro retirado, lo acompañarán. “Pipi” Sánchez fue compañero de escuadrilla de Bolzán y estuvo en el momento del derribo.

Al “Tucu” lo acompañaron sus hijos Joaquín y Rodrigo y el esposo de su hija, Federico. Junto a ellos se sintió apoyado y contenido ante tantas emociones tan fuertes que vivió. “Llegar a Malvinas fue muy impactante. También fue muy bueno estar con mis hijos y recibir el apoyo de ellos”, destacó. Luego se sumaron varios veteranos de guerra más. Un total de 14 personas viajaron al sur.

La Bahía de San Carlos

Volver a la Bahía de San Carlos fue recordar cada maniobra que hizo ese 24 de mayo de 1992. Desde su ingreso, hasta las maniobras que hizo para descargar la bomba en uno de los buques y escapar lo más rápido posible del lugar.

También visitaron el cementerio de San Carlos donde descansan los restos de los soldados ingleses abatidos por las tropas argentinas.

Le sorprendió ver que los kelpers, los nativos de la isla, preservan todos los lugares donde quedan rastros del conflicto bélico. “Sea inglés o sea argentino el que murió, ese lugar no se toca. Está cuidado”, indicó.

El frío

Otras de las cosas que pudo sentir en carne propia fue el frío. A pesar de estar muy bien abrigado, y de que era febrero, el viento helado era fuerte. “Ahí uno toma dimensión del esfuerzo y del heroísmo de las tropas argentinas. Si uno abrigado en febrero sintió frío, nos imaginemos lo que debe haber sido en mayo o junio desabrigado, mojado o mal alimentado”, reflexionó el veterano de guerra. “Esa gente nos motivaba a cumplir las misiones aéreas, pensando en defenderlos a ellos”, sostuvo.

Encuentro con el piloto inglés

Otro de los momentos cargados de emoción y de gran tensión fue el encuentro con David Morgan, ex piloto de Sea Harrier, que derribó en combate a los tres compañeros de la escuadrilla de “Pipi” Sánchez, actual comodoro retirado. Viajó desde Inglaterra para reunirse con los veteranos de guerra argentinos. Morgan estuvo presente y acompañó al grupo a colocar la cruz de hierro que Pablo, el hijo de Danilo Bolzán, puso junto a los restos del avión derribado por Morgan durante el conflicto bélico.

“Fue un momento muy intenso. Morgan fue serio, respetuoso y afectuoso con nosotros. Valora mucho lo que hicieron los pilotos argentinos durante la guerra”, remarcó Cervera, testigo privilegiado del encuentro con el ex piloto inglés. “Ser testigo de ese encuentro fue algo intenso para mí. Y para los demás fue un momento único e histórico”, destacó el “Tucu”.

Monte Dos Hermanas

Cervera y el grupo también visitaron el monte “Dos Hermanas”. Otro de los lugares que marcaron a Cervera durante la guerra. El 13 de junio atacaron con varias escuadrillas de Skyhawk al comando inglés, un día antes de que el Ejército argentino firmara la rendición ante Jeremy Moore, comandante de las fuerzas terrestres británicas.

De ese ataque participaron dos pilotos tucumanos: Cervera y Carlos “Trucha” Varela, quien falleció en Tucumán en 2016. El “Trucha” era el capitán y lideraba las escuadrillas que fueron recibidas con una lluvia de cañonazos, misiles y fueron perseguidos por los temibles aviones Sea Harris.

Moore contó, luego de la guerra, a medios internacionales que ese día pensó que moría en el ataque de los cazabombarderos argentinos. Salvó su vida escapando minutos antes de que las bombas cayeran sobre su tienda de campaña.

“En el monte Dos Hermanas caminamos entre trincheras, recordatorios, cruces, estampas, flores. Ver ese escenario lo hace vibrar a uno”, relató emocionado Cervera frente a la webcam en su casa.  

Las heridas abiertas

Sobre el balance que hace de su viaje a Malvinas, Cervera opinó: “Mucha gente me dice que cerré una herida. Al contrario. No cerrás nada. Queda todo abierto, todo en carne viva”. Sin embargo, considera que siente la tranquilidad de haber pisado suelo malvinense, “nuestra tierra”.

Cervera afirmó que el viaje fue muy intenso y que está convencido de que ese era el momento de ir. “Si iba antes no era lo mismo, porque disfruté de la compañía de mis hijos. Ellos conocieron y palparon la historia viva de la Argentina y de lo que pasó en Malvinas”, destacó.

Luego de una charla de 40 minutos, se despide con un agradecimiento especial para LA GACETA por recordar a los veteranos de guerra de Malvinas, y emocionado por relatar tantos recuerdos. El “Tucu”, con la esperanza de recibir la vacuna contra el coranvirus, promete visitar pronto su Tucumán querido. La provincia que vio nacer al que luego se convertiría en un héroe de la guerra de Malvinas. La provincia donde le han rendido tantos honores por la valentía demostrada en los combates contra la flota y las tropas británicas al mando de los sorprendentes A4B SkyHawk.

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