¿Por qué la Argentina no crece?

El ex ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, ha realizado un crudo documento sobre las razones por la que el país no progresa. Un “paper” que llegó al empresariado argentino.

La mayor responsabilidad de los destinos del país está en manos de los dirigentes políticos. Son quienes acceden al poder del Estado o quienes se postulan para obtenerlo. Ellos definen lo que se puede y no se puede hacer; establecen los límites, las posibilidades y los tiempos. Cuando se les reclama que para sortear el estancamiento económico y la decadencia social, se deben hacer cambios que obligan a procesos que pueden ser desagradables, suelen sostener que políticamente no es posible hacerlos. Por eso es imprescindible tomar conciencia de la profundidad de los problemas y de la necesidad de alcanzar a algún tipo de acuerdo. Jorge Remes Lenicov ha llegado a esta conclusión en un profundo trabajo, que se ha redistribuido entre los principales hombres de negocios de la Argentina, y que fue denominado “El desencuentro entre política y economía. Bases para la recuperación del crecimiento con equidad distributiva”.

El ex ministro de Economía durante la gestión presidencial de Eduardo Duhalde ha realizado un repaso de lo que sucedió con la economía argentina desde la restauración de la democracia e incluso, tiempo antes, para explicar que la Argentina siempre ha tropezado con las mismas piedras. De allí los vaivenes, la elevada volatilidad y la consecuente permanencia en la recesión de la actividad económica. “Lo peor que nos puede ocurrir es continuar con esta actitud conservadora, por más que discursivamente se la disfrace de progresista o liberal. Si se sigue haciendo lo mismo en un mundo que avanza y cambia aceleradamente, nos seguiremos hundiendo en la decadencia. Habrá que afrontar costos, pero éstos serán considerablemente menores al costo de no hacer nada. De cómo asumamos el desafío dependerá el futuro de la Argentina. No se puede hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”, señala en el documento al que accedió LA GACETA.

¿Cuáles han sido aquellas piedras que no le permitieron al país transitar una senda de crecimiento sostenido en los últimos años? Remes Lenicov menciona desde la incapacidad para resolver el conflicto distributivo en un contexto de desequilibrio macroeconómico y para construir acuerdos sincerando la realidad, pasando por las excusas para justificar la falta de solución a los grandes problemas del país y por la necesidad de respetar las leyes de la economía para crecer y distribuir, un viejo reclamo del sector privado.

El diagnóstico expresa que la política económica siempre depende de decisiones políticas; pero, para que el resultado sea favorable para la sociedad, se deben cumplir, no solo las leyes de la economía, sino también todos los pasos requeridos para el diseño de una estrategia económica. “Identificar los problemas y definir los objetivos. Es el primer y fundamental paso porque implica tener un diagnóstico para determinar cuáles son los mayores problemas”, subraya. En este aspecto puntualiza que, sin perjuicio de renegociar la deuda, debe eliminarse el déficit, de lo contrario volverá a crecer. “Es necesario analizar, conjuntamente, déficit fiscal y deuda. Siempre se proclama el objetivo de crecer y bajar la pobreza. Para reducir la pobreza hay que crecer y generar empleo productivo; para ello hay que analizar los factores de producción y, rápidamente, se observará que el gran problema es la falta de ahorro que impide financiar una mayor inversión, que es lo que da lugar al aumento del empleo”, acota.

En gran medida, un gobierno evita realizar correcciones económicas para no afrontar el “costo político” de informar algo que disguste a los votantes. De allí que, mientras aquel escenario de baja de la pobreza, con mejora en la educación y más obra pública y exportaciones suele estar en el terreno de las promesas electorales, Remes Lenicov aclara que eso es una actitud deshonesta y dañina. “Se crea una falsa conciencia en el común de la sociedad de que todo se puede hacer, y la magia invade el escenario. La promesa irresponsable se enuncia con facilidad. Sin un amplio y sincero debate sobre la definición de los problemas, las restricciones y los objetivos, no es posible que la sociedad tome conciencia de la verdadera situación económica y social del país, ni definir una estrategia de gobierno que impulse el cambio, advierte el economista.

En otro tramo de su trabajo, el experto señala que los ajustes se pueden hacer con políticas gradualistas o de shock. El gradualismo, en un país como Argentina, es utilizado bajo el argumento de que no se quiere dañar a los más vulnerables, pero cada vez que se lo implementó terminó fracasando y aumentando la pobreza, expresa. En los últimos 37 años hubo solo dos momentos en que se aplicaron políticas de shock, y se efectuaron después de las gravísimas crisis de 1988-1990 y 1998-2001. Si bien difíciles, se adoptaron las medidas necesarias para empezar a revertir la crisis, y comenzar a crecer sostenidamente en los años siguientes. ¿Por qué siempre fracasó el gradualismo? ¿Por qué no se hicieron los cambios necesarios para evitar las grandes crisis? ¿Por qué siempre hubo que estar frente al abismo para hacer modificaciones profundas? ¿Por qué cada vez que se superó una crisis aguda, con elevado costo, al tiempo comenzó a gestarse la siguiente?, se pregunta.

Uno de los deportes preferidos por los políticos argentinos es vivir discutiendo el pasado y no el futuro, puntualiza Remes Lenicov. “Si bien es necesario tener una interpretación de la historia para no cometer los mismos errores, discutir el presente y el futuro significa enfrentar la realidad, explicitar una propuesta y asumir los correspondientes conflictos”, sostiene. Pero hay otro factor que conspira contra los acuerdos: la relación poco fluida entre políticos, técnicos e intelectuales. “Los políticos escuchan poco a los técnicos y a los intelectuales porque los consideran teóricos y poco conocedores de la realidad. Estos tampoco buscan el acercamiento por considerar a los políticos muy “negociadores”. Según el economista, son personajes diferentes: el político tiene certezas y toma decisiones con información habitualmente incompleta; debe actuar rápidamente y negociar con muchos actores. El investigador normalmente tiene dudas y, a través de la investigación, con toda la información disponible y con el tiempo necesario, puede llegar a sus propias conclusiones. Sería constructivo que ambos grupos tengan un diálogo frecuente, así el político tendría más elementos de juicio para decidir, y el intelectual más cercanía con la realidad que busca interpretar, expresa.

Según Remes Lenicov, para poder crecer y mejorar el ingreso familiar es necesario que la macro esté equilibrada y la inflación sea muy reducida. “Cuando ello no ocurre, es porque la economía está desajustada y, en ese caso, hay que cambiar las reglas de juego y hacer el necesario ajuste”, sintetiza. Los permanentes cambios de la política económica y la alta volatilidad, conducen a que prevalezca un comportamiento cortoplacista, limitando la potencialidad del país. “Así no se puede construir un proyecto de largo plazo. Todos, sean políticos, gremialistas, empresarios, o ciudadanos comunes, arman sus estrategias para sacar el máximo provecho en el plazo más corto posible. El mediano plazo es siempre incierto, peligroso”, finaliza.

Las leyes básicas que necesita la actividad: cómo funcionan en el país, según Remes Lenicov

• Si se aumenta desproporcionadamente un impuesto, se crea el incentivo a evadirlo. Un ejemplo es la diferencia entre el costo laboral para el empleador y el salario de bolsillo para el trabajador que, en parte, explica el aumento de la informalidad. Si se imponen elevadas retenciones a las exportaciones se incentiva la subfacturación, generándose evasión y fuga de capitales.

• Si se dan subsidios a personas sin ninguna contraprestación (mandar los chicos a la escuela) o exigencia (salir a buscar empleo) se desincentiva el trabajo y se estimula la marginalidad.

• Si se quieren incrementar los salarios reales, tienen que aumentar la productividad y el empleo. Los aumentos nominales, sin aumento de la productividad, son rápidamente neutralizados por la mayor inflación.

• Si no se acumula capital, no se forman recursos humanos calificados y no se aumenta la productividad, la economía no puede crecer.

• Si se pretende aumentar el ahorro, pero se les cobra un impuesto a los depositantes y/o la tasa de interés real es negativa, no se crean incentivos para ahorrar.

• Si no aumenta el ahorro no se puede incrementar la inversión y la acumulación de capital.

• Si no aumenta la competitividad no se pueden incrementar las exportaciones; por lo tanto, no se puede importar lo necesario para aumentar la producción, lo que impide el crecimiento.

• Si el déficit fiscal es permanente, aumenta la deuda pública y,si se emite para financiarlo, aumenta el impuesto inflacionario que captura parte del poder de compra de las personas.

• La pobreza seguirá creciendo a pesar del aumento de los subsidios. Para reducirla hay que aumentar el empleo y esto se logra con más inversión y más ahorro.

• La distribución del ingreso continuará deteriorándose si no se crea riqueza, mejoran los servicios prestados por el Estado y el régimen tributario sea más progresivo.

• No se podrá crecer sostenidamente sin estabilidad de precios y sin diseñar una estrategia de desarrollo acorde con los tiempos de la Cuarta Revolución Industrial.

La economía argentina desde 1983 y sus interrogantes

• Se crece muy poco: solo 1,6 % anual (0,7 % per cápita), y de manera muy volátil: hubo 21 años de crecimiento y 16 de caída. Se creció menos que América Latina (excluyendo Venezuela) y que el resto del mundo. El crecimiento acumulado fue de 80 % mientras que en Chile fue de 350 %. Solo hubo dos períodos de expansión continuada: 1991/1997 y 2002/2008.

• La inflación es elevadísima: la acumulada en 37 años resultó la más alta del mundo (excl. Venezuela): 20.000.000.000%. Se quitaron 7 ceros y el promedio anual fue de 58 %.

• La pobreza aumenta: en 1983 era de 16 % y a fin de 2020 superó el 40 %, cuando en América Latina y en el mundo se redujo. Además, se contrajo la clase media y se fue perdiendo las posibilidades de ascenso social.

• El país es poco competitivo (puesto 81/86 según el WEF), la productividad es baja (30% de la de los países avanzados) y no crece desde 2000. El Estado no brinda buenos servicios, la presión tributaria es insostenible, el elevado déficit fiscal provoca el aumento de la deuda, la tasa de ahorro e inversión son muy bajas, la Justicia no funciona adecuadamente, la educación perdió calidad y cobertura, y las reglas de juego cambian permanentemente generando mucha inestabilidad e incertidumbre.

• ¿Por qué en 37 años de democracia hemos crecido muy poco, tuvimos records en tasa de inflación, duplicamos los índices de pobreza, no se pudo conciliar el conflicto distributivo y enfrentamos graves crisis de gobernabilidad y del sector externo, degradando las instituciones y estableciendo una perturbada vinculación con el resto del mundo?

• ¿Por qué nunca se pudo consensuar una política para ordenar la macro y diseñar una estrategia de crecimiento con inclusión a partir de la democracia representativa, la economía de mercado y un Estado eficaz para crear condiciones para crecer y mejorar la distribución?

• ¿Por qué casi siempre se opta por alguno de los dos polos que, por la experiencia propia e internacional, nunca terminaron bien? De un lado, el populismo, que descree de las leyes básicas de la economía y considera que el Estado, solo a través de su mayor tamaño y regulaciones, mejorará el bienestar de los más postergados. Del otro, el neoliberalismo, que solo cree en la dinámica del mercado, de un Estado mínimo, y que a partir de la plena libertad de mercado los beneficios del crecimiento “derramarán” sobre toda la sociedad, mejorando su nivel de vida.

• Si la gran mayoría de los países -respetando las leyes básicas de la economía- crece, tiene estabilidad de precios y baja la pobreza, ¿por qué la Argentina, oscilando siempre entre esos dos polos, hace todo lo contrario a lo que ellos hacen?

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