Los siete desafíos de los docentes en las aulas de Tucumán - LA GACETA Tucumán

Los siete desafíos de los docentes en las aulas de Tucumán

Cómo harán para sostener el sistema dual y para atraer la atención de los ahora “chicos pantalla”, tras un año de zoom.

06 Mar 2021 Por Lucía Lozano
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La pandemia cerró las escuelas de un día para otro y obligó a los docentes a pensar en nuevas rutinas para una educación a distancia. Tuvieron que armar grupos de WhatsApp, acercar cuadernillos y hasta llamar por teléfono a los estudiantes. Las pantallas se volvieron el centro de la vida para una gran cantidad de alumnos. Por eso, ahora que regresó la presencialidad -aunque en forma parcial- los maestros tienen un gran reto por delante: que los chicos vuelvan a prestar atención en clase tras un año de virtualidad y de muchísimas horas conectados (por las tareas y por entretenimiento).

Consultamos a docentes y especialistas sobre los desafíos que tuvieron en la primera semana de vuelta a clases y que tendrán durante este 2021. Todos coinciden en que el “cara a cara” va a contribuir a una mejor enseñanza y en que era muy necesario recuperar la escuela como espacio físico de sociabilización. No obstante, admiten que tienen por delante un ciclo lectivo muy complicado, en el que deberán encarar propuestas para recuperar hábitos propios del aprendizaje en el aula que seguramente los estudiantes perdieron.

1- Lo emocional es prioridad

Llegar a los alumnos desde el aspecto emocional es tan importante como los contenidos que se puedan enseñar, sostiene Mirta Sánchez, del colegio Las Esclavas del Corazón de Jesús.

“Hay que juntar todas las herramientas posibles. A veces uno cree que el tema de no podernos acercar a los chicos será una gran barrera; pero podemos recurrir a otras herramientas: una mirada o una palabra hoy dicen muchísimo. Es fundamental desarrollar la parte afectiva para poder hacer un aprendizaje significativo. Como primera medida, hay que acercarse desde lo emocional y contener a los alumnos porque todos vienen de un año complicado”, propone.

2- Sostener un sistema dual

Combinar la virtualidad y presencialidad será para muchos docentes un gran desafío. Algunos maestros, como Roxana Martínez (de una escuela de Tafí Viejo), tendrán que dar hasta cuatro veces la misma clase porque sus grados se dividen en 4 burbujas (son aulas muy pequeñas). “Los chicos irán cada 15 días y dos veces a la semana, pero nosotros iremos todos los días a la escuela menos los miércoles. Luego de las horas presenciales tendremos que dar las clases virtuales. Será muchísimo trabajo”, apuntó.

“La modalidad dual es un sistema nuevo que no será sencillo llevar adelante. Volvemos a pasar por un año difícil y al mismo tiempo muy heterogéneo, porque cada institución tomó sus propias decisiones de cómo dar las clases. Tendremos que ir avanzando y viendo sobre la marcha las luces y sombras”, opinó la psicopedagoga Natalia Jiménez Terán. Para ella, el gran reto será poder retomar los aprendizajes que quedaron pendientes el año pasado y que este 2021 vayamos más allá de los contenidos mínimos.

“Presencialidad y virtualidad van a ser partes del sistema. Todos los grupos deben tener la misma clase, por lo tanto el docente replicará lo mismo tantas veces como grupos tenga, al tiempo que debe subir la clase a la plataforma así como también las actividades”, explica Marcela Viroche, profesora de una escuela en La Banda del Río Salí. “Todo hasta el momento es en el plano de la teoría y hasta ideal parece. Ya veremos en la marcha su funcionamiento”, concluye la docente.

3- ¿Muchas o pocas tareas?

Con dos clases presenciales cada 15 días (o semanales en algunos colegios) quedarán varios días de virtualidad o de tiempo para hacer tareas. Por eso, para algunos educadores, el desafío 2021 será cómo resolver esto: ¿qué es mejor, dar muchos o pocos deberes para reforzar los contenidos que se expongan en el aula?

Para la psicopedagoga Mariana Dato será crucial no abarrotar con tareas a los chicos. “El año pasado quisimos hacer del lema la escuela en casa un modo de vida. Pero que quede claro: la escuela es la escuela y en la casa los chicos tienen otras actividades además.  Creo que el gran desafío será adecuar las currículas y seleccionar contenidos porque no sería correcto apurar el aprendizaje y agobiar a los chicos con tareas en el colegio y luego seguir la virtualidad, más los deberes. Si hacemos esto, podemos caer en un problema de sobresaturación de información, no procesamiento y fracaso en el aprendizaje, que afecta la autoestima y trae problemas emocionales y angustias en los alumnos”, explica. “Hoy, el contacto social de los chicos y el encuentro cara a cara con los docentes es lo más importante; rescatar la escuela como espacio fundamental de sociabilización”, apunto.

4- Más tiempo de trabajo

Los docentes saben que este año hay que redoblar esfuerzos. La gran mayoría trabajará más horas para sostener la presencialidad y la virtualidad. “Tengo 30 años de actividad en la docencia, realmente nunca cumplimos sólo la cantidad de horas laborales que tenemos, siempre son más. Los docentes preparan las actividades, reuniones con padres y entre docentes, corrigen tareas, entre otras cosas. Siempre fue así, aunque ahora se nota un poco más”, confiesa Dolores Gómez, vicedirectora del nivel primario de la Escuela Social de Cultura Católica Nuestra Señora del Valle.

5- Cómo atraer a los "chicos pantalla"

Los docentes se enfrentan al reto de desandar el “camino del Zoom”, construido durante la cuarentena.  “Este año, los maestros vamos a tener que buscar  propuestas que enganchen a los alumnos. Ese será el principal desafío. Antes de la pandemia, ya era difícil conseguir su atención durante la clase. Creo que hoy, después de un año en casa, va a ser todavía más complicado”, remarca Elina Lobo, docente de primaria.

Para Lobo una cosa que ayuda mucho es el poder de adaptación que tienen los chicos. “El problema es que el año pasado los alumnos más que nada hicieron tareas y se perdió un poco el hábito de estudio; debemos ver cómo se recupera”, remarca.

Para ella, será esencial dar muchos contenidos en forma más gráfica (usar power point e imágenes) hasta que vuelvan a adaptarse. En los preadolescentes y adolescentes, tal vez se pueda usar el celular en clase para algunas cosas, propone.

Sin dudas, sostiene, los chicos que pudieron leer libros durante la cuarentena y  no estuvieron siempre con las pantallas marcarán la diferencia. Se va a notar también quiénes fueron los que tuvieron más acompañamiento en casa. “Creo que debemos aprovechar la oportunidad de tener menos alumnos en cada clase para hacer un diagnóstico de cada uno de ellos y ver qué necesitan; y a partir de ahí ayudarlos”, resalta. Según ella, el tema central en relación a la adaptación va a tener que ver con la heterogeneidad en cuanto a lo incorporado el año pasado.

6- Los miedos

Los temores vinculados a la pandemia y a la posibilidad de contagiarse en la escuela serán un capítulo aparte este año. “Tendremos muchas preguntas. Lo mejor es hablarles con la verdad a los chicos y recordarles que deben cuidarse. Pero sin estigmatizarlos. Sin decirles que si no respetan el protocolo pueden llevar el virus a sus casas y ser responsables de los posibles contagios. Eso puede generar mucha angustia”, apunta Natalia Jiménez Terán.

Norma Córdoba, docente con 35 años de servicio, opina que también será un desafío ayudar a los alumnos que no puedan llevar sus elementos de protección y que tengan miedo.  “Si el chico no ha traído barbijo, los docentes vamos a sacar o a fabricar uno. Si vemos que no está en condiciones de traer su alcohol en gel, le vamos a dar: todo lo provee como siempre la maestra”, considera.

7- Las limitaciones por el barbijo

La incorporación de la máscara y del barbijo en el aula y la distancia social también son un gran reto este año. Para empezar, el tapaboca puede amortiguar algunos sonidos. Los maestros saben que tendrán que esforzarse y aumentar el tono de voz para que los mensajes lleguen a los alumnos. Pero además, un tapaboca  impide a los estudiantes observar otras expresiones. Así que, como dice Luciana Ravello (maestra especial), hay que usar mucho más las manos y ser muy expresiva con los ojos. Por las dudas, si eso no alcanza, ella está pensando en llevar carteles con emojis a las clases.

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