Árboles caídos pero sin daños personales tras la tormenta - LA GACETA Tucumán

Árboles caídos pero sin daños personales tras la tormenta

El fuerte viento que sacudió a la provincia el lunes no causó complicaciones graves en la zona capital.

03 Mar 2021

Primero fue el viento, que comenzó a hacer estragos, preludio de la fuerte tormenta que azotó la provincia en la tarde y noche del lunes. Los truenos y los rayos en la zona del cerro San Javier presagiaban horas complicadas, que se confirmaron a medida que la lluvia ocupó el Gran San Miguel de Tucumán y zonas del interior.

Lo que comenzó como una precipitación leve se transformó en una de las más importantes del año. Lo positivo fue que no hubo que lamentar lesiones físicas y que, en la perspectiva de la inclemencia del tiempo, los daños materiales no fueron de magnitud.

ACHICAR LOS RESTOS. Un operario de Yerba Buena trabaja en un tronco.

El diluvio comenzó alrededor de las 19.30 y no amainó hasta la madrugada. “Por suerte no tuvimos grandes problemas. Lo más significativo fue la caída de la tipa de avenida Aconquija y Los Pinos, que provocó el corte de electricidad en la zona oeste”, detalló ayer Dino Alfieri, secretario de Planeamiento y Gestión de Yerba Buena.

TRÁNSITO DIFICULTADO. Los maderos que cayeron bloquearon calles y avenidas en la Ciudad Jardín.

“Tuvimos un viento atípico del sector oeste, lo que podría explicar este fenómeno a diferencia de otras veces que me tocó ver en el municipio. Pero no hubo daños considerables como así tampoco inundaciones”, añadió. Uno de los árboles caídos aplastó la camioneta del exlegislador radical Rubén Chebaia, mientras que las ráfagas levantaron algunas chapas de techos. En la Ciudad Jardín no hubo que evacuar a ninguna familia pese a que llovieron 44 milímetros y creció el caudal del Río Muerto.

CRECIDAS QUE COMEN RUTAS. En La Cocha, el agua sin control derrumbó parte de los caminos secundarios. foto municipalidad de Yerba Buena.

Tafí Viejo lamentó también la caída de árboles y ramas en distintos lugares donde arrastraron cables de distintos servicios (no de electricidad), como testimonió un operario municipal de Espacios Verdes, pero sin mayores consecuencias. En la capital se multiplicaron ayer las tareas de limpieza de rejillas e imbornales en distintos puntos de la ciudad ante la cantidad de residuos que arrastraron las aguas. Por este motivo, y ante el temor de nuevas precipitaciones, la Municipalidad instó a los vecinos a que no arrojen basura ni las saque de sus casas en días de tormenta, ya que provocan anegamientos.

En el sur

Más complejo es el panorama enla comuna de El Sacrificio (La Cocha). Alrededor de un centenar de familias de los parajes de La Zootecnia, Alto El Puesto y Domingo Millán permanece aislada desde el lunes a la noche por la destrucción que sufieron los caminos que conducen a esos lugares durante la tormenta que azotó el sur tucumano.

Según un registro pluviométrico de la zona, en menos de una hora cayeron 90 mms de agua.  También otras localidades de los departamentos Río Chico, Chicligasta y Gastona reportaron daños en rutas y caminos vecinales, pero los vecinos están apelando a otras vías.

La tormenta se desató luego de una agobiante jornada. Pese a la virulencia del meteoro, no hubo evacuaciones. “La situación más crítica está en Alto El Puesto. Allí hay unas 50 familias que están sin poder salir porque las torrentadas reabrieron los socavones de anegamientos anteriores. En ese lugar y en La Zootecnia, donde también hay otras personas aisladas, personal de Vialidad de la Provincia y también de esta comuna, trabajan para restablecer la comunicación por tierra”, le dijo a LA GACETA Carlos Castro, comisionado comunal del lugar. En Domingo Millán los perjuicios fueron menores y los incomunicados son los miembros de tres familias.

En Alto El Puesto inquieta un enorme socavón que abrieron las crecientes hace más de dos años  y que desmoronó el edificio de la escuela del pueblo. Ahora amenaza hacer lo mismo con el establecimiento que se levantó a 300 metros del pozo, en reemplazo del destruido. “El cráter estaba siendo cerrado en noviembre, cuando una tremenda tormenta volvió a abrirlo y destruyó todo lo que se había hecho -comentó el vecino Juan Pereyra-. Aquí uno vive acorralado por las aguas y este pozo enorme que nos puede  tragar en cualquier día”.

La crecida del río Lules, en tanto, socavó uno de los pilares del puente sobre la ruta 321, que une García Fernández con Los Bulacio y lo inutilizó. Las tareas de arreglo comenzarán en la época seca.

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