“El Defensor del Pueblo no es el que va a pelear, sino el que encuentra soluciones”

“El Defensor del Pueblo no es el que va a pelear, sino el que encuentra soluciones”

Con 71 años, Nilda Médici es la aspirante de mayor edad entre los 51 aspirantes al cargo.

“El Defensor del Pueblo no es el que va a pelear, sino el que encuentra soluciones”
23 Febrero 2021

“Me moviliza la posibilidad de hacer algo por la comunidad. La Defensoría del Pueblo es un lugar clave porque cada acto puede alcanzar una fuerza expensiva hacia toda la ciudadanía. Y me impulsa el mandato constitucional de propender al bienestar común que tiene el Defensor del Pueblo”. Así fundamenta Nilda Médici su pretensión de suceder a Fernando Juri Debbo en el cargo. En la lista de 51 inscriptos llama la atención la postulación de Médici por tratarse de la aspirante de mayor edad: 71 años. Ella toma el apunte con una sonrisa y destaca que sólo pide buena salud para -en el caso de ser elegida- afrontar los cinco años de mandato con toda la energía que requiere el desafío.

“Cuando me inscribí no lo hice pensando ni en categorías ni en candidatos”, destaca Médici, despegándose de las internas políticas que indican una carrera entre el jaldista Eduardo Cobos y el manzurista Juri Debbo por el puesto. “No sólo es importante que el Defensor del Pueblo no tenga militancia partidaria, sino también que nunca la haya tenido. Ideología es inevitable, todos tenemos alguna, pero la participación política es otra cosa”, indicó, en clara referencia a la renuncia de Cobos a su afiliación al PJpara quedar en condiciones de ser designado.

“Que los que están ejerciendo el poder sigan haciendo política es un problema de ellos, de una deformación de los Poderes del Estado -consideró-. Hay un problema conceptual: se hace política en el partido, pero cuando se es elegido se deja de ser político para convertirse en administrador. Después tendrán tiempo de volver al llano”.

Médici subraya el valor de su experiencia en distintos ámbitos -el Poder Judicial, la docencia en la Facultad de Derecho, la función pública y su práctica de abogada- como respaldo para su candidatura. “El Defensor del Pueblo no es el que va a pelear contra el otro; tiene que escuchar, arrimar posiciones y posiblemente se logre, de 10 puntos conflictivos, la solución para ocho -explicó-. Siempre debe quedar el menor margen para la litigiosidad”.

A la hora de enumerar los temas que considera prioritarios para una gestión apunta: “el principal es educación, el segundo salud, el tercero inseguridad, y luego los problemas del transporte. En cuanto a la cuestión de las tarifas, lo primordial es tener un total conocimento de los convenios y darlos a conocer a la ciudadanía. Después buscar la ayuda de la Legislatura para modificar todo lo necesario en esos acuerdos. Pero sin abusar, porque solemos excedernos en la cantidad de normativas y muchas veces esa sobreabundancia de leyes termina siendo contraprudencente”.

Según Médici, su estilo en la Defensoría pasaría por el diálogo, por arrimar a las partes y no profundizar los conflictos. “Se puede sostener el cargo de Defensor del Pueblo de dos maneras: actuando o haciendo la plancha -recalcó-. En este último caso es cuando los conflictos explotan. Por eso no hay que llevar los conflictos a la Casa de Gobierno, sino sacarlos de ahí para encontrar soluciones”.

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