Cascadas, cerros y yungas: opciones para aprovechar el fin de semana a pleno sol en Tucumán - LA GACETA Tucumán

Cascadas, cerros y yungas: opciones para aprovechar el fin de semana a pleno sol en Tucumán

El fin de semana se presenta con un clima ideal para recorrer estos lugares que regalan naturaleza y permiten un cambio de aire.

19 Dic 2020
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El fin de semana se anuncia con buen clima. Si querés aprovecharlo y hacer una caminata para disfrutar del sol y del contacto con la naturaleza, te proponemos cuatro destinos que están a mano y que son de fácil acceso. Por supuesto que es fundamental cumplir los protocolos sanitarios en medio de la pandemia. 

Siendo responsables y respetando el uso de barbijos y las distancias sociales es posible recorrer estos lugares que regalan naturaleza y nos permiten un cambio de aire. Mirá el destino que más te atrae y prepará la mochila para salir con amigos o en familia.

1- La Cascada de Río Noque: 

Escondida en el extraordinario paisaje del cerro San Javier, la Cascada de Río Noque presenta un cuadro magnífico y, sobre todo, refresca a los turistas que se animan a caminar entre los frondosos arbustos y enredaderas de la selva de Las Yungas para llegar. 

Río Noque en San Javier.

Esta zona forma parte de la reserva natural "Parque Sierra de San Javier", que pertenece a la Universidad Nacional de Tucumán. Quien quiera afrontar el desafío de internarse en la espesa vegetación para acceder a la cascada, deberá tomar avenida Aconquija, en Yerba Buena, y subir por la ruta 340 hacia el cerro San Javier. Una vez allí, deberá continuar por esa ruta en dirección norte -o seguir el camino hacia el valle de La Sala, hasta encontrar los viejos monoblocks de la Ciudad Universitaria.

Casi inmediatamente después, el viajero descubrirá un cartel a la izquierda de la ruta que indica el acceso al Río Noque. Desde ahí, una senda, perfectamente demarcada con barandas de madera, lo guiará hacia la fascinante caída de agua. Luego de poco más de 20 minutos de descenso, en los que el turista podrá descubrir encantadores rincones de la reserva natural, se llega a la Cascada, donde el agua se escurre entre enormes piedras para finalmente caer en un piletón natural en el que se puede nadar.

2- Cumbre de El Taficillo: 

El ascenso es largo, pero la recompensa lo vale. Desde la cumbre de El Taficillo, punto más alto de las Sierras de San Javier, se obtiene un panorama inigualable de los cerros que se ven al norte y al oeste de la capital de Tucumán, las Sierras de Medina y Sierra del Campo. Para llegar, hay que subir desde 800 metros de altura hasta los 1.872 de la cumbre.

Los senderos en Tafí Viejo.

Al sendero se puede acceder desde la ciudad de Tafí Viejo, por la calle Uttinger hacia el oeste, desde la toma de agua, o entrando por un costado de la vieja Hostería de Tafí Viejo (allí se pueden dejar los autos). A mitad de camino se encuentra el lugar donde estaba el puesto de Doña Nina Velárdez -"la guardiana del cerro". Se recomienda hacer la caminata acompañado o en grupos.

3- Las cascadas de la Reserva Provincial Aguas Chiquitas: 

En el reino del color verde, en medio del monte tucumano, a tres kilómetros de El Cadillal, dos escondidas cascadas son irresistibles imanes para los amantes de la aventura. Los más osados no dudan ni un segundo en pintar su ropa de color tierra al trepar por las paredes y transitar por frondosos senderos para llegar hacia allí.

Aguas Chiquitas.

La reserva provincial Aguas Chiquitas se encuentra en la región oriental de la provincia, sobre las Sierras de Medina y cuenta con una superficie de 3.165 hectáreas. Se llega al inicio de la travesía por la autopista (ruta nacional 9) que permite acceder hacia el dique El Cadillal, ubicado a media hora de esta capital, hacia el norte. Es recomendable hacer el recorrido en compañía de un guía para evitar inconvenientes con la ubicación y el regreso.

4- Senda "Puerta del Cielo", en San Javier: 

“La Puerta del Cielo” se encuentra dentro del Parque Sierra de San Javier, un área protegida. Antes de iniciar el recorrido el caminante se va a encontrar con las viejas vías del funicular. Un viejo anhelo que en la década de 1940 proponía unir el pedemonte con la cima del cerro.

El sendero a

El proyecto nunca terminó de concretarse, pero las vías quedaron allí y hoy resultan una curiosidad que ya se integró al paisaje. Un cartel de madera da la bienvenida a la senda. A partir de allí el visitante se enfrentará a una subida que a buen ritmo puede llevarle una hora y media o dos. No es difícil y hasta la pueden hacer los niños en compañía de un adulto. Solo hay que tomar algunos recaudos antes de arrancar.

La cartelería ubicada en el lugar indica que la dificultad es media. La subida puede llevar dos horas a un ritmo tranquilo, pero constante. Quienes tienen más práctica los hacen en media hora o 50 minutos, lo que es un excelente promedio.

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