La exposición infantil al plomo provoca cambios estructurales en el cerebro - LA GACETA Tucumán

La exposición infantil al plomo provoca cambios estructurales en el cerebro

Se registró pérdida de superficie cortical y de volumen del hipocampo, importante para la memoria y el aprendizaje.

25 Nov 2020
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Soldaditos de plomo.

Más de tres décadas después de que se descubrió que tenían niveles elevados de plomo en sangre cuando eran niños (a los 11 años), una investigación comprobó que un grupo de adultos de mediana edad presentaba algunos cambios pequeños pero significativos en la estructura cerebral. Estas modificaciones correspondían a su dosis de exposición al plomo cuando habían sido niños, informa la agencia Europa Press.

Por cada cinco microgramos por decilitro más de plomo que tenían cuando eran niños, los participantes del estudio perdieron un promedio de dos puntos de CI a los 45 años. También tenían un poco más de un centímetro cuadrado menos de superficie cortical y 0,1 centímetro cúbico menos de volumen en el hipocampo, que juega un papel importante en la memoria, en el aprendizaje y en las emociones.

Los participantes con la mayor exposición infantil al plomo también demostraron déficit estructural en la integridad de la materia blanca del cerebro, que es responsable de la comunicación entre las regiones de este órgano.

Los participantes de la investigación no informaron pérdida de habilidades cognitivas, pero las personas cercanas a ellos dijeron lo contrario. Afirmaron que tendían a mostrar pequeños problemas cotidianos con la memoria y la atención, como distraerse o perder cosas.

“Encontramos que existen déficits y diferencias en la estructura general del cerebro que son aparentes décadas después de la exposición -explica el coautor del estudio, Aaron Reuben-. Y eso es importante porque nos ayuda a comprender que las personas no parecen recuperarse completamente de la exposición al plomo en la niñez y pueden, de hecho, experimentar mayores problemas con el tiempo”. “Todas nuestras medidas cerebrales se seleccionaron en base a asociaciones previas con el deterioro y la cognición relacionados con la edad -añade el co primer autor, Maxwell Elliott-. El área de la superficie cortical tiene una de las relaciones más sólidas con el funcionamiento cognitivo”.

Los hallazgos provienen de un estudio a largo plazo de más de 1.000 personas nacidas en la misma ciudad de Nueva Zelanda en 1972 y 1973 que han sido estudiadas casi continuamente desde entonces. Los investigadores tenían datos de exposición infantil al plomo de 564 de los participantes del estudio, que crecieron durante la era máxima de la gasolina con plomo, desde finales de la década de 1960 hasta finales de la de 1980.

“Nuestros hallazgos involucran características generales de cómo se ve el cerebro en su conjunto -explica Terrie Moffitt, autora principal-. Nuestra investigación comenzó analizando estas características del cerebro porque los científicos realmente no saben mucho sobre la exposición al plomo en la niñez y el cerebro más adelante en la vida”.

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