Cambio climático: el consumo responsable es una de las claves en el hogar

Con pequeños cambios de hábitos cotidianos se pueden conseguir grandes transformaciones, sostienen los activistas.

24 Oct 2020 Por Julio Marengo
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CONSUMO. La energía que se utiliza en el hogar es uno de los factores que influye en el cambio climático.

Hasta hace algunos años, escuchar los conceptos de cambio climático o calentamiento global sonaba, para muchos, más a monografía para la escuela que una amenaza latente. Pero pasaron y pasan cosas que obligan cada vez más a escuchar los gritos que da el planeta: calores abrumadores que no encuentran explicación, sequías que ponen en peligro la salud y las actividades productivas, un bombardeo de advertencias de científicos y activistas que dicen, casi a diario, que es momento de tomar decisiones. Que es ahora. Que no hay más tiempo.

El alarido de la ahora icónica adolescente Greta Thunberg, que se paró frente a líderes mundiales a reclamarles cómo se atreven a hablar tanto y a hacer tan poco para frenar este fuego, ha sido otro de los sacudones que ha obligado a la humanidad a prestar atención al peligro que implica el calentamiento global. También ha inspirado a millones de jóvenes como ella a tomar las calles en reclamo de políticas públicas para reducir el impacto ambiental y las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y que incrementan la temperatura del planeta, amenazando con la extinción de ecosistemas completos que tardaron siglos en formarse.

Hoy, como cada 24 de octubre, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional contra el Cambio Climático, una fecha instaurada por Naciones Unidas para sensibilizar sobre sus devastadoras consecuencias, algunas de las cuales ya son claramente perceptibles en todo el planeta. La juventud ha tomado un rol protagónico en esta lucha, entendiendo que son las tres o cuatro generaciones que vienen las que sufrirán las consecuencias de lo que se haga y de lo que no se haga hoy.

Políticas públicas

“Estamos en una crisis climática y ecológica dictada por la ONU. Los científicos nos dicen que en 10 años podemos caer en una situación irreversible. Entendemos que es necesario que los estados apliquen las leyes ya vigentes y que implementen nuevas políticas públicas para que se haga lo que se debe hacer para detener este proceso”, resume Nahime Acevedo, una joven activista tucumana miembro de la agrupación Jóvenes por el Cambio Climático.

Ciertas industrias, como la minera, es apuntada por los activistas como las grades responsables de la contaminación ambiental y del cambio climático. “Países como Bolivia y Chile ya tomaron medidas contra las grandes empresas europeas que vienen por el oro blanco. Argentina en cambio quiere impulsar la explotación minera, que genera daños irreversibles al suelo y contamina el agua”, compara Martín Soria, de la de misma agrupación.

¿Qué podemos hacer?

De una manera mucho más cercana en una provincia como Tucumán, donde los basurales a cielo abierto afloran prácticamente en cada barrio, la problemática se vuelve todavía más evidente. El consumo irresponsable y la mala gestión de los residuos urbanos son también grandes responsables del aumento de la temperatura global.

“El consumo no responsable colabora con el calentamiento por dos lados: en el momento de la producción cuando se utilizan combustibles fósiles que generan gases de efecto invernadero, y luego en la disposición de los residuos que se generan. En Argentina hay estimadas unas 500 disposiciones de residuos a cielo abierto que luego se incineran, y incrementan el problema”, detalla Rocío Dip Maderuelo, biotecnóloga y especialista en gestión ambiental.

“La clave de la lucha contra el cambio climático es descarbonizar la economía. Eso involucra diseñar nuevas políticas de estado, nuevos mercados nuevos hábitos de consumo (más responsables, sin consumos en exceso) y nuevas estrategias de producción”, sostiene la especialista quien, además, está convencida de que los pequeños cambios individuales generan grandes transformaciones globales.

Qué podés hacer en tu día a día

- Comprar y consumir lo justo y lo necesario, nada en exceso, minimizar los desperdicios. Esto abarca todo: alimentos, ropa, energía, agua.

- Elegir los mercados locales, sostenibles, las economías comunitarias antes que los productos de las grandes industrias.

- Preferir siempre las energías limpias (solar, eólica), reemplazando las de origen fósil (combustibles).

- Separar los residuos en la casa, en una primera instancia simplemente en reciclables y no reciclables.

- Informarse sobre las empresas y los productos que más impactan en el ambiente para dejar de consumirlos.

- Involucrarse en los reclamos de políticas públicas.

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