Caso Luis Alfredo Cisterna: piden que no le den libertad a un penado

Condenado hace 20 años por homicidio.

21 Sep 2020
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VÍCTIMA. Olga de Cisterna recuerda a su hijo Luis, asesinado en 1997. LA GACETA / ANTONIO FERRONI ( ARCHIVO)

Hoy la vida de Olga Nieve Rivadeneira de Cisterna, de 82 años, puede cambiar para siempre. En el transcurso de la mañana, un juez analizará el pedido de libertad de Alberto “Pelusa” Tolosa, el asesino del hijo de Olga: Luis Alfredo Cisterna, quien tenía 34 años cuando fue ultimado de numerosas puñaladas por Tolosa. El homicida recibió la condena de cadena perpetua en junio del 2000.

“No se cansa de pedir que lo liberen, es un asesino mentiroso. Ahora llora que el encierro le hace mal y pide piedad cuando él no la tuvo con mi hijo, que está bajo tierra y no pudo ver crecer a mis nietos”, enfatizó Rivadeneira, la mujer que no encuentra paz desde el 5 de enero de 1997, el día en que Cisterna salió en su taxi Peugeot 504 por última vez. La víctima volvía de comprar regalos para sus hijos para el día de Reyes Magos. “Ya tuvo una oportunidad una vez y demostró ser un mentiroso, engañó al juez, al fiscal y a los médicos, se los metió a todos en el bolsillo y luego no cumplió”, recordó la mujer, que pide poder vivir sus últimos años de vida en paz. Con respecto a esa primera oportunidad, Cisterna se refiere a la que el condenado tuvo el 12 de agosto de 2005, cuando la camarista Alicia Freidenberg (la destituyeron por este caso) autorizó su salida para que Tolosa visitara a unos familiares pero el reo terminó fugándose por seis meses, cuando fue capturado en las inmediaciones de la ruta 307.

“Lo único que aprendió en la calle es a matar, la cárcel no los mejora, es la semilla del mal que llevan los asesinos”, aseveró la madre del taxista. “En lo que no pensó este delincuente es en que dejó a una madre en vida que lo iba a perseguir hasta encontrarlo. Nos dieron el dato de que andaba por Las Mesadas y Santa Lucía, dicen que andaba por los techos como gata en celo. Me fui a ver a esos lugares y lo encontré para que volviera al penal”, agregó Rivadeneira.

La mujer resaltó la violencia que tuvo el crimen y el hecho de que Tolosa ya había asaltado al remisero. “¿Qué necesidad tenía de matármelo? Lo hirió de muerte y lo dejó en un cañaveral, al ver que no moría lo remató salvajemente, se llevó su auto y lo incendió en la zona de Los Gutiérrez”, detalló con llanto. “Son 23 años de sufrimiento que no se irán jamás. El recuerdo que nos dejó este asesino nos arruinó la vida a todos. Me tiene amenazada de muerte, los pocos años que me queden quiero vivirlos sin miedo al menos”, concluyó.

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