Cartas de lectores

28 Jul 2020 Por LA GACETA

- Cosas que pasan en cuarentena

El domingo mi hijo (de 26 años) fue con mi sobrino (33) a ver un partido de veteranos en el que juega su primo, no sé en qué barrio, pese a que mi señora y yo le dijimos que estamos en cuarentena, que no debían hacer eso y que si los veía la policía les iba a dar por finalizado el partido antes que comenzara. No hicieron caso. Se fueron y a los diez minutos estuvieron de vuelta. ¿Qué pasó? La policía los vio y les dijo que no podían jugar por la cuarentena. Luego, en el almuerzo, comenzaron las cargadas. Tales como que “todo estuvo bien en la cancha, hasta que bajó un uniformado de la camioneta y gritó: ‘¡Alto, la polecía!’. En ese momento corrieron todos hacia los cuatro puntos cardinales. A mí me dijeron –le dije a mi hijo-, que vos corrías dos cuadras adelante, sacándoles ventaja a todos tus compañeros que te seguían en moto a la máxima velocidad”. Y que “todos llegaron a su casa (de regreso) limpitos a los 15 minutos de haber partido, menos vos, que transpirabas como testigo falso por lo que habías corrido. Y todo por no hacer caso a tu madre y a tu padre”. “Chango, ya llevamos más de cuatro meses de cuarentena y vos querés suspenderla para jugar al fútbol”, le dije finalmente. A lo que él me respondió con un cariñoso chirlo en la nuca, diciéndome: “qué sabés vos, viejo”.

Daniel E. Chavez


Pasaje Benjamín Paz 308
 - San Miguel de Tucumán



- Medicamentos en el subsidio

Soy beneficiaria del Subsidio de Salud. Atentamente, me doy con que ya nos quitaron una receta para medicamentos. Antes eran tres con dos medicamentos cada una; ahora nos quitaron una, o sea que dan dos para cuatro remedios. Es imposible que un anciano tenga cuatro medicamentos al mes. Lo que descuentan es como de una prepaga, y los beneficios son cada vez menos. Antes ser del Subsidio de Salud era un lujo; ahora, una pena.

María Luisa Santiago Casbas


España 825
 - San Miguel de Tucumán



- La sociedad necesita acciones

La inseguridad no es casual. Casuales son las circunstancias imprevistas como la pandemia. La inseguridad es producto de la falta de seguridad como una tarea diaria de quienes conducen un gobierno y de cómo llevan adelante sus ideas. No se trata de echar culpas al pasado; se trata de analizar la situación vivida y la actual y, a partir de allí, diagramar y ejecutar esas ideas para salir de la crisis. No son las personas en sí las culpables; reiteramos, son sus ideas y cómo las ejecutan las que nos pueden sacar del fracaso de las ideas pasadas y conducirnos a un nuevo paradigma sin criminalidad. Es entonces, la criminalidad la responsable de las vidas que se cobra, el aumento de la violencia, los delitos y las consecuencias de las adicciones, donde la mayoría solo atina a echar culpas al pasado. El pasado es eso, pasado, basta de culpar a otros y de anuncios sin concretar. Es el hoy, el ahora donde necesitamos de líderes políticos que ejecuten sus ideas. No tenemos que temerle a la criminalidad, es la criminalidad la que debe temer de las ideas y de las acciones de quienes son gobierno y que deberían sin miedos, buscar consensos para ejecutar esas ideas que, sin lugar a dudas, no solo engrandecen un gobierno sino que lo hace fuerte. Solo así podremos salir de esta grave pandemia no solo de salud, sino de la inseguridad que, día a día, se cobra más vidas. A pesar de la cuarentena, los hechos de violencia y delitos aumentaron; prueba de ello, los hechos de femicidios posicionan a la Provincia lamentablemente entre las primeras con más casos. Los distintos hechos de sangre y los delitos cometidos con armas de fuego han aumentado vinculados en su mayoría a las drogas. Las drogas que, silenciosamente, van apoderándose de las voluntades de quienes consumen y socavando lentamente a sus familias que, desesperadas ya, cansadas de pedir ayuda a la justicia y a las instituciones de gobierno sin respuestas que logren contenerlas y que, es y será, un gran negocio para algunos. Al avance de los distintos delitos y, viendo una policía que casi de manera exclusiva realiza controles en materia de violación a la cuarentena, también somos testigos pasibles de la autogestión de la policía en casos tales como corrupción, violencia institucional y homicidio por parte de algunos funcionarios policiales, que no representan a la mayoría de quienes trabajan al servicio de la comunidad, pero que evidencian una incapacidad de conducción y; sin dejar de mencionar en este contexto, al Servicio Penitenciario que se encuentra desbordado y sin capacidad de alojamiento, exhibiendo impúdicamente la emergencia sin solución, congestionando las comisarías para el cuidado y atención de las personas detenidas que aún más reducen el número de policías que deben trabajar en la prevención y persecución del delito. La inseguridad está ganando terreno a pasos agigantados y nos encontramos totalmente desamparados como sociedad. ¿Qué más hace falta para que las ideas y las acciones den respuestas a una sociedad fastidiada y cansada?

Mariela Weisheim

[email protected]



- Inseguridad

Pareciera que Tucumán está condenada a vivir con el delito, cada vez con mayor violencia. No existe ningún argumento que justifique tremenda inercia por parte del Estado, ya que durante más de 20 años gobierna un mismo signo político; será que no se puede, no se sepa o no se quiera hallar soluciones para controlar el delito. Hay aspectos que son de manual e insolayables; por ejemplo, la cantidad de efectivos que son necesarios para prevención, y no marchar por detrás de los problemas, el carro delante del caballo. El señor gobernador ufanamente dijo oportunamente que se incorporaron 30 uniformados para mejorar la fuerza; en otra oportunidad igualmente informó que se incorporaron 100 uniformados más. Señor Gobernador, no se trata de cientos sino de miles los que faltan y una buena distribución de la fuerza. El ministro Maley, más que un ministro de Seguridad es un buen diplomático; nunca dice que no, escucha, dialoga cada vez que se produce un hecho de violencia y los reclamos correspondientes, concurre a la zona, dialoga, promete reforzar la seguridad, cumple con el sistema de desvestir un santo para vestir a otro, hasta que la cosa se calma, y el mundo sigue andando obviamente en delito. En mi modesta opinión, el problema de fondo es que la fuerza de Seguridad no creció en función del aumento demográfico provincial; según el último censo se estableció que Tucumán arrojó la cifra de 1,5 millón de habitantes; calculando 8 policías cada mil habitantes, sería necesario tener 12.000 policías, pero para que cumplan su misión específica y no derivar gran parte de ellos a otras funciones de vigilancia y custodias, como ser el Poder Judicial, que ocupa un número importante de uniformados, y el Poder Legislativo. ¿Qué sentido tiene una guardia armada? Podrían tener su propia seguridad dentro de su presupuesto. También los policías custodiando detenidos ya sea en comisarías, por causas judiciales, por permisos por causa judicial, por prisión domiciliaria, o en oficinas públicas, hospitales, escuelas y bancos. En este último caso da pena y vergüenza ajena, ya que hay policías armados dando números para que cobren los jubilados; eventos deportivos etcétera. Todos estos casos, si bien son necesarios, ocupan un número muy importante de policías, y eso también hace a la seguridad, reduce a la cantidad de efectivos que se restan a las comisarías y su presencia en las calles para prevención de delitos. Y el soberano y el ciudadano de a pie, ¿quién custodia su vida y sus bienes ? Otro aspecto que se observa es la cantidad de uniformados armados que dentro de la fuerza realizan tareas administrativas. ¿Es necesario un policía detrás de una computadora, una radio, o diferenciar expedientes? Debería crearse la carrera de policía administrativa y reemplazar a todos los policías que realizan estas tareas y sumarlos a la prevención. El referente al déficit policial, aproximadamente un 50% debe agregarse el trascendido de que aproximadamente un 30% están con uso de licencia médica u otros motivos. En consecuencia, no es de extrañar que prácticamente por lo expresado no existe prevención de los delitos en Tucumán, y que estos crezcan exponencialmente. Se aclara que si se quiere mantener el actual sistema de vigilancia, la fuerza deberá estar compuesta de la siguiente forma: 12.000 uniformados para atender las necesidades específicas operativas policiales, y para atender los otros sectores determinados más arriba -Poder Judicial, Poder Legislativo, etcétera- deberá agregarse 2.000 efectivos más. Toda esta situación de inseguridad está generando la proliferación de seguridad privada sin portación de armas y de vigías municipales, de dudosa legitimidad y eficacia, como ocurrió en barrio Sur de la capital; los vecinos cansados de sufrir delitos de delictivos de distinta índole contrataron vigilancia privada, estos fueron violentamente expulsados por delincuentes fuertemente armados, a los gritos de que ese era su territorio. Frente a los últimos hechos de inseguridad el Gobernador recibió a políticos de la oposición, fue una positiva reunión acordándose crear una comisión para tratar el tema ... Una más, y van… Esto trae a mí memoria los dichos de un viejo político de mediados del siglo pasado “si quieres quitarte un problema de tus espaldas y que se diluya en el tiempo, crea una comisión”.

Juan Carlos Bernard


Salas y Valdés 1.250 T2
 - San Miguel de Tucumán



- Secreto de confesión

He seguido con consternación y tristeza las informaciones en su diario sobre el asesinato despiadado contra el reverendo padre Oscar Juárez. Todo lo publicado hasta ahora ha inducido a pensar a los lectores que el padre Juárez tuvo una doble vida. Una, la que mostraba a sus feligreses que lo querían tanto y a quienes ayudó, consoló y guió por años; y otra, oculta y desviada de su fe y normas eclesiásticas. Con la aparición en escena de esa suma de dinero que entregó a su hermano para custodiar ahora ha derivado la opinión a creer que fue un hombre mentiroso que aceptaba vivir de lo que los fieles le acercaban para alimentarse y transcurrir; o peor aún, que bien podría haber tenido conexiones con submundos. Me pregunto, y no puedo concebir que no haya pasado por las mentes de la Justicia, que ese dinero se lo hayan dejado sin lugar a rechazo alguno, como secreto de confesión. Entiendo que el bulto que entregó su hermano está sin abrir, pero bien se pueden conseguir datos de huellas o de otro tipo si la investigación se aboca a ello y deja de lado el tratar de ensuciar la memoria del sacerdote.

Ana Elisa Griet


Cariola 1.865
 - Yerba Buena

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