Nacer y crecer en pandemia: a tres meses, cómo son los llamados “bebés coronials”

La falta de contacto con los familiares se compensó con la intimidad entre padres e hijos.

07 Jul 2020
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NUEVOS APODOS. Los llaman “pandemials”, “coronials” o “baby-coronas”.

Los bebés nacidos durante la cuarentena por la pandemia del coronavirus ya cumplieron tres meses, período en el que pese a no haber conocido a sus abuelos y abuelas, tíos, parques ni plazas, crecieron en un marco de mayor intimidad y disponibilidad del seno familiar, lejos de las obligaciones y rutinas establecidas.

“Lo mejor que puede tener un niño cuando le cuenten el cuento de su vida es poder historizar, uno no es tanto lo que vivió sino el relato de lo que vivió”, explicó a Télam Alejandra Libenson, psicóloga, psicopedagoga y especialista en crianza, al ser consultada sobre los niños nacidos durante el aislamiento.

Bebés pandemials, coronials, baby-coronas son algunos de los apodos que les pusieron. En el país, puntualmente, son los bebés que nacieron a partir del aislamiento obligatorio que decretó el gobierno nacional el 20 de marzo.

Allegra nació el 24 de marzo. “Tuvimos la suerte de estar solos en el piso de maternidad sin la paranoia del coronavirus en todo su esplendor”, dijo Paula Santaguida, de la localidad bonaerensede Los Hornos. Para Paula, lo bueno de que haya nacido durante el aislamiento es el haberla disfrutado “al cien por ciento con el papá, sin opiniones ni intromisión, solos los tres”, aunque reconoció que también fue una contra “no contar con una mano en los días de agotamiento y sin el componente familiar de apoyo”.

Es que nacer en tiempos de pandemia implica un abanico de ventajas y desventajas. La visita de los abuelos, la salida a la plaza, las primeras reuniones, todo aquello que no puede ser, y que reemplazó la videollamada fue compensado por la intimidad que impuso el estar en casa a esperar que pase el virus y llegue la nueva normalidad.

“Crecer en los primeros meses de vida para un niño es encontrarse con un mundo nuevo donde tiene una fusión absoluta con su mamá, o con quien lo materne. En este vínculo, bebé y mamá son uno, no necesitan a nadie más que a ellos dos”, dijo Libenson.

Así lo cree Marcela Nürnberg, quien tuvo a Simón el 29 de marzo en Ensenada. “La cuarentena me permite pasar el día entero con mi hijo, cosa que sería imposible en circunstancias normales”, explicó.

Para Simón, igual que para el resto de los coronials que ya cumplieron tres meses, la cuarentena es la normalidad, y para las madres esta nueva maternidad no se puede disociar del aislamiento.

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