Más altura para entrenarse que para competir

Más altura para entrenarse que para competir

Los estudios demuestran que los beneficios del entrenamiento en zonas de gran altitud son múltiples, por lo que el método empieza a tener más popularidad en el mundo del deporte.

UN RECUERDO. Cachi era el destino de Casetta. Una negativa comunal la obligó a cambiar hacia Tucumán, donde tendrá una nueva foto con montañas de fondo. UN RECUERDO. Cachi era el destino de Casetta. Una negativa comunal la obligó a cambiar hacia Tucumán, donde tendrá una nueva foto con montañas de fondo.

Que pase la altura al banquillo de los acusados. ¿Tiene intención de perjudicar el rendimiento físico? En un juicio imaginario, la cara de la altura sería “de póker”. No habría reacción positiva, ni negativa. La altura está, es, existe, simplemente. En el deporte muchas veces fue demonizada, en especial por el fútbol, pero, luego de varios estudios científicos y buenos resultados basados en experiencias, hacer deportes en altura es beneficioso. Pero vale una aclaración. “Una cosa es entrenar en la altura y otra, competir”, estableció Leonardo Malgor.

El técnico de atletismo llegará en las próximas semanas a la provincia para hacer el seguimiento de Belén Casetta que, luego de cumplir con los 14 días de aislamiento que establece el protocolo de prevención para contener la covid-19, comenzará a entrenarse en distintos puntos, sobre todo en los Valles Calchaquíes. La marplatense competirá en los aplazados Juegos Olímpicos de Tokio que comenzarán dentro de 13 meses.

El atletismo es el deporte que dota de rasgos positivos a la altura. Malgor lo entendió hace un par de años. “En 1998 hice la primera experiencia con una atleta. Viajamos a la altitud y las respuestas fueron muy buenas cuando bajamos a nivel del mar. Luego ya empecé a hacerlo con varios atletas, siempre con buenos resultados al bajar”, explicó Malgor sobre María de los Ángeles Peralta, su primera dirigida.

A la altura, más que juzgarla por beneficiosa o por perjudicial, hay que sacarle provecho. Que se convierta en un impedimento al momento de la competencia es otra historia.

Entrenarse en zonas de gran altura desarrolla en el cuerpo mayor cantidad de glóbulos rojos, los que transportan oxígeno desde los pulmones a todas partes del cuerpo. Lo que vino a buscar Casetta en el “Jardín de la República” es un entrenamiento con deuda de oxígeno de manera natural y no con máscara, lo que potenciará su rendimiento cuando esté a nivel del mar. Básicamente, en la altura, el cuerpo aumenta su resistencia acostumbrándose a un entorno con poco oxígeno. “Cuando los atletas descienden al llano pueden tener una ventaja natural y permitida para competir. Y esto no es doping”, analizó Malgor.

EN ÁFRICA. Malgor junto a su dirigida en el centro de entrenamiento en altura de Iten, Kenia. El lugar, a 2.400 metros, es de referencia mundial. EN ÁFRICA. Malgor junto a su dirigida en el centro de entrenamiento en altura de Iten, Kenia. El lugar, a 2.400 metros, es de referencia mundial.

La experiencia es válida para una variedad de deportes, según el entrenador. “Entiendo que el entrenamiento en altura es recomendable para muchos deportes, sobre todo los aeróbicos. En el caso del atletismo, desde las pruebas de 800 metros hasta la de maratón, que es la más beneficiada con el entrenamiento en altura, son las disciplinas que lo eligen”, sintetizó el uruguayo radicado en Mar del Plata.


Ventaja local

Siempre para entrenar, la altura es elegida con más regularidad por los deportistas, pero como lo estableció Malgor, al comienzo es probable que sólo aquellos que nacieron y se desarrollaron en zonas altas sean los que apoyen una competencia en esos lugares. Fue lo que pasó en mayo de 2007, cuando el entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter, anunció que se prohibían encuentros internacionales que se disputen a más de 2.500 m.s.n.m. Pero la medida duró poco ante la presión de los afectados. “Competir en la altura es algo que hemos intentado y no hemos tenido experiencias positivas”, reconoce Malgor. “Es muy duro para gente que vive al nivel del mar, por más que haga una adaptación durante varias semanas en la altitud. Para nuestros fondistas fue prácticamente imposible ser competitivos en la altura. En competencias a más dw 1.600 metros prevaleció gente que vive y que se desarrolló en la altitud”, agregó el uruguayo.

En el caso específico de Casetta, que competirá en los 3.000 metros con obstáculos en Tokio 2020, su plan en la provincia se desarrollará en distintas altitudes porque cada una aporta diferentes beneficios (ver aparte), pero siempre con Tafí del Valle y sus más de 2.000 metros de altura como referencia máxima. Además Raco y San Javier están apuntadas para las prácticas. “En este período hacer entrenamientos en lugares que sean más bajos no es inconveniente. Tiene que ver un poco con la lejanía del objetivo principal”, explicó Malgor. “El entrenamiento en altura adelanta procesos”, tiró otro dato que puede aplicarse para cualquier deporte. “Por eso elegimos varias veces durante el año entrenar en altitud. Subir a Tafí del Valle no sólo en este período es bueno, también será positivo repetirlo entrando en 2021”, anheló el DT.


Las altitudes

* Baja altura: hasta los 1.000 m.s.n.m. En estas condiciones no se producen modificaciones.

* Media altura:
de 1.000 a 2.000. Se sienten los primeros efectos.

* Altitud moderada: desde los 1.500 a los 3.000. Se usa para desarrollar la resistencia.

* Alta altura:
hasta los 5.000. Las modificaciones fisiológicas se producen incluso en reposo y se acentúan con el ejercicio.

* Muy alta altura: a partir de los 5.500 el efecto es muy marcado.


En positivo

Canotaje Canotaje


Canotaje
En enero pasado la selección nacional eligió entrenarse en altura en el lago del dique La Angostura. De los seis palistas, uno ya tiene su lugar en los Juegos Olímpicos: Agustín Vernice competirá en los 1.000 metros individuales. “Aquí estamos como en casa”, le dijo a LG Deportiva hace un par de meses.


Lucha Lucha

Lucha
“Sin la preparación en Tafí del Valle no hubiésemos durado ni 30” arriba del colchón”, sentenció Agustín Destribats.  Destribats y el equipo argentino hicieron 21 días de aclimatación a la altura en Tucumán, lo que les permitió aportar seis medallas a la delegación “albiceleste”. El cordobés ganó una de plata.


Remo Remo

Remo
Las selecciones de remo fueron las pioneras en entrenarse en Tafí del Valle. Desde enero de 2015, la pretemporada incluye la visita a la villa veraniega. “Si fuese por mí iría todos los años Es necesario, aunque no vayas a competir en la altura”, reconoció Cristian Rosso, que consiguió dos medallas de oro en los Juegos Odesur 2018.


En negativo

Más altura para entrenarse que para competir

Sin fútbol en el Tíbet

El único club profesional tibetano de fútbol, Lhasa Chengtou, se disolvió ya que la Asociación China de Fútbol rechazó reiteradamente la solicitud de dicho club de jugar partidos en casa, en Lhasa, a 3.650 m.s.n.m. El resultado es que entre el 20 y el 30% de los visitantes, que no están aclimatados, se enferman del mal de altura allí.


Jorge Jorge

No lo tuvieron en cuenta

Cuando Jorge “Locomotora” Castro combatió en Villa Luján por el título del mundo mediano AMB estaba hospedado en un hotel del cerro San Javier. A los pocos días, Castro y su cuerpo técnico pidieron un cambio. La intención era tener paz y tranquilidad, pero los más de 1.800 m.s.n.m no le permitieron entrenarse cómodamente. De todos modos “Locomotora”, en agosto de 1994, venció al estadounidense Reggie Johnson. La misma percepción, esa de buscar mayor concentración alejados de la vida urbana, tuvieron los planteles de San Martín y de Talleres de Córdoba. El “Santo”, en una previa de un clásico de finales de los 80 (lo perdió 3-1) y la “T” (perdió 3-0), cuando estaba por visitar La Ciudadela en 2008, decidieron hacer lo mismo que el boxeador. Descomposturas y quejas de los protagonistas eran las evidencias de que la altura de San Javier jugaba en contra.


“El Kaiser” de la frase

Daniel Alberto Passarella, en junio de 1996 y luego de que la Selección que dirigía cayera 2-0 en los 3.000 metros de altura de Quito, Ecuador, inmortalizó la frase: “en la altura, la pelota no dobla”. Al haber menos resistencia del viento, el balón toma mucha más velocidad que lo normal, a lo que hay que sumarle la pérdida de la dirección que el jugador le quiere dar.

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