Cultura en cuarentena

Las industrias culturales fueron un aliado central en los hogares durante este encierro. Películas, series, libros, música y espectáculos en plataformas digitales. Cómo reacciona la cultura a las limitaciones de la pandemia y cómo se prepara para el día después.

17 May 2020
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Por Diego Radivoy

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

La ontología del lenguaje diría que es necesario nombrar algo para que exista. Y si creemos que esto es así, hay algo que en lo cotidiano de esta cuarentena quedó enfáticamente nombrado: La Cultura representó un valor esencial a la hora de satisfacer horas de entretenimiento y aprovechamiento del tiempo libre en todos los hogares.

No hay más que visitar las redes sociales para entender cuáles son los rubros que más se eligen compartir desde los hogares. La mayoría de las personas en su afán de seguir interactuando con el otro ineludiblemente recomiendan qué serie o película están viendo, la música que están escuchando (playlists incluidos), sus libros de cabecera, o incluso algún hallazgo en los contenidos online gratuitos de danza, teatro, ópera y demás.

Es que esta vertiginosa reformulación de paradigmas que nos está ofreciendo la pandemia, nos lleva a revalorar algunas cosas sobre otras, y eso es lo que diversos agentes culturales en sus variadas industrias han interpretado al entender el importante rol social que la cultura, el arte y el entretenimiento iban a jugar en estas cuarentenas globales. A partir de esta pandemia, desde melómanos a público joven, todos los portales culturales han reportado registros record de audiencias online afanadas por ocupar las horas de encierro. Desde el Teatro Colón o el Teatro San Martín, hasta los principales teatros del mundo, todos han dispuesto la más variada programación abierta en sus portales. Incluso en las universidades, donde Harvard misma liberó más de 70 seminarios de grado en todas sus carreras, subtituladas y gratuitas para ser cursadas online.

Las industrias culturales han sido sin duda un aliado central en los hogares durante este encierro; paradojalmente, a la hora de destacar las problemáticas de los diversos sectores económicos, no parecen ocupar el mismo espacio central en los programas públicos de rescate o subsidio. Bajo esta mirada, pareciera que un salón de eventos y fiestas es indiscutiblemente una mini pyme que requiere ayuda inmediata porque tiene su actividad comercial detenida; sin embargo, sorprendentemente, un espacio cultural o un teatro, que se rigen con una lógica microeconómica similar, ni siquiera aparecen mencionados en la agenda de preocupaciones nacionales.

En este escenario, la duda sobre cuándo volverán a habilitarse las actividades culturales se convierte en la mayor incertidumbre que vive el sector. La mayoría de los pronósticos serios asignan para finales de septiembre y principios de octubre la línea temporal en que los eventos masivos se estima estarán normalizados. Y en este sentido no hay más que seguir los pronósticos de los líderes de cada sector: En cine, Marvel (gran sostén de la taquilla cinematográfica) reprogramó todos sus estrenos a partir de noviembre. La feria Art Basel se pasó a fines de septiembre y la Bienal de San Pablo sigue para octubre. En música, Live Nation, líder mundial indiscutido con 98 millones de tickets vendidos en shows propios durante 2019, y su socio local en argentina DF Entertainment, han reprogramado sus recitales íconos (Metallica, Maroon 5, Kiss) y el tan esperado Lollapalooza, el festival de bandas más importante del mundo, todos sin excepción a partir de noviembre.

El mundo del arte en cambio muestra un futuro más incierto. Si bien los museos esperan poder abrir prontamente sus recorridos limitando el público presente por sala, lamentablemente no hay un escenario claro para galerías y artistas que dependían para subsistir de ferias de arte que han llegado a concentrar hasta el 70% del volumen de ventas anuales.

Las principales ferias de arte del mundo, como Art Basel y Frieze, se refugiaron en las ventas online con plataformas propias que intentan digitalmente recrear la experiencia del recorrido ferial. Afectada por las mismas restricciones, ArteBA tuvo su edición 2020 también en formato digital, marcando con más de 120.000 visitas un record histórico para Artsy, la principal plataforma internacional de ventas on line. Otro resultado positivo de esta experiencia ha sido descubrir que la compra de online, que hace años funciona entre los grandes coleccionistas, ha prendido también muy auspiciosamente en los nuevos compradores de arte.

Si bien el arte tiene su origen en una comunión solitaria frente al acto interior contemplativo de la obra creativa, en los últimos años, arte y cultura se volvieron experiencias sociales colectivas. Quizá ese rol integrador de la cultura sea un motor de reactivación económica que nos interpele a salir de nuestros hogares a volver a compartir experiencias “en compañía”, ya sean un museo, un show, un recital al aire libre, un cine o un teatro. Seguramente entonces, la cultura, el arte y el entretenimiento sean un sobreviviente fortalecido de la covid-19 y por ende el factor de catalizador social, principio indispensable de solución activa, que la salida de esta crisis global necesita.

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Diego Radivoy – Ex director de Desarrollo Cultural y Creativo de la ciudad de Buenos Aires.

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