El Papa propone un salario universal para afrontar la crisis por el coronavirus

Envió una carta a los movimientos populares y, en la misa de Pascua, pidió por los países con deudas.

SOLITARIO. Francisco dio misa en una Basílica de San Pedro vacía.  REUTERS
SOLITARIO. Francisco dio misa en una Basílica de San Pedro vacía. REUTERS REUTERS
13 Abril 2020

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa propuso “pensar un salario universal” para los trabajadores de la economía popular. En una carta, caracterizó a los trabajadores de la economía popular como “un ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras” en medio de la pandemia.

“Muchos viven el día a día sin garantías legales que los protejan”, lamentó Francisco en la misiva. Se dirigió a “los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado”.

“Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento ... y las cuarentenas se les hacen insoportables”, les dijo.

Francisco planteó que “tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna humana y cristiana: ningún trabajador sin derechos”.

Invitó a analizar el futuro tras la pandemia. “Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo”, convocó Francisco, que ya instituyó en el Vaticano un grupo dedicado a pensar el día después de la pandemia.

En la misma línea de pensar “el día después”, pidió al mundo una condonación de la deuda a los países pobres y que se relajen las sanciones contra las naciones más afectadas por la pandemia.

Al finalizar una Semana Santa marcada por las restricciones debidas a la pandemia, el pontífice dedicó su bendición “Urbi et Orbi” a los que han sido afectados directamente por el coronavirus.

En una Basílica de San Pedro vacía, rezó para que haya esperanza “a quienes aún están atravesando la prueba, a los ancianos y a las personas que están solas”.

Recordó a quienes viven preocupados por el futuro incierto, por el trabajo que corre el riesgo de perderse y las consecuencias que la crisis actual trae consigo.

Antes de hacer el tradicional pedido de paz por los conflictos en el mundo, entre ellos Venezuela, Yemen, Siria e Irak, el Papa aprovechó para dirigirse a la comunidad internacional.

Considerando las circunstancias, pidió, que se relajen las sanciones internacionales de los países afectados, “que les impiden ofrecer a los propios ciudadanos una ayuda adecuada, y se afronten por parte de todos los países las grandes necesidades del momento, reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres”. (Télam)

Esta nota es de acceso libre.
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