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Consecuencias de la pandemia: “El covid-19 motivará un cambio en el consumo de alimentos”

En varios países se vaciaron las góndolas de enlatados. La industria del poroto tuvo inconvenientes para hallar contenedores para exportar.

04 Abr 2020

La pandemia del nuevo coronavirus trajo consecuencias económicas y sociales en todo el mundo: países bloqueados y muchas industrias paralizadas. A medida de que la industria naviera lucha por hacer frente a los viajes en blanco y a las rotaciones de la tripulación, a las industrias de porotos de varios países se les dificultó hallar contenedores vacíos para exportaciones, afirmo Oscar Nicéforo Visgarra, en un informe sobre legumbres secas.

En especial en Europa y en América del Norte, los consumidores en pánico allanaron los supermercados y las tiendas de comestibles para comprar alimentos esenciales. En varios países, esto generó un aumento en los precios minoristas de porotos secos y de otras legumbres. En la Argentina, el Gobierno nacional cerró las fronteras el 20 de marzo, y exigió, mediante la media de aislamiento obligatorio, que las personas permanezcan en sus hogares. Ciertos sectores de la economía, como la agricultura, se encuentran exentos de esta cuarentena, y se les permite continuar con sus actividades. “Por el lado de la producción, la actividad continuó de acuerdo con los nuevos protocolos gubernamentales”, contó el presidente de Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera), Sergio Rafaelli. “Se dieron algunos inconvenientes. Por ejemplo, algunas ciudades cerraron las rutas, por lo que algunos productores deben tomar un camino más largo para llegar al campo”, puntualizó.

ACOPIO. Movidos por el pánico, en Europa y EEUU la gente arrasó los súper.

El dirigente contó que en Jujuy debieron lidiar con controles fronterizos provinciales, que complicaron el acceso de agroquímicos y de otros insumos desde Salta. “Se necesita autorización para cruzar de una provincia a otra, pero se trató de una interrupción menor. Aún se están cargando camiones y el producto se está moviendo. Se están tomando precauciones y hay menos personal, por lo que el movimiento es más lento de lo normal, pero se puede operar”, indicó.

En lo que tiene que ver con el consumo, la Argentina continúa siendo un país dominado por los carnívoros. La demanda interna de poroto aumentó gradualmente, pero sigue resultando insignificante, con un consumo promedio anual per cápita de 800 gramos.

Exportaciones inusuales

En cuanto a las exportaciones, Rafaelli contó que se vio una demanda inusual. “Se trata de ciertos destinos que normalmente no están en el mercado en esta época del año. La demanda proviene, entre otros, de Marruecos, de España, de Portugal, de Holanda y de Filipinas. Son mercados a los cuales en ocasiones exportamos, pero no son compradores habituales”, precisó. Sin embargo, descartó que esta actividad inusual sea resultado de la pandemia global.

Las exportaciones de poroto en auge de la Argentina reflejan el creciente apetito del mundo a medida de que los consumidores se vuelven cada vez más conscientes de sus beneficios para la salud, nutricionales y ambientales; y de que la industria alimentaria lanza cada vez más productos innovadores a base de plantas, para satisfacer este apetito.

No obstante, Rafaelli opinó que la pandemia de este coronavirus sí traerá consecuencias duraderas. “Sospechamos que, en parte, las personas compran alimentos enlatados porque les da una sensación de seguridad alimentaria durante esta pandemia. Además, como está más en sus casas tienen más tiempo para cocinar. Debido a estos dos factores y a la demanda de los consumidores de alimentos saludables y naturales, se verá un antes y un después del covid-19. Esta experiencia cambiará el mundo cuando las cosas vuelvan a la normalidad; conducirá a cambios en hábitos y en el consumo de alimentos”, dijo.

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