“El crimen de mi hijo me hizo recordar al de Fernando Báez Sosa”

“El crimen de mi hijo me hizo recordar al de Fernando Báez Sosa”

La madre de la víctima de homicidio contó el sufrimiento familiar El martes, después de siete años, comenzará el juicio en contra de nueve acusados. Similitudes y diferencias. Polémicas.

Ramón Escobar recibió al menos 20 puñaladas en el ataque.  Ramón Escobar recibió al menos 20 puñaladas en el ataque.

“Cuando me enteré de lo que le había pasado a Fernando (Báez Sosa), recordé todo lo que sufrió mi hijo. También rogué para que su familia no pase lo mismo que nosotros”, explicó entre lágrimas Elizabeth Escobar, la madre de “Ramoncito”, el adolescente que falleció en marzo de 2013 después de haber sido atacado por una patota en Lastenia. El martes, después de interminables siete años de espera, nueve personas comenzarán a ser enjuiciadas por la misma figura penal de la que fueron acusados los rugbiers que cometieron el crimen en enero en Villa Gesell.

La mujer no conoce a los Báez Sosa ni participó de la multitudinaria marcha que se hizo en Buenos Aires hace poco más de un mes. Sí encabezó, con el apoyo de los vecinos, movilizaciones para que el crimen no quedara impune. Pero la une el sentimiento de espanto y de impotencia. “En todos estos años hemos vividos muchísimas cosas malas. Lo más duro es aceptar que él ya no está acá. Siempre nos movilizó una sola cosa: que se hiciera Justicia y que los que estuvieron implicados sean condenados como corresponde”, explicó.

1- El hecho

El 16 de marzo de 2013, Ramón Antonio Escobar, de 16 años, junto a un grupo de amigos, asistió a una fiesta de 18 de una joven en el barrio 20 de Junio de Lastenia. Cuando intentaron ingresar, se toparon con otro grupo que los agredió. La víctima y Franco Exequiel Navarro intentaron escapar.

Según la investigación realizada por los oficiales de la división Homicidios, Marcelo Sallas y Diego Bernachi, los jóvenes fueron alcanzados por al menos 15 personas que, a golpes e hiriéndolos con armas blancas en las piernas y en los glúteos, los tiraron al suelo. En el piso los siguieron atacando. “Ramoncito” no sobrevivió a las 20 apuñaladas. Su amigo sufrió serias lesiones.

El fiscal Diego López Ávila investigó el caso. Su hipótesis es que no se produjo ninguna pelea, sino que los agresores estaban preparados para atacar a Escobar y a su amigo. Concluyó que el móvil del crimen fue la rivalidad que existía porque el fallecido era hincha del club Lastenia y los agresores, de San Juan.

Acusó a Cristian Carrizo y a Facundo Zárate por el delito de homicidio agravado por alevosía; a Leonel Alderete, por tentativa de homicidio agravado con alevosía; y a Carlos y Leandro Roldán. Héctor Castro, Cristian Romero, Carlos Jiménez y Walter Gramajo, por participación necesaria en ambos delitos.

“Hemos decidido solicitar actuaciones complementarias en contra de las otras personas que participaron en el hecho y que en la etapa de instrucción no pudieron ser identificadas. Estimamos que en el debate oral se podrían conseguir elementos con los que se iniciaría una nueva investigación si es que los miembros de la Sala V aceptan nuestro pedido”, indicó Juan Bauque, representante legal de la familia de la víctima.

PROTESTAS. Los vecinos de Lastenia realizaron varias manifestaciones exigiendo el esclarecimiento del hecho.  PROTESTAS. Los vecinos de Lastenia realizaron varias manifestaciones exigiendo el esclarecimiento del hecho.

2- La víctima

“Era un chico muy estudioso y querido en el barrio. No era un ‘barra’, sino un simple hincha de Lastenia que iba a la cancha con su padrino. Todo el mundo salió a la calle a reclamar por su muerte porque lo conocían y sabían qué clase de persona era”, indicó la madre.

La pesadilla de los Escobar se extendió durante todos estos años. Todos los imputados llegarán al juicio en libertad. Cinco de ellos, al ser menores, fueron entregados al cuidado de sus padres al poco tiempo de haber sido detenidos e imputados en la causa.

Los otros salieron al vencerse los plazos de la prisión preventiva que les dictó el juez Francisco Pisa, que también aceptó el pedido de elevación a juicio. El caso se demoró en llegar a juicio por los numerosos planteos que presentaron los defensores de los imputados.

“Cuando estuvieron en libertad se burlaban de nosotros en la calle, en las redes sociales y hasta en la cancha”, explicó Elizabeth. “Ramoncito, Ramoncito... Ramoncito se murió... Cómo no se mueren todos... La p... que te p...”, era el cántico que entonaba la hinchada de San Juan desde las tribunas. Bauque confirmó que realizaron presentaciones en la Liga Tucumana de Fútbol y en el Inadi para que tomaran cartas en el asunto, pero nunca se hizo nada. “A su muerte la tomaron como un trofeo y nadie hizo nada para frenarlos”, agregó la mujer.

“La Familia Escobar sufrió un duro golpe. Ramón Escobar, el abuelo del joven, se propuso hacer hasta lo imposible para que la muerte no quedara impune. Todas las semanas estaba en tribunales averiguando el avance de la causa. Era conmovedor verlo. Pero desgraciadamente se murió sin saber si hubo o no justicia por su nieto”, señaló Bauque.

3- Diferencias

Este caso tiene varias similitudes con el de Báez Sosa. Los dos eran jóvenes y murieron por las heridas que sufrieron en ataques arteros. Los agresores acusados son jóvenes que no midieron las consecuencias que podrían sufrir. Las víctimas fueron ultimadas cuando estaban tiradas en el suelo totalmente indefensas.

Pero también cuentan con varias diferencias. “Lamentablemente el contexto social es otro. Además también es otra época. En Villa Gesell las cámaras de seguridad y los celulares que grabaron el ataque ayudaron mucho a los jueces y fiscales para esclarecer el caso. En Lastenia, todo lo contrario. Fue un arduo trabajo para el que tuvieron que desarrollar el fiscal López Ávila y la querella para encontrar a alguien que quisiera hablar del asesinato de Ramón y señalar quiénes eran los imputados”, explicó Bauque.

Elizabeth tiene otra visión; tiene la mirada de madre. “Somos dos familias que quedamos destruidas por brutales ataques cometidos por verdaderos salvajes. Todos sabemos que nada ni nadie nos devolverán a nuestros hijos, ni siquiera la Justicia con un fallo ejemplar. Pero esperamos una dura sentencia para que al menos no haya otras muertes así”, concluyó.

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