Imbert se acopló bien a San Martín, y de a poco va ganando más protagonismo

El volante tucumano es el primer cambio para la dupla técnica.

A JUGAR. Juan Imbert es para el “Santo” prácticamente el primer cambio. la gaceta / foto de Osvaldo Ripoll A JUGAR. Juan Imbert es para el “Santo” prácticamente el primer cambio. la gaceta / foto de Osvaldo Ripoll
06 Marzo 2020

“La verdad es que estoy muy bien. Me siento importante dentro de un grupo que venía bien y que estaba consolidado y estoy feliz porque me está tocando ingresar seguido. Trato de aportar desde el lugar que me toca”. Juan Imbert llegó a San Martín y rápidamente se transformó en el “primer cambio” para un equipo que sale de memoria y que viene cumpliendo una gran tarea en la Primera Nacional.

El volante ex Quilmes ingresó en los cuatro partidos que disputó el “Santo” en 2020. Jugó 22 minutos contra Almagro, 45 en Campana ante Villa Dálmine, el día que marcó ese empate que impulsó al equipo de Favio Orsi y Sergio Gómez a llevarse tres puntos clave, 25 contra Sarmiento y 45 el pasado lunes contra Riestra. “Cada vez me siento mejor, además me integré rápido al equipo y eso ayuda mucho”, explica dejando en claro que le resultó mucho más fácil esa adaptación por cómo estaba San Martín cuando él arribó. “El equipo sabe muy bien qué juega y eso ayuda mucho. Uno tiene que tratar de seguir la misma línea”, agrega.

Aunque claro, que el equipo salga de memoria y que venga en un rendimiento parejo y muy bueno es una dificultad extra para los que vienen desde afuera. “Uno trata de entrar y aportar para que no se note que hay cambios. Yo estoy tranquilo, tratando de sumar”, avisa Imbert, “chocho” también porque la dupla le da libertades a la hora de moverse en el campo.

“Juancho” surgió en Boca como extremo y de a poco fue adaptándose a otras funciones. Por eso, pese a jugar como interior, no se hace mucho problemas. “Me siento cómodo. Además, los entrenadores me dan libertad para poder moverme por donde quiera y cambiar de posición con los extremos. Siempre busco dar lo mejor; quiero jugar más minutos y poder hacer mejor las cosas”, sube la apuesta.

Chacarita aparece como un rival peligroso. Su necesidad por escaparle al descenso lo obligará salir a un intenso mano a mano con San Martín, e Imbert sabe que no deben confiarse. “Debemos estar tranquilos, mantener la calma y saber que en cualquier momento puede llegar el gol. Este equipo demostró que marca en cualquier etapa del partido y hay que seguir trabajando igual. Chacarita es un rival difícil y no podemos relajarnos ni creer que ya logramos todo”, sentencia Imbert, el jugador número “12”.

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