“No tenemos justicia porque somos pobres”

Un centenar de víctimas de la impunidad expusieron sus casos con motivo de un nuevo aniversario del asesinato de Paulina Lebbos.

27 Feb 2020

Cientos de familiares. Decenas de oradores. Un sinfín de historias y un pedido unánime: el fin de la impunidad en Tucumán.

Desde las 17 de ayer, la Plaza Independencia fue testigo de un centenar de relatos unidos por el clamor de justicia. Con motivo de un nuevo aniversario -el número 14- del asesinato de Paulina Lebbos, la movilización fue también un espacio de “radio abierta” para que las víctimas y allegados de crímenes se expresaran.

“No tenemos justicia porque somos pobres”, repitieron varios de los oradores. Cerca de las 22, sobre el final de las exposiciones, Alberto Lebbos, padre de la joven asesinada y organizador de la convocatoria, destacó esa frase. “Escuchen gobernantes, escuchen jueces y fiscales. Ustedes deberían estar aquí. No se puede vivir más en estas condiciones, reclamó Lebbos desde el escenario.

Lo acompañaban Matías Bagnato, en representación del Observatorio de Víctimas de Delitos a nivel nacional, y María Luján Rey, referente de la búsqueda de verdad y justicia por la tragedia de Once. “A la justicia no hay que esperarla, hay que buscarla”, sintetizó Rey -quien también es diputada nacional- al leer un texto que, según expuso, escribió luego de la multitudinaria marcha por Fernando Báez Sosa, el joven asesinado en Villa Gesell.

“Siempre vengo con la esperanza de que haya menos víctimas y son cada vez más. ¡Cuánto dolor!”, sostuvo Bagnato. Al finalizar su elocución, Lebbos repitió la idea mientras los gritos de apoyo y los aplausos copaban el frente de la Casa de Gobierno.

Las agrupaciones -encabezadas por la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad- cerraron la convocatoria con una marcha alrededor de la Plaza Independencia pasadas las 22.

El senador José Alperovich cosechó la mayoría de las críticas. De hecho, una figura con su rostro y leyendas en su contra resaltaba entre la multitud. “Es un encubridor”, repetían los coros.

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