Curiosas relaciones entre sueño y memoria

Dormir poco un día afecta los recuerdos, pero se pueden recuperar. Ojo con la privación prolongada.

20 Feb 2020
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PREVENCIÓN. Hay que cuidar el sueño para no dañar la memoria

Investigadores del Laboratorio de Neurociencia Funcional de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, demostraron que dormir bien ayuda a recuperar recuerdos débiles y que reducir a la mitad el tiempo de sueño nocturno, aunque sea una sola noche, afecta negativamente la formación de nuevos recuerdos. Pero también constataron que la duración “normal” de sueño (entre siete y ocho horas) puede revertir esos efectos, y que el sueño nocturno posterior a la adquisición de nuevas memorias contribuye a fortalecer las que son poco estables.

“Los resultados demuestran por primera vez que el sueño mejora el recuerdo de las memorias más débiles contribuyendo a prolongar este proceso de reactivación. Esta recuperación podría facilitarse no solo a través del sueño nocturno, sino también a través de una siesta”, han informado los investigadores.

Cotejos

Para realizar la investigación, a la mitad de los sujetos (todos estudiantes universitarios) se les permitió dormir ocho horas; a la otra mitad del grupo, sólo durmieron cuatro horas. Al día siguiente, ambos grupos tuvieron que memorizar ciertos datos, y las pruebas mostraron que la fuerza de la memoria estaba comprometida en el grupo sometido a restricción de sueño. Sin embargo, tras permitirles dormir ocho horas la noche siguiente, los dos grupos mostraron resultados muy similares. Los investigadores se preguntaron si el sueño de la noche siguiente podía contribuir a este cambio, y constataron que dormir poco puede afectar negativamente la formación de la memoria, pero que esos efectos pueden revertirse si la duración del siguiente período de sueño es “normal”.

“Pero con una restricción crónica de sueño, algo frecuente en nuestra actual, la memoria puede volverse vulnerable”, advierte el informe.

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