"TikTok", la red social del momento

La aplicación “TikTok” es la red social del momento y causa entusiasmo entre los adolescentes. En Tucumán, ya son un grupo consolidado y con cientos de fans

11 Ene 2020 Por Guadalupe Norte

TikTok, casi como el sonido que hacen las agujas del reloj al pasar los segundos. Y, sin buscarlo, como una metáfora de la velocidad en la que sus usuarios se expresan e interactúan en la red. Con un creciente furor desde 2019 -y más de 500 millones de descargas- esta aplicación “made in China” resuena en los celulares de los centennials y de los millennials del mundo. E incluso promete lo imposible: que sin importar la edad, cualquier persona pueda divertirse.

LA GACETA / INÉS QUINTEROS ORIO

Con la cámara frontal activada, Valentina Albornoz (@valeealbornozz) busca una y otra vez el ángulo correcto para empezar a grabar. Cuando lo encuentra, un “3, 2, 1…” titila en la pantalla y una canción de reggaeton empieza a sonar. Ella baila, gesticula con las manos y mueve los labios, a la par del tema, como si en verdad fuera la cantante.

FOTO LA GACETA / INÉS QUINTEROS ORIO

“Estoy en TikTok desde junio de 2016. En ese entonces la app se llamaba Musica.ly y entré porque me gusta mucho actuar. Actualmente tengo 1.253 seguidores y un 20% del público me mira desde Chile, Uruguay, Estados Unidos y Corea del Sur”, especifica la estudiante de 16 años y fan del lip-sync (sincronización labial). Una de las tantas categorías de clips que hay en la plataforma, junto a las coreografías, los retos, los memes y los tutoriales de belleza. Todo esto en un lapso de tiempo que también diferencia la red social de sus contrincantes: los videos duran 15 o 30 segundos. Ni más, ni menos.

FOTO LA GACETA / INÉS QUINTEROS ORIO

En comparación a este “bajo costo”, la cantidad de seguidores que pueden reproducir el contenido es infinita. “Grabar los videos te lleva poco tiempo, serán unos 10 minutos, y tampoco necesitás un súper celular. Basta con que planifiqués lo que querés hacer, te aprendás la coreografía o la letra y luego edités el compilado”, explica la tiktoker Estrella Belén Zelarayán (@belene.zelarayan). Con 17 años y 55 videos publicados, en su perfil hay sketches cómicos de “lo que pasa cuando te piden DNI en un boliche”, una versión viral del tema “I all want for christmas is you” y diálogos de películas como “Lilo y Stitch”.

Diversión con filtros

Cómo funciona “TikTok” es la duda que atormenta a los inmigrantes digitales, y la respuesta se acerca al menjunje. Al dar click en inicio podemos ver un apartado de tendencias similar al de Twitter y chats (nada nuevo para Facebook) que permiten charlar con otros usuarios. El formato de las videoselfies nos recuerda a Instagram Stories y hay filtros, animaciones y efectos afines a Snapchat.

FOTO LA GACETA / INÉS QUINTEROS ORIO

A esto se suma que el monstruo híbrido tiene un encanto particular. “La aplicación apunta a mostrar tu talento, divertirte y hacer reír a los demás. Lo que vale es la creatividad que les ponés a los videos. En comparación con otras redes me parece un espacio más sano que escapa a los haters y a la gente que te juzga”, comenta Rosario Yivcoff (@royivcofff), quien -con un año y medio de experiencia- hace de la mímica trapera y las poses de hip-hop su fuerte. Su playlist de videos, hechos en una habitación decorada con pósters de One Direction, es el único lugar random donde podrían coincidir Cazzu, Lit Killah, Wos y Becky G.

El hobbie le dio 10.000 seguidores y un sueño al egresar del colegio Santo Domingo: ser reconocida a nivel internacional y trabajar como creadora de contenido digital. A estas instancias (después de escuchar tanto sobre los influencers) la cuestión no debería sorprendernos. “Hay marcas que te contratan para hacer canjes o te pagan por mostrar sus productos”, detalla la quinceañera.

Temor a lo desconocido

Mientras la aplicación asiática crece como Godzilla, la curiosidad de los adultos y los temores de los padres van en paralelo. El año pasado, TikTok fue objeto de polémica por el almacenamiento de información personal y la falta de ajustes que limitaran la privacidad de las cuentas. Además -aunque los términos de la app señalan su uso a partir de los 13 años- la franja etaria de consumo arranca a los nueve; edad en que la noción de exposición aún es confusa.

En el medio, de nuevo, están las vivencias y las aspiraciones posmodernas. “Es difícil porque la generación de mis viejos no lo entiende. Ellos desconocen el efecto negativo que produce prohibirles a sus hijos ser youtubers, cantantes o tiktokers”, reflexiona Tincho Quintana (@tincho.quintana), de 18 años, en relación a la brecha de incomprensión que reina en muchas familias.

Bajo el propósito de liberar a los jóvenes de esas amarras y buscar una mayor contención, él decidió crear “Tiktokers tucumanos” (@tiktokerstucumanos): cuenta de Instagram destinada a popularizar el team local. “Es feo estar motivado y encontrarte con la pared de que ‘estamos perdiendo el tiempo’ y ‘es poco útil para nuestro futuro’. Lo que los adultos no llegan a ver es que ahora -con este alcance y poder de comunicación- somos capaces de cosas increíbles. De impulsar a otras personas para que la remen y alcanzar metas que ellos jamás concretaron”, añade el especialista en lipsync románticos. Moraleja: podrá cambiar el nombre del software de moda, pero el pedido perdura. Ser escuchado, ser visto, ser comprendido... Digital -o en carne y hueso- pero ser.

Esta nota fue anteriormente contenido exclusivo, sólo accesible para suscriptores.

 

Comentarios