Cumbre del clima: fin de una década de fenómenos meteorológicos devastadores

La OMM advierte sobre mediciones excepcionales de calor. Los gases de efecto invernadero en la atmósfera han marcado un nuevo máximo histórico.

05 Dic 2019 Por Soledad Nucci
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VENECIA. Hace algunas semanas, las veredas de la ciudad quedaron cubiertas por el agua de los canales

El año que se despide le pone el punto final a una década perdida en la lucha contra la crisis climática. Los gases de efecto invernadero en la atmósfera han marcado un nuevo máximo histórico. Los registros de calor han sido excepcionales. Los hielos se han derretido y el nivel del mar ha subido a una escala sin precedentes. Y aunque 2019 todavía no ha terminado, casi con certeza las temperaturas medias del quinquenio 2015-2019 y de la década 2010-2019 serán las más elevadas de las que se tiene constancia. Así lo ha informado la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Las mediciones fueron dadas a conocer en las últimas horas, durante la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP25), que se celebra en Madrid. Además, todo apunta a que 2019 será el segundo o tercer año más cálido del que se tienen datos. Hasta ahora, 2016 -período que sufrió la influencia de un intenso episodio de El Niño- viene siendo el más caliente, con 1,2° C por encima de la era preindustrial, que es usada como referencia.

La versión provisional sobre el estado del clima indica que en 2019 la temperatura media mundial (en el período de enero a octubre) estuvo aproximadamente en 1,1° C por encima de los niveles preindustriales. Y como todo se relaciona entre sí, el boletín de la OMM sobre los gases de efecto invernadero ha mostrado que la concentración media de dióxido de carbono (CO2) alcanzó las 407,8 partes por millón en 2018, tras haber sido de 405,5 en 2017. Se trata de un nuevo y preocupante récord. Ese gas permanece en la atmósfera durante siglos, y en los océanos, durante períodos aún más prolongados. Eso significa que se perpetúa el cambio climático.

En febrero pasado, la OMM había confirmado que 2015, 2016, 2017 y 2018 han sido los cuatro años más cálidos jamás medidos. Tras estos nuevos datos, 2019 vino a agravar el diagnóstico.

Océanos

El informe de la OMM ha constatado, también, que desde 1993 -momento en el que empezaron a realizarse mediciones satelitales- la subida del nivel del mar se ha acelerado a causa de la fusión de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida. Los científicos explicaron que el océano ha venido haciendo las veces de amortiguador, pues absorbe el calor y el dióxido de carbono. Pero esto ha acarreado graves consecuencias: se han verificado olas de calor marinas generalizadas. Eso ha ocasionado -a su vez- que la acidez del agua del mar haya aumentado un 26 % y que esos ecosistemas estén degradándose.

Con respecto al derretimiento de los glaciares, la OMM ha informado que el valor mínimo de extensión diaria del hielo marino en el Ártico de septiembre de 2019 fue el segundo más bajo. Y que en octubre volvieron a establecerse récords de extensión mínima. En la Antártida, las extensiones de hielo registraron valores mínimos sin precedentes en algunos meses de 2019.

Y eso no es todo. El cambio climático pueden verificarse, a diario, en forma de fenómenos meteorológicos extremos y anómalos. “Las olas de calor y las inundaciones, que solían producirse una vez cada 100 años, ahora son cada vez más frecuentes. En 2019, los riesgos relacionados con el tiempo tuvieron consecuencias catastróficas y devastadoras a escala mundial”, se le oyó decir a Petteri Taalas, secretario general de la OMM, durante la presentación del documento.

De Kioto a París

Las siglas COP25 hacen referencia a la Conferencia número 25 de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. La convención marco sirvió, primero, para que se aprobara en 1997 el Protocolo de Kioto. Luego, en 2015, se adoptó el Acuerdo de París, que sustituirá a partir de la próxima década a Kioto y que obliga a todos los países a que se comprometan a reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, se debe promover una migración al uso de energías renovables. Los combustibles fósiles deben volverse, más temprano que tarde, parte del pasado.

La suma de todas esas reducciones debe ser suficiente para que se cumpla el principal objetivo del Acuerdo de París: que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los 2° centígrados respecto a los niveles preindustriales, y en la medida de lo posible que no rebase los 1,5.

Ese es el límite que establece la ciencia para evitar los efectos más catastróficos de un calentamiento que ya no se puede revertir. Hoy, estamos en 1,1° de incremento.

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